lunes, 1 de noviembre de 2010

Vía Efe Adiós Wolfgang, Merkel empieza a sufrir

Murió Wolfgang Wagner, último patriarca del Bayreuth de Richard

Gemma Casadevall

Foto dpa

Berlín, 22 mar (EFE).- Wolfgang Wagner, nieto del compositor Richard Wagner, falleció a los 90 años en su casa de Bayreuth, dos años después de retirarse y tras más de medio siglo al frente del festival fundado por su abuelo unos 130 años atrás y por el que han desfilado las mejores batutas y las voces más hermosas del mundo.
El último patriarca de la saga Wagner falleció "plácidamente" el domingo, informó hoy su hija, Katharina Wagner, co-directora del festival junto a su hermana Eva desde 2008, en que cedió las riendas de un festival consagrado al culto a Richard.
Con la muerte del patriarca se pone fin a una era, marcada por el resurgimiento del festival que Winifred Wagner (la viuda de Siegfried Wagner, hijo del compositor) puso a los pies de Hitler y que, tras la Segunda Guerra Mundial, sus hijos Wolfgang y Wieland reflotaron hasta convertirlo en la cita más codiciada del año para los wagnerianos de todo el mundo.
Nacido en esa misma ciudad bávara, el 30 de agosto de 1919, Wolfgang Wagner dirigió Bayreuth -primero junto a su hermano, hasta la muerte de éste, en 1966- desde 1951 a agosto de 2008.
A lo largo de esta etapa pasaron por la "Verde Colina" batutas como las de Pierre Boulez y Daniel Barenboim y dúos mágicos, como el formado por Plácido Domingo y Waltraud Meier, quienes en 2000 encandilaron al exigente público bayreuthiano con su "Valkiria".


Se pusieron en escena arriesgadas producciones con el mítico "Anillo del Nibelungo" de Boulez y Patrice Chéreau, de 1997, junto a otras que se estrellaron, como el "Parsifal" del "enfant terrible" de la escena alemana, Christoph Schlingensief, en 2004.
El viejo patriarca no dudó en fichar talentos "enemigos, como el provocador dramaturgo de la Alemania comunista Heiner Müller, quien acudió a Bayreuth en 1994 atraído por el morbo de trabajar "en el nido de viejos nazis", como le llamaba, y puso en escena el más bello "Tristán e Isolda" que se recuerda, dirigido por Barenboim.
A Wolfgang, cuyas producciones propias siempre fueron tachadas de conservadoras, se debió la apertura del festival a los renovadores del universo wagneriano, pero también sonoras rupturas con Bayreuth -como la de Waltraud Meier-, tras alguno de sus ataques de ira.
El paso de los años no endulzaron su carácter y ya cumplidos los 80 seguía empecinado en mantener su poder absoluto en la "Colina" pese a las presiones del Patronato de Bayreuth por el relevo.
Finalmente, a Wolfgang se le vino la edad encima en 2007, a la muerte de su segunda esposa, Gudrun, la madre de Katharina.
Hasta entonces, había persistido en que su única sucesora debía ser la que consideraba heredera natural del imperio, Katharina.
Al enviudar accedió a repartir el cometido entre ésta y Eva Wagner-Pasquier, nacida de su primer matrimonio y crecida entre las óperas de Bayreuth, pero con la que llevaba unos treinta años sin apenas hablarse.
Eva, como su hermano Gottfried, habían quedado desterradas de la Colina en una de esas trifulcas familiares de la dinastía.
La fórmula de la dirección colegiada era, en realidad, una reedición del esquema con el que Wolfgang asumió la dirección en 1951, estando el festival bajo la tutela aliada en la posguerra.
Wolfgang y Wieland se repartieron la tarea de reflotar el festival que durante el Tercer Reich fue un apéndice del aparato de propaganda, por obra de su madre, Winifred, inglesa de nacimiento y más nazi que muchos nazis.
Hitler hizo de Bayreuth su segundo hogar y su pieza predilecta. "Los Maestros Cantores", fue el plato fuerte del festival en el Tercer Reich, en que Wolfgang y Wieland pasearon por sus jardines del brazo del dictador.
Wolfgang siguió paseando por los jardines y abriendo todas las temporadas del festival, puntualmente a finales de julio, hasta 2009.
La primera temporada de Katherina y Eva-Pasquier como señoras del lugar se abrió sin la presencia de Wolfgang a la puerta del teatro saludando a los peregrinos de todos los años a Bayreuth -desde la canciller Angela Merkel a la clase política en pleno de Baviera.
El viejo Wolfgang no acudió a la cita por razones de salud y más de uno dio por sellada ya, ese 25 de julio, la era del Bayreuth de los patriarcas, para entrar en una transición de rodaje bajo un nuevo matriarcado. EFE
gc/jcb/cat


Bayreuth abuchea al "Lohengrin" de Neuenfels y sus ratas de colorines

Gemma Casadevall


Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- El Festival de Opera Richard Wagner de Baureuth se abrió con abucheos para Hans Neuenfels y su "Lohengrin", una escenografía que convierte al Caballero del Cisne en un cazador de ratas de laboratorio, transmutadas en diferentes formas y colores.
Neuenfels se revalidó como director irreverente en su debut en el templo wagneriano, mientras otros dos neófitos en ese festival, Jonas Kaufmann y Annette Dasch, eran aclamados como dos impecables Lohengrin y Elsa, con sobradas dosis de juventud y voz.
El coro de ratas de colorines -negras, blancas y rosa-, en diseño de Reinhard von der Thanen, fue acogido con sonrisas por un sector del público y visible malhumor por el resto, que se transformó finalmente en atronador abucheo para el director.
En su afán trasgresor, Neuenfels va de ocurrencia en ocurrencia con su peculiar coro, en formato de perfecto roedor con lamparillas rojas a modo de ojos; en smoking los ratones o en coloridos trajes de fiesta sus novias, las ratas. Acosados por auxiliares de laboratorio dispuestos a experimentar con ellos o como séquito de boda.
Los disfraces son geniales, la mímica funciona y ni los más reacios al juego podían esconder, en algún momento, cierta ternura por los animalitos.
Pero aunque el ratón se vista de smoking y la rata de seda, roedores se quedan. Y a Bayreuth se va, preferiblemente, a vibrar por Wagner y las pasiones que crucifican a sus héroes.
En medio de tanta ocurrencia, costaba concentrarse en el tormentos de la poderosa Elsa, interpretada por Dasch -una lección de dominio, con 34 años y debutando ante un público exigente- y el Lohengrin de Kaufmann -el segundo acierto del estreno-.
Neuenfels había advertido que acudía a Bayreuth para romper esquemas, mostrar individuos y no la quintaesencia del nacionalismo alemán atribuida a Wagner. Pero de eso a mostrar a cisnes desplumados como pollos en el mercado o algún que otro engendro final -que no se debe revelar- hay un trecho, al menos en Bayreuth.
Triunfaron sus solistas y también el coro, por calidad interpretativa, pero ni Neuenfels ni Andris Nelsons -a la batuta, otro debutante- lograron convencer.
Bayreuth abrió con aire de pataleta programada, puesto que lo contrario habría sido decepcionar a quienes esperan justamente eso de Neuenfels.
Se trataba de la primera temporada con las hermanas Katharina y Eva Wagner-Pasquier, ya camino a la emancipación de la sombra del patriarca Wolfgang Wagner, nieto del compositor y director del festival durante más de medio siglo, fallecido en marzo a los 90 años.
Las dos hijas del patriarca habían asumido la dirección, de facto, en la temporada anterior, pero se consideró una especie de transición a la espera del auténtico cambio generacional.
La expectación por el debut de Neuenfels era grande, aunque cualquier inauguración de temporada en Bayreuth, el único gran festival del mundo volcado exclusivamente en el culto a Wagner, tiene de por sí rango de acontecimiento, incluso sin estrenos.
La apertura congregó sobre la Verde Colina de la ciudad bávara a la plana mayor de la política alemana, con la canciller, Angela Merkel, a la cabeza y hasta seis de sus ministros, entre ellos el de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, aristócrata bávaro, y el de Exteriores, Guido Westerwelle.
Allí estuvieron asimismo según el ritual, la cúpula de la política local, como el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer.
Como todos los años, centenares de ciudadanos se agolparon junto a las vallas ante el teatro fundado por Richard Wagner, a la espera de ver pasar a los famosos, encaramados algunos en escaleras portátiles y con el ambiente festivo propio de Bayreuth.
La obra de Neuenfels será el único estreno en esta temporada de Bayreuth, cuyo programa completarán las reposiciones del "Anillo", de Christian Thieleman y Tankred Dorst; el "Parsifal", de Danielle Gatti y Stefan Herheim; y "Los maestros cantores de Nuremberg", dirigido por la propia Katharina Wagner, directora del festival, con Sebastian Weigle a la batuta. EFE
gc/af


La intachable Merkel descubre la impopularidad

Gemma Casadevall        


Foto dpa


Berlín, 13 dic (EFE).- La buena evolución económica de Alemania en medio de la crisis no ha producido un efecto contagio en la popularidad de la canciller federal, Angela Merkel, lastrada por el mal arranque de su coalición de centro-derecha y a las puertas de un año electoral 2011 que se le perfila cuesta arriba.
Las cifras económicas de la primera potencia europea son la envidia de muchos de sus socios, como lo es el descenso continuado del desempleo, pero ello no ha ayudado a la "conductora" de la locomotora a ganarse amigos.
A escala doméstica, los sondeos dan desde hace meses por finiquitada una reedición de su coalición -integrada por la Unión Cristianodemócrata (CDU), su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Liberal (FDP)-.
En el ámbito internacional, Merkel se ha visto confrontada con los recelos de parte de sus socios de la UE, que primero la tacharon de haber frenado el rescate de Grecia y luego de haber abandonado el europeísmo de Helmut Kohl para pasarse al euroegoísmo.
Merkel no disfruta ya de la popularidad que tuvo en su armoniosa primera legislatura en gran coalición con los socialdemócratas.
Su alianza con los teóricos socios naturales, los liberales, nació bajo el signo del disenso, en 2009, y un año después, pese a los reiterados propósitos de enmienda de los aliados, la situación sigue siendo de disenso persistente.
Los sondeos son inclementes con el FDP -al que se sitúan en el 5 por ciento, mínimo para obtener escaños, lo que automáticamente salpica al socio mayor, la CDU.
Merkel ha reaccionado con sangre fría a la impopularidad interna y los recelos recíprocos. Se ha ceñido a su consigna de no dejarse llevar por el nerviosismo, puesto que si algo ha demostrado es su capacidad para deshacerse de sus rivales sin estridencias.
Con ese talante afronta asimismo el calendario electoral alemán de 2011, con comicios regionales en siete estados federados.
La canciller aparenta frialdad, pero la procesión va por dentro. En las filas de la CDU -y especialmente de la CSU- se ha atribuido a la pérdida de un perfil conservador la caída de electorado.
La líder del partido respondió en el último y reciente congreso de la CDU reconduciendo su discurso hacia el conservadurismo y la defensa de los valores cristianos como referente de la sociedad alemana.
Los comicios de 2011 mostrarán si con ello recupera o no electorado. La ronda se extenderá desde principios de año a septiembre, con la celebración de regionales en Hamburgo, Sajonia Anhalt, Renania Palatinado, Baden-Württemberg, Bremen, Mecklemburgo-Antepomerania y Berlín.
Cada una de ellas será una prueba para la CDU, pero el mayor mazazo para Merkel podría producirse ya en la primera ronda de citas, en las elecciones del estado de Baden-Württemberg (suroeste), feudo de su formación desde hace 60 años, previstas para marzo.
Al descubrimiento de la impopularidad, por parte de Merkel, siguió el de los Verdes como enemigo real a batir.
Mientras el Partido Socialdemócrata (SPD) -su rival clásico, en términos de las reglas de la alternancia de poder entre las fuerzas mayoritarias tradicionales- ha seguido sin levantar cabeza, los Verdes emergieron con una fuerza desconocida hasta ahora en el movimiento ecopacifista.
Los sondeos colocan a los Verdes casi equiparados al SPD, tanto en Baden-Württemberg como en Berlín, con tendencia a la progresión ascendente, lo contrario que les ocurre a los socialdemócratas.
Prueba de que Merkel descubrió a los Verdes como amenaza fue que a ellos orientó sus ataques frontales, tanto en el congreso de la CDU como en el último debate presupuestario del Parlamento.
La emergencia de los Verdes preocupa a la canciller, no sólo ante esas regionales, sino también por su posible impacto en el reparto tradicional entre grandes y pequeños partidos del espectro alemán.
Lo que nació como movimiento de protesta en los 80 se ha convertido en gran captador de nuevo electorado, también en sectores que hasta ahora se daban por quintaesencia del conservadurismo.
La canciller dejó en ridículo en 2005 los vaticinios del entonces ministro de Exteriores y líder Verde, Joschka Fischer, quien se permitió afirmar en un debate parlamentario que Merkel era un suflé, hinchado en campaña electoral, que pincharía en las urnas.
Merkel no pinchó entonces y su propósito es ahora dejar en nada los pronósticos barajados por medios alemanes, según los cuales una hipotética derrota en Baden-Württemberg pondrá fin a la "era Merkel". EFE
gc/jcb/ih