sábado, 1 de agosto de 2026

La inevitable bronca

 El "Anillo" de Wagner cumple 150 años con un magistral Thielemann y abucheos a la IA




Un momento de la ópera 'El Crepúsculo de los Dioses', con las imágenes elaboradas con IA de fondo, en el Festival de Bayreuth. / ENRICO NAWRATH / BAYREUTH

Gemma Casadevall     Bayreuth (Alemania)02 AGO 2026 

El Festival Richard Wagner de Bayreuth no escatima energías ni para las ovaciones ni para los abucheos. En el templo wagneriano se disfruta tanto encumbrando a sus artistas y producciones como destrozándolos. En el Anillo del Nibelungo concebido para el 150 aniversario del estreno de la tetralogía wagneriana, en ese mismo teatro y con el propio Wagner, confluyeron ambas cosas: la apoteosis entusiasta para la batuta de Christian Thielemann y los solistas, por un lado, y los atronadores abucheos, pataletas y pitidos a la producción. La idea de colocar a la Inteligencia Artificial sustituyendo a la escenografía desató las iras tanto de los ortodoxos como de los ansiosos de innovación. Con la última pieza del ciclo, el Crepúsculo de los dioses, quedó claro que al experimento le falta rodaje.

La idea de Marcus Lobbes y Nils Corte, responsables técnico y artístico de la producción, era recorrer ese siglo y media de historia del festival lanzando en cascada, al azar, producciones anteriores estrenadas en Bayreuth, mezcladas aleatoriamente con otras imágenes de diversa procedencia. El resultado es una sucesión monocorde de imágenes generadas por IA que se diluyen o deforman al poco de aparecer. Los solistas aparecen opacados, o incluso en eclipse total, en el caso del coro. Se les condena a una parálisis escénica, sin interactuar entre sí, ya que también se ha renunciado a toda dramaturgia.