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| Foto Reuters |
Un paraguas llamado Steinmeier
+del derrumbe del "efecto Schulz" a la efervescencia ultra
Pocas veces se la vió tan determinada. Empuñando un enorme paraguas negro, en lugar de dejar el cometido a los múltiples personajes desplegados a tu alrededor y asignados a estas tareas. Como si nada ni nadie pudiera cruzarse en su camino. Concentrada en atravesar el diluvio tan deprisa como le permitiera el traje de gala color bronce. A tiempo para advertir que su esposo, el catedrático, bajo su propio y enorme paraguas verde oscuro, se había abotonado mal el smoking. Bajaron por separado, cada uno con su paraguas, de la mini-van. Bajo el portalón se juntaron para la tradicional foto de todo los años, sin tiempo a enmendar Joachim Sauer el fusiforme abotonamiento.
Del césped quemado por la sequía de años anteriores se había pasado a una alfombra roja empapada entre diluvios. El año se había abierto con la designación del socialdemócrata Martin Schulz como teórico animal político superior capaz de derribarla sin mayores contratiempos. El socialdemócrata que de un soplo iba a terminar con la máquina de ganar elecciones que hasta entonces había sido Angela Merkel, pensaron los estrategas. No formaba parte de la gran coalición, por lo que tenía las manos libres para atacarla.
Eso había sido a principios de año. Antes de llegar a julio el "efecto Schulz" se había esfumado por completo. El expresidente del Parlamento Europeo no era el animal superior que iba a finiquitar la "era Merkel". Faltaban, como siempre ocurre en Bayreuth en año electoral, dos meses para los comicios nacionales.
Barrie Kosky, judío, abría la temporada con unos "Maestros cantores" por los que desfilaban todo tipo de fetiches wagnerianos. Merkel y Sauer desafiaban los diluvios igual que en los años precedentes habían desafíado las sequías y los jardines resecos. Pero sobre Merkel se sucedían los chaparrones. Unas semanas antes que el protocolario paso por Bayreuth había presidido un tumultuoso G20 con asistencia de varios lobos globales ansiosos por devorarla -Donald Trump, Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin- y con Hamburgo alzado en batalla campal.
| Foto @gemmacasa |
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| Foto @gemmacasa |


