sábado, 1 de noviembre de 2014

Vía Efe. Un Mundial, un cumpleaños, una avería, un obituario

Castorf: "Si vuelven a hacerme esto no vuelvo más"

Foto Stephanie Lehmann


Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El director teatral Frank Castorf acudió al Festival Richard Wagner envuelto en la polémica tras acusar de injerencia al certamen, pero aparentemente dispuesto a una tregua ante el reestreno de su "Anillo del Nibelungo".

"Mi abogado hablaba de poner una denuncia por la vía de urgencia. Seguramente sería rechazada, pero los procesos más hermosos son aquellos que se pierden", comentaba a Efe el dramaturgo, relajado y como de paseo por la Verde Colina que rodea al teatro fundado por Wagner en Bayreuth, donde mañana se repondrá "El Oro del Rhin".
"La verdad es que ahora mismo no veo una necesidad imperiosa de hacerlo. Pero si vuelven a hacerme algo así no vuelvo más por aquí", añadía Castorf, de 63 años, y por segunda temporada consecutiva en el elitista festival de esa ciudad bávara.
El dramaturgo y director general de la Volksbühne -el Teatro del Pueblo del antiguo sector este de Berlín- alude a la controversia desatada por lo que considera injerencia de Katharina Wagner, codirectora del festival junto a su hermana Eva Wagner-Pasquier.
Más concretamente, a la exclusión de su elenco del solista Martin Winkler -el Alberich de la temporada pasada-, sin su consentimiento, más la pretensión de imprimir algunos retoques a su "Anillo", profusamente abucheado por el público de Bayreuth en su estreno.
"Winkler se comprometió con pasión con mi proyecto", apunta, para insistir que no aceptará tijeretazos. "Si pretenden que mi obra es suya, deben llevarla adelante sin mí. A ver qué ocurre", añade.


Castorf dice que no pretende "amenazar", sino "advertir", tal vez porque "en el fondo es hermoso trabajar bajo este cielo azul", concede, desde el soleado Bayreuth.
Entre las cuestiones que le alejan de la tentación de la demanda urgente está también que el abogado al que alude -Gregor Gysi, líder de la primera fuerza de la oposición, La Izquierda- "está de vacaciones en Cerdeña", prosigue, en tono relajado.
El director desvía la atención cuando se le pregunta por las recriminaciones de Katharina Wagner, que en declaraciones a un diario bávaro insinuaba que parte de las devoluciones de entradas registradas podían atribuirse al nulo éxito del "Anillo" en 2013.
"Yo no soy gestor de la venta de localidades", afirmó, acerca de la "primicia" más comentada de esta 103 edición del festival, donde hubo notorias devoluciones y cancelaciones, de modo que al final se ofrecieron entradas "último minuto" en internet.
"Lo mío no es hacer recomendaciones. No me siento predestinado. Solo quiero recordar que no estamos en la República Democrática Alemana (RDA), donde se reaccionaba con pavor a la crítica", insiste Castorf, para quien retocar su obra implica no encajar el disenso.
"Tienen que aceptar que hay gente que interpreta a Wagner de otra manera. Por eso se viene a Bayreuth: porque es el único festival del mundo concentrado sólo en Wagner, en sus múltiples interpretaciones, en cada momento histórico", añade.
Estrenar una nueva versión de su celebre tetralogía, en 2013 y coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner fue "un gran desafío", del que surgieron "17 intensas horas de ópera", fieles a la música y al libreto, pero con una interpretación propia.
"Fue un privilegio, de Baviera a este berlinés que alguno ve aquí como un exestalinista", ironiza de nuevo, bajo el sol y vestido con un pantalón de hilo y camisa azul celeste, en medio del panorama de trajes de gala de quienes se dirigen al teatro.
"Aquí nació un concepto de ópera moderna interpretable en cada punto de la historia. La pregunta es si dejamos que sigan naciendo conceptos o dejamos que Bayreuth caiga en el aburrimiento", reitera.
Para el responsable del "Anillo" probablemente no será aburrimiento lo que le aguarda en los próximos días, en que se repone "El Oro del Rhin", "Valkiria", "Sigfrido" y finalmente "El ocaso de los dioses", generadores en 2013 de atronadores abucheos.
Su obra fue recibida con rechazo por el público wagneriano y críticas demoledoras, que la tacharon de vacía y hasta grotesca.
Se ovacionó frenéticamente la batuta de Kirill Petrenko y se castigó un "Anillo" de Castorf, que discurre entre pozos petroleros y moteles-gasolinera, con matones de medio pelo, un Sigfrido armado con una kalashnikov y desemboca en las Mount Rushmore con las cabezas esculpidas de Marx, Lenin, Stalin y Mao. EFE
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Bayreuth entona el "Quo Vadis" ante los signos de deriva 


Gemma Casadevall.


Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- La familia wagneriana de Bayreuth empezó a entonar un "Quo Vadis?" ante los síntomas de que el Festival Richard Wagner al que debe su universalidad esa pequeña ciudad bávara va a la deriva, algo insólito en un certamen cuyo sello era el pulso firme del genial compositor.
La pregunta del "adónde vas", en latín, era el titular hoy de la edición especial del "Festival Tribune", al día siguiente de la apertura, y cuadraba con el ánimo de la segunda jornada de festival.
No porque en ella se reponga el "Holandés Errante" sin grandes alicientes escénicos de Jan Philipp Gloger, sino por la aparatosa avería de la apertura, con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten.
"Que una producción sea controvertida es normal, siempre lo fueron siempre aquí. Pero nunca había ocurrido algo así", comentaba Gudrun Knab, asidua al festival desde los años sesenta, en la tradicional recepción del "Land" de Baviera de todas las temporadas.
Efectivamente, en toda la historia de Bayreuth no se había representado nunca un "Tannhäuser" partido por tres pausas, bromeaba la ministra de Cultura, Monika Grütters, mientras los camareros repartían copas de vinos y tentempiés.
"¿Ven? Pensaban que no había primicia este año. La técnica nos improvisó una", le seguía la broma el exprimer ministro bávaro, Günther Beckstein.
Los comentarios aludían a la avería en la plataforma que debía izar la Montaña de Venus -una jaula- en el primer acto, que se trabó y obligó a desalojar el teatro durante una hora para repararla.
"No, no es una anécdota. Es síntoma de una desidia que Wieland y Wolfgang Wagner no se habrían permitido cuando lucharon para reflotar el festival. Menos aún después, cuando vinieron aquí las mejores batutas y creadores del mundo", apunta la señora Knab.
La vecina se refiere a los nietos del genio, refundadores del festival tras la II Guerra Mundial, con Bayreuth custodiado por los aliados estadounidenses tras su fase de sumisión devota a Hitler.
Primero de a dos, luego bajo el liderazgo en solitario de Wolfgang -Wieland murió en 1966-, el festival recuperó su posición y puso en escena las producciones más arriesgadas y polémicas, como el "Anillo" de Patrice Chereau o el "Tristan" de Heiner Müller.
A Baumgarten le han perseguido los abucheos desde que estrenó su "Tannhauser" en 2011 y en este año de su despedida de programa se le sumó un fallo técnico "imperdonable" en el "olimpo perfeccionista que es Bayreuth", dice la señora Knab, de pronto algo descabezado.
A las dos hijas de Wolfgang Wagner, Katharina y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras del festival, no se las vio en la apertura ni en la recepción. A partir de 2015 Katharina asume las riendas en solitario "mientras los wagnerianos de siempre" empiezan "a extinguirse", señala una de ellas.
La ciudadana de Bayreuth forma parte del colectivo de "simpatizantes del festival" que durante décadas acogieron en casa a los miembros del coro o resto de personal implicado en las producciones -"no a los solistas, por supuesto"- las semanas del festival.
"A cambio tenemos entradas para los ensayos generales o alguna gala, más una compensación mínima", cuenta. En esta temporada verá "La Valkiria", la segunda pieza del "Anillo" que empezará a desgranar mañana Frank Castorf, tras su tormentoso estreno en 2013.
El de este año es un programa confeccionado con reposiciones y abierto con una histórica avería, a lo que se suma la creciente sensación de pánico ante la presunta "extinción" del wagneriano tradicional.
"Sí, nuestro público cambió", admitía el portavoz del festival, Peter Emmerich, según el cual no hay motivo de preocupación porque suple ese vacío un visitante más internacional y diversificado.
"Hay muchos tipos de wagneriano, tal vez solo se metamorfosearon. Pero sí, algo hay, una cierta extinción de la especie que pobló esto tanto años", comentaba a Efe Castorf, ante la reposición del "Anillo".
"El 'Holandés' no tiene nada que temer. A la batuta está Christian Thielemann, el mimado de la casa. Pero cuando Castorf saque de nuevo su cocodrilo articulado esto se cae", estimaba Florian Zinnecker, crítico del diario local "Nordbayerische-Kurier.
El cocodrilo devorador de ninfas, en "Sigfrido", unos curiosos espermatozoides danzantes de "Tannhäuser" o los ratoncitos de colores en que Hans Neuenfels convierte al coro de "Lohengrin", otra reposición de la temporada: tal vez con menos criaturas anómalas al servicio de los autoproclamados transgresores no se ahuyentaría al público de siempre, dice el crítico. EFE
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Merkel llega a los pletóricos 60

Gemma Casadevall



Foto dpa

Berlín, 17 jul (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, cumple hoy 60 años en medio de la euforia de todo el país por la recién conquistada Copa del Mundo de Fútbol y como exponente de fidelidad a un estilo propio que no siempre agrada, pero que hasta ahora ha resultado invencible.
Con bastantes kilos menos que un año atrás -una fisura de pelvis a principios de año la obligó a reposar y aprovechó para hacer dieta- y sin síntomas de cansancio, ésa es la imagen que transmite Merkel ante su pletórico 60 cumpleaños.
La mujer más poderosa del mundo, según la clasificación de "Forbes", piensa celebrarlo en un acto de ribetes académicos en la sede de la Unión Cristianodemócrata (CDU), partido que preside, y a cuyos invitados ha pedido que, en vez de regalos, hagan donativos a la Fundación José Carreras contra la leucemia.
En la Konrad Adenauer Haus pasará la tarde del jueves, de regreso de la cumbre de la Unión Europea que comienza hoy y tras una semana que arrancó para la canciller volviendo del estadio carioca de Maracaná y presidiendo una horas después una cumbre climática con el presidente de Perú, Ollanta Humala, a la que siguió una visita a Croacia.
La visita a Río de Janeiro recargó las pilas, más que fatigó, a una Merkel que ha acompañado desde que en 2005 llegó al poder, y a lo largo de tres Mundiales -2006, 2010 y 2014-, a la selección alemana.
La canciller acrecentó así su imagen de "madre" de todo un país -incluidos los muchachos de la "Mannschaft"-, con una capacidad de trabajo que convierte en difíciles de creer informaciones como la de "Der Spiegel", afirmando que baraja no presentarse a la reelección y dejar el cargo voluntariamente al final de la actual legislatura.
Al frente del país que es la primera economía europea desde 2005, con las riendas de la CDU bien sujetas y acostumbrada a imponer su criterio en la UE, nada parece sustentar esa hipótesis, a no ser que la característica sangre fría de Merkel haya decidido que llegó el momento de jubilarse.
Su popularidad entre sus compatriotas parece hoy por hoy tan inquebrantable como el rechazo que ha despertado en el exterior la doctrina de la austeridad desplegada en la UE, en busca de remedios a la crisis de la zona euro.
"La imagen de Alemania en el exterior sería aún peor de haber sido Gerhard Schröder, con su peculiar estilo machista y hasta arrogante, el canciller encargado de actuar ante la crisis", apuntaba el politólogo alemán Herfried Münckler, en un reciente encuentro con medios extranjeros.
Merkel es exponente de un aparente "antiestilo", sin estridencias ni personalismos, en las antípodas de su antecesor socialdemócrata; Es el "antiestilo" de alguien que acaba imponiéndose, añadía Münckler sobre esta líder atípica crecida en la Alemania comunista y que llegó a la política con 35 años, tras la caída del Muro de Berlín.
Merkel, a quien tan pronto se ha apodado la "canciller de hierro" como "canciller teflón" -porque todo le resbala- sigue siendo un enigma por descodificar, que de "muchachita del este" descubierta por Helmut Kohl pasó a líder imbatible.
Nacida en Hamburgo en 1954 como Angela Dorothea Kassner, la historia de la hija del pastor protestante que servía en la Alemania comunista está destinada a seguir alimentando biografías.
Ineludiblemente se destacará como punto clave de su trayectoria el momento en el que, en 1999, la muchacha de Kohl -y su exministra- llamó a la CDU a emanciparse del patriarca, derrotado en las urnas por Schröder y envuelto en un escándalo de financiación irregular del partido que había liderado durante un cuarto de siglo.
De ser cierta la hipótesis del "Spiegel" de una retirada voluntaria, el siguiente capítulo de su vida podría ser el de "abuela", no de toda Alemania, sino de los nietos de su esposo, el catedrático Joachim Sauer, su segundo marido.
El hombre casado y con dos hijos, al que admiró como mentor en sus tiempos de estudiante de Química en la Alemania comunista, sigue siendo, según explica en las entrevistas más personales, el gran compañero de su vida. EFE
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Berlín estalla en un patriotismo "light" con la llegada de la Mannschaft 

Gemma Casadevall


Foto @gemmacasa



Berlín, 15 jul (EFE).- La "Mannschaft" de Joachim Löw desató hoy una ola del nuevo patriotismo "light" alemán con la llegada al país de la Copa del Mundo ganada en el estadio de Maracaná, la cuarta de Alemania, pero la primera que se queda en Berlín.
Mario Götze, autor del único gol de la final contra Argentina, y el resto del conjunto fueron recibidos al grito de "Fussballgott" -"Dios del fútbol"-, coreado por cerca de 400.000 aficionados concentrados ante la Puerta de Brandeburgo berlinesa.
"Sin vosotros no estaríamos aquí. Todos somos campeones del mundo", les saludó Löw, artífice de una "Mannschaft" que, a diferencia de las predecesoras que ganaron el título -1954, 1974 y 1990-, no está forjada alrededor de uno o varios astros, sino del término equipo.
Götze fue quien desató el mayor clamor, puesto que suyo fue el gol del minuto 113 del partido, pero la multitud se entregó con igual tesón a vitorear a Miroslav Klose, quien se convirtió en Brasil en máximo goleador de la historia mundialista, o a Jerome Boeteng, berlinés de padre ghanés.
Al defensa le correspondió el honor de saltar al escenario tras Löw y el resto de equipo técnico, junto con Sami Khedira -de origen tunecino-, Lukas Podolski -raíz polaca- y Mesut Özil -origen turco-, además de Per Mertesacker -cien por cien alemán-.
El primer grupo parecía condicionado a reflejar el tejido de esa Alemania actual, integrada por personas de distintos orígenes y llegados en distintas oleadas de inmigración.
Les siguió una segunda ronda, con Klose y Götze entre otros, danzando al son de un "así andan los gauchos (agachados), así andan los alemanes (saltando victoriosos)" que con seguridad no habría encajado bien un argentino con corazón dolido por la derrota en la final, de haber asistido a la fiesta.
Hubo muchos otros cantos de guerra -"así se ven los vencedores, shalalá-lalá", entre los más repetidos-, además del grito "Deutschland, Deutschland", mientras discurría sobre la pasarela el resto de la selección, hasta llegar a Manuel Neuer y Philipp Lahm, el capitán.
Para la multitud no había bajo el cielo berlinés más que una bandera -la alemana-, multiplicada al infinito en medio de la marea humana y exponente de un nuevo patriotismo festivo y bailarín, como Lahm y sus colegas danzando alrededor de la copa dorada.
Era una fiesta con un héroe colectivo, de acuerdo al espíritu de la selección que empezó a fraguar Löw siendo aún asistente de Jürgen Klinsmann -técnico alemán en el Mundial de 2006, en Alemania- y cuyo título mundial se hizo esperar, como lo hicieron los jugadores de regreso de Brasil.
El avión de Lufthansa que los transportó de regreso a Berlín salió con casi dos horas de retraso de Río de Janeiro, por un problema técnico detectado antes de despegar.
El aparato, bautizado como "Fanhansa Siegerflieger" -juego de palabras entre fans, vuelo y vencedores-, tomó tierra en el aeropuerto de Tegel en medio de una escenografía tan perfecta que parecía casi un anuncio de la compañía aérea, insignia de la aviación alemana.
A partir de ahí empezó un recorrido por la ciudad, primero en autocar cubierto y luego descubierto, que asimismo tenía ribetes de escaparate mediático para la marca del vehículo -Mercedes, siguiente emblema industrial alemán-, que por momentos no podía avanzar en medio de la multitud que le salía al paso.
Ya en la Pariser Platz, al pié de la emblemática Puerta de Brandeburgo-, la multitud que llevaba aguardando horas bajo el sol tuvo que esperar aún media hora larga más, mientras la "Mannschaft" se tomaba un tentempié de salchichas y cerveza en el balcón de la sede de un banco, siguiente patrocinador de la fiesta.
El último tramo hasta el escenario, de treinta metros de largo entre el pie del monumento y las cabezas de la multitud, fue un corredor entre más salchichas y cerveza, así como "selfies" con algún aficionado que había accedido hasta el último cordón de seguridad o entre los propios compañeros de la selección.
"Estoy aquí desde las 5 de la mañana", comentó a Efe Tamira, una muchacha de 16 años colocada en primera fila ante el escenario, que salió de su ciudad, Würzburg (sur del país), en coche, la noche anterior, con la familia al completo.
"Asistí a la llegada al país de todas las Copas del Mundo. Ahora por fin lo hago en mi ciudad, Berlín", explicaba Matthias Selig, con más de 70 años, quien vivió el paso de la de 1954 por Mannheim, la de 1974 en Fráncfort y la de 1990 en Bonn, capital federal del país en tiempos en que Berlín estuvo dividida por el Muro. EFE
gc/nl/jag


Murió Guido Westerwelle, el líder que aupó y luego hundió a los liberales


Gemma Casadevall

Berlín, 18 mar (EFE).- El exministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle falleció hoy de leucemia, a los 54 años, tres años después de pasar a la retaguardia y tras haber liderado al Partido Liberal (FDP) en su fase de máximo auge, pero también en su hundimiento como fuerza gubernamental.
"Luchamos, tuvimos nuestra meta al alcance de los ojos, estamos agradecidos por haber compartido este increíble tiempo juntos. El amor permanece", rezaba la nota incluida en la web de la fundación creada por el político, ilustrada con una "selfie" en alguna playa, junto su esposo, Michael Mronz.
A la noticia, difundida al mediodía, siguieron los mensajes de condolencia de todo el espectro político, incluida una Angela Merkel visiblemente emocionada, desde Bruselas, quien abría la conferencia de prensa tras la cumbre de la UE con un mensaje muy personal en recuerdo de quien fue, además de su aliado político, su amigo.
"Su muerte me ha conmovido profundamente", es "realmente difícil aceptar su muerte, con apenas 54 años", dijo la canciller alemana, quien definió a Westerwelle como un "hombre perceptivo y reflexivo, una persona leal y fiable", que "cumplía la palabra dada".
Westerwelle se convirtió en su ministro de Exteriores en su segunda legislatura, tras alzarse el FDP en las generales de 2009 con el 14,6 % de los votos, el más alto porcentaje jamás obtenido por un partido que marcó la pauta de la política exterior alemana y formó parte de 17 de los 23 Gobiernos federales del país.
Quedó atrás así su etapa de ambicioso y elocuente líder de la oposición, ocho años después de haberse colocado al frente del FDP apadrinado por el más "histórico" entre los titulares de Exteriores, Hans-Dietrich Genscher.
Su liderazgo en el partido quedó marcado por el denominado "proyecto 18", en alusión al porcentaje ambicionado en sus primeras elecciones como candidato -en 2002-, que entonces quedó en el 7,4 %.
De esa campaña quedó la imagen del "Guidomobil", el autocar amarillo con que recorrió el país en pos del 18 %, para acabar como líder opositor con Merkel al frente de su primera gran coalición.
A la siguiente elección logró su objetivo y se convirtió en vicecanciller de Merkel, a quien le unía ya antes una estrecha amistad, con episodios como el reconocimiento de facto de su homosexualidad, en 2004, al aparecer acompañado del empresario Mronz, entonces su novio, en la fiesta del 50 cumpleaños de Merkel.
De su paso por Exteriores quedó, en lo positivo, el reconocimiento como objetivo a mimar de Latinoamérica, tras décadas de práctica marginalidad de la región para la política exterior germana.
A escala interna fue una legislatura nada armoniosa, que arrancó maltrecha tras unas negociaciones enmarañadas por las exigencias del FDP, un teórico socio natural de la Unión Cristianodemócrata de Merkel demasiado ansioso de imprimir su huella al pacto de Gobierno.
El FDP pasó a ser visto como un socio incómodo, de lo que se responsabilizó a Westerwelle, quien tras fuertes presiones internas cedió el liderazgo del partido a Philippe Rössler para concentrarse mejor en su función de ministro.
En las generales de 2013, el FDP cayó por debajo del listón del 5 %, lo que le degradó a extraparlamentario a escala federal y dejó el reparto de escaños del Bundestag reducido a cuatro grupos: conservador, socialdemócrata, Verdes e Izquierda.
Seis meses después del revés político se le diagnosticó la leucemia que precipitó su retirada de la vida pública para someterse a un trasplante de médula espinal.
Siguió uno largo periodo de recuperación, del que apenas se filtraron algunas fotos asistiendo a actos deportivos junto a Mronz.
En noviembre reapareció para presentar un libro -"Zwischen zwei Leben. Von Liebe, Tod und Zuversicht", "Entre dos mundos. Amor, muerte y optimismo"- en que relataba el proceso desde que le fue diagnostica la enfermedad hasta lo que creyó su regreso a la vida.
Hace apenas unas semanas trascendió que había recaído y que se encontraba de nuevo en la clínica universitaria de Colonia, ciudad vecina a Bonn donde nació y donde se convirtió en abogado, la misma profesión que su padre.
Los mensajes de condolencia se extendieron, inmediatamente después de conocerse su muerte, por toda la elite política alemana, encabezada el presidente del país, el independiente Joachim Gauck.
Para su sucesor en Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, Westerwelle fue un "auténtico patriota", europeísta y un "representante de la nueva Alemania, abierta al mundo y tolerante". EFE
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