Gemma Casadevall
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| Foto: Getty Images |
Bayreuth (Alemania), 23 jul (EFE).- La guerra de sucesión en casa de los Wagner animará la apertura del elitista festival operístico alemán de Bayreuth, que este domingo abre su edición número 88 con el estreno del "Lohengrin" de Keith Warner y Antonio Pappano.
Los wagnerianos de todo el mundo, congregados un año más en la verde colina de la ciudad bávara, tendrán tema de conversación donde aligerar la descarga de emotividad que desprende el drama de amor entre el Caballero del Santo Grial y la hermosa Elsa.
El conflicto entre los herederos de Richard Wagner, latente desde hace años, se disparó a punto de levantarse el telón del "granero" más caro del mundo, como se apoda al teatro construido en 1873 por el compositor alemán para representar el "Anillo del Nibelungo".
Wolfgang Wagner, nieto del genio y director del festival desde 1966, no quiere soltar sus riendas por lo menos hasta el 2001 y sólo está dispuesto a dejarse ayudar en esta hazaña por su ex-secretaria y actual esposa, Gudrun, 25 años más joven que él.
A estos planes se opone su sobrina Nike, hija del fallecido Wieland Wagner, el artífice de la resurrección en la postguerra, concretamente en 1951, que pocos años antes había sido el "jardín operístico" de la elite hitleriana.
En competición están dos personajes secundarios de apellido familiar, Eva Wagner-Pasquier, hija nacida del primer matrimonio de Wolfgang Wagner, así como Wieland Lafferentz, tataranieto del célebre compositor del "Anillo".
Tras este rompecabezas dinástico está el pulso por el poder en Bayreuth, tras casi cincuenta años de ser el feudo absoluto de un veterano director, a quien se atribuye poca creatividad en sus puestas en escena operísticas, pero un gran talento financiero.
La amenaza de restricciones presupuestarias sobre el festival apuntan a que ésta será una virtud a tener en cuenta en el futuro.
El gobierno federal alemán recortará la próxima temporada un quince por ciento de su subvención anual al festival, hasta ahora de tres millones y medio de marcos (1.875.000 dólares).
El octogenario Wagner se siente más necesario que nunca y, de faltar él, se propone dejarlo todo en manos de su mujer, a la que algunos ven como una segunda Cosima Wagner o, los peor intencionados, como una Winifred Wagner, la hija política del compositor que puso el festival a los pies de Adolf Hitler.
La enérgica sobrina del patriarca se rebela y ha presentado su candidatura al Consejo de la Fundación de Bayreuth, institución encargada de designar al nuevo director.
Nike Wagner ha descalificado públicamente a su "tía" Gudrun -aspirante que cuenta con el aval del director Giuseppe Sinopolo- con el argumento de que ese relevo sería el hazmerreír de la nación.
La rebelde de Bayreuth, que hace dos años describió a su tío como un "iracundo monarca, maestro de la ofuscación", no quiere revelar quien es el músico de prestigio que sustentará su pugna ante el poderoso consejo de Bayreuth.
En círculos operísticos suena desde hace meses el nombre de Daniel Baremboim como alternativa a la familia del compositor, aunque este director, de origen judío pero que conoce bien a Wagner, ha negado que esté interesado en asumir ese reto.
El pulso escaló este viernes, cuando el veterano director prohibió que las cámaras de televisión de la primera cadena pública alemana, ARD, entrevistaran a Nike en el perímetro de "su" colina.
Para sortear el veto, la "proscrita" de Bayreuth organizó la conexión desde el vecino castillo de Elmau, donde participa como ponente en un congreso sobre la influencia de Wagner en el nazismo.
La "guerra de sucesión" en casa de los Wagner ha acaparado la atención informativa, por lo menos hasta que se desvele el enigma del "Lohengrin" del británico Keith Warner y el ítalo-estadounidense Antonio Pappano, director escénico y musical, respectivamente.
En la memoria del público fiel de Bayreuth está aún grabada la arriesgada versión con técnica de láser que osó llevar a escena en el templo wagneriano el alemán Werner Herzog, en 1987.
El "Lohengrin" de este domingo será el único estreno de este "festival de los elegidos", que es como se le conoce ya que para acceder a una entrada -salvo que uno forme parte del círculo de los "Amigos de Bayreuth"- hay listas de espera de cuatro o cinco temporadas.
Hasta el 28 de agosto se representarán en sucesivos ciclos el "Parsifal", dirigido por Giuseppe Sinopoli, el "Holandés Errante", de Peter Schneider, así como el "Tristán e Isolda" y "Los Maestros Cantores de Nuremberg", ambos bajo la batuta de Daniel Barenboim.
Por lo menos durante esta temporada, el nombre de Wolfgang Wagner será omnipresente también a escala musical, puesto que a él se deben las puestas en escena de "Los Cantores" y "Parsifal".
El "Tristán" de la temporada 1999 sigue siendo el del fallecido Heiner Müller, el provocador discípulo y heredero de Bertolt Brecht, que gustaba calificar a Bayreuth de "reserva de viejos nazis". EFE gc/Dm-op

