lunes, 4 de noviembre de 2013

2013 Imbatible, global, de azul

Foto Daniel Karmann dpa

Un "Anillo" al baño maría

+ Reelección, adiós liberal, rentrée Steinmeier


Qué se pone una cuándo se sabe que se avanza hacia la siguiente reelección. Sin querer parecer prepotente, pero irradiendo optimismo. Algo azul, favorecedor, alegre, veraniego. 

Bayreuth no era etapa fácil. A 38 grados, fuera, que podían sentirse como 50 dentro, especialmente a los que se nos reserva butaca en las hileras centrales, las de la prensa. Alemania celebraba ese el bicentenario del nacimiento de Richard. Daniel Barenboim seguía sin volver a la colina y lo celebró en Berlín. La sobrina rebelde, la proscrita Nike, lo hizo desde Leipzig.

Era un año especial para todos. Bayreuth abrió con la reposición de un llevadero "Holandés", el del año anterior. Pero luego vendría el estreno de un "Anillo del Nibelungo", hito operístico del año. Lo firmaba Frank Castorf, que obviamente buscaría escandalizarnos. Con o sin provocación sumaría veinte horas de tetralogía y sus correspondientes entreactos de una hora. La única garantía de supervivencia era la batuta de Kirill Petrenko. 

Castorf cumplió. Colocó torres petroleras, estrellas soviéticas, puticlubs y cocodrilos folladores en el "Anillo". Público y solistas sucumbían al baño maría. Las últimas fuerzas tras cada una de las piezas se reservaron a ovacionar a Petrenko y despedazar a Castorf. Todo en orden.

La verde colina se asfixiaba también. Era uno de esos veranos en que en Alemania, ese país donde a los extranjeros nos parece que siempre llueve y demasiado, se disparan las alarmas por el cambio climático y se habla de pertinaz sequía. 

Cuando se estrena un "Anillo" acudir a Bayreuth es inexcusable. Son al menos seis jornadas -sumando apertura más la jornada de tregua que suele intercalar el festival en la tetralogía-. Da tiempo para varias visitas al Kreuzsteinbad, la magnífica piscina que recuerda a todo berlinés que Baviera juega en otra liga. Y para revisitar parques, jardines, exposiciones, museos, incluido el del vecino a la Wahnfriedhaus, el afrancesado Jean Paul.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Vía Efe (II). El año más Merkel, Obama incluido

Merkel cierra un año como líder global e inmune a las crisis


Gemma Casadevall

Berlín, 18 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, logró en 2013 la reelección para su tercera legislatura tras rozar la mayoría absoluta en los comicios generales de septiembre y cerró el año preparada para perpetuar su dominio a escala interna y global, aparentemente inmune a las crisis.
La canciller y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, defensor férreo de la austeridad, seguirán siendo -previsiblemente hasta 2017- los rostros de una fortaleza alemana que se interpreta unas veces como motor y otras como freno en la Unión Europea (UE).
Con 59 años, y desde 2005 al frente de la primera economía europea, Merkel obtuvo el 22 de septiembre un 41,5 % de votos, el mejor resultado en décadas para la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), lo que no le evitó verse abocada a formar una gran coalición.
La canciller y candidata única de la CDU/CSU había afrontado la campaña electoral salpicada por el escándalo del ciberespionaje de EE. UU., incluido a su propio móvil, como se desprendió del goteo de filtraciones procedentes del exanalista de la NSA Edward Snowden.
Berlín reaccionó mostrando estupor ante el gran socio transatlántico y la presunta "traición" del presidente estadounidense, Barack Obama, pero también con respuestas contradictorias a las sospechas de connivencia entre los servicios de espionaje recíprocos.
En Merkel no hicieron mella ni el escándalo continuado en torno a los papeles de Snowden ni, a escala económica, las estadísticas ilustrativas de que, tras la solidez de las cifras macroeconómicas se apunta una alarmante precariedad laboral y social en Alemania.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Vía Efe (I), Las Wagner, Castorf y el berlinés Barenboim

El vaso medio lleno, medio vacío, de las herederas Wagner

Gemma Casadevall

Foto @gemmacasa
Bayreuth (Alemania), 1 ago (EFE).- El "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf cosechó algo más que los abucheos rituales del tradicionalista Festival de Bayreuth, algo que salpica a las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier al frente de una empresa volcada al culto a su bisabuelo.
Bronca atronadora, anoche, con el "Ocaso de los dioses", en un teatro cuya fachada amenaza ruina y con el vecino Museo Richard Wagner a merced de las grúas, en vías de ampliación: estos fueron los puntos feos más visibles del 102 Festival de Ópera de Bayreuth.
Nada que ver con lo que se espera de un edición del certamen programado como plato fuerte del bicentenario del nacimiento del compositor, cuya música es tan venerada por unos como odiada por otros pero al que se considera cumbre del germanismo operístico.
La temporada se abrió el 25 de julio con una reposición del "Holandés errante" de Jan Philipp Gloger abucheado en su estreno, en 2012, y mejor asimilada en su segunda temporada en cartel.
Luego llegó Castorf con un "Anillo" efectista, en el que el director berlinés pretendió trazar un viaje planetario por la lucha por el poder y la corrupción, trasladada al oro negro, el petróleo.
La producción recibió la primera tanda de abucheos con "El Oro del Rin", luego "La Valkiria" calmó algo las aguas, para desatarse la siguiente tempestad con un grotesco "Sigfrido" con kalashnikov y cerrarse el ciclo en bronca atronadora, con el "Ocaso".
Castorf, que no había salido a saludar hasta entonces, lo encajó con arrogancia, desafiando los abucheos del templo wagneriano desde el escenario entre gestos de "no habéis entendido nada".