martes, 1 de noviembre de 2011

Vía Efe: Del tramposo Guttenberg al derrumbe de Guido


Guttenberg recurre al "factor humano" para explicar su presunto plagio

Gemma Casadevall


Foto dpa
Berlín, 23 feb (EFE).- El ministro alemán de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, recurrió hoy al "factor humano" para explicar ante el Parlamento el presunto plagio en su tesis doctoral, cuestión que ha puesto en entredicho la credibilidad del político más popular del país y "estrella" del gobierno de Angela Merkel.
"Sí, cometí errores, graves errores que lamento. Pero no incurrí en plagio, ya que no hubo por mi parte intención de engañar", afirmó el ministro, en la interpelación parlamentaria convocada a instancias de la oposición socialdemócrata, verde y de La Izquierda.
Guttenberg, un aristócrata bávaro de 38 años y arquetipo de político de carrera intachable, compareció ante el hemiciclo con la cabeza más gacha de lo habitual para someterse a la pregunta de si sólo "olvidó" citar a sus fuentes o si, como apuntan los medios estos días, "volcó" textos de hasta diez páginas de autoría diversa.


El ministro insistió una y otra vez en que no actuó de mala fe, evitó la pregunta de si creía que había dejado de ser un buen ejemplo para estudiantes, en general, y su tropa -o sea, el Ejército-, en particular, y atribuyó lo ocurrido a su exceso de trabajo.
Combinar carrera política, con el doctorado, con su quehacer como esposo y padre de familia "me desbordó", dijo, y de ahí esos errores que han conducido a su renuncia "con gran pesar", a seguir utilizando el título de doctor.
Guttenberg se disculpó, por activa y por pasiva, ante todos aquellos a quienes había decepcionado, incluida la Universidad de Bayreuth, donde entregó su tesis y cuya reputación, a escala académica, ha quedado tan en entredicho como la del ministro.
Sin embargo, y frente a las exigencias de dimisión de las filas socialdemócratas, que sacaron a colación el caso de un oficial degradado por haber copiado un examen, Guttenberg insistió en que no se le podía acusar de plagio y se remitió a que debía esperarse el informe en curso por su Universidad, no a informaciones de internet.
Guttenberg trató así de superar un nuevo trance, en un caso muy embarazoso para el ministro "estrella" de Merkel, considerado un renovador tanto de la tradicionalista Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), su partido, como de las Fuerzas Armadas.
El ministro ha sido el impulsor de la suspensión del servicio militar en Alemania, recién aprobada por la coalición de Merkel tras décadas de defensa febril del reclutamiento obligatorio, y tiene ante sí el cometido de reformar las estructuras militares hacia un ejército profesionalizado.
El escándalo de la tesis ha hecho que se sacara a colación estos días su mala gestión en situaciones críticas, como el bombardeo de septiembre de 2009 en Kunduz (norte de Afganistán), en que murieron 142 personas, en su mayoría civiles, y, recientemente, la muerte de una cadete del buque escuela "Gorch Fock", al caer de un mástil.
El ataque de Kunduz ocurrió bajo mando alemán, siendo titular de Defensa Franz-Josef Jung -antecesor de Guttenberg- y costó el cargo al secretario de Estado de Defensa Peter Wichert y al inspector general de las Fuerzas Armadas Wolfgang Schneiderhan, además de al propio Jung, quien dimitió meses después siendo ministro de Trabajo.
A Guttenberg le correspondió la tarea de esclarecer las responsabilidades de un ataque que inicialmente calificó de "proporcionado" y luego, visto el escándalo, de "desproporcionado".
Reacción parecida tuvo respecto al "Gorch Fock", en que primero defendió la gestión de su capitán y luego, al arreciar las críticas a los duros métodos de instrucción en ese buque, le destituyó.
En el caso de su tesis siguió un proceso parecido: con pocos días de diferencia rechazó primero -a través de un portavoz- toda acusación, luego admitió "errores", más tarde los consideró "graves fallos" y finalmente renunció al título de doctor, potestad que, en rigor, no compete a él, sino a Bayreuth.
En los medios se apoda ya a Guttenberg de "Googleberg" y se le compara, por su condición de aristócrata bávaro, con el famoso y literario Barón Münchhausen, por sus legendarias mentiras.
Merkel le ha respaldado con el argumento de que le designó por su capacitación para el cargo, no por tener un doctorado, y su CSU hasta ahora le ha ratificado asimismo su pleno apoyo.
Las encuestas revelan asimismo que el escándalo no ha hecho mella en su popularidad.
Su posición de relativa estabilidad podría, sin embargo, tambalearse, de comprobarse que efectivamente incurrió en plagio -en un 73 por ciento de la tesis, según una plataforma digital creada para detectar tales operaciones de "volcado- o que utilizó algún "escritor fantasma" o incluso un empleado del Bundestag. EFE
gc/jcb/pdp


El elitista Bayreuth suprime su tradicional gala sindical

Gemma Casadevall


Berlín, 14 dic (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth romperá su tradición de ofrecer, en medio de su elitista temporada de ópera, dos galas reservadas a los miembros de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB) por considerar que buena parte de esas entradas acaba en el mercado negro de la reventa.
Fuentes sindicales informaron hoy de esta decisión por parte de la dirección del festival, que instauró esta tradición décadas atrás, con Wolfgang Wagner, nieto del compositor, en la dirección del certamen de esa ciudad bávara de provincias.
Según informaciones del diario "Süddeutsche Zeitung", la decisión obedece a las denuncias de que parte del contingente de entradas reservadas a los sindicalistas acaba en la reventa ilegal.
El festival de Bayreuth presume de tener listas de espera de hasta diez años para las localidades de cada una de sus galas, a excepción de las dos que cada temporada se ofrecen en exclusiva para miembros de la DGB o sus invitados.
De acuerdo con el rotativo muniqués, la próxima temporada habrá aún una gala de despedida para los sindicalistas, pero al año siguiente se suprimirá por completo esa tradición.
El presidente de la DGB en Baviera, Matthias Jena, lamentó esa decisión del festival y recordó que el propio Richard Wagner fundó su teatro en la colina de Bayreuth con la intención de que su música "llegara a los trabajadores y trabajadoras".
La dirección del festival, al que el estado de Baviera aporta generosas subvenciones, se encuentra bajo presión porque apenas un 16 por ciento de las localidades de sus estrenos salen a la venta, mientras que el resto va a personajes famosos, sean de la política, la farándula o el ámbito económico.
La gala de apertura, la última semana de julio, se convierte así en un acontecimiento mediático animado por la procesión anual de rostros conocidos, encabezados por la canciller Angela Merkel, incondicional adoradora de Wagner desde antes de llegar al poder.
El festival de Bayreuth fue fundado por Richard Wagner en 1876 y desde entonces sigue consagrado al culto exclusivo de ese compositor.
En 1945 quedó bajo tutela de los aliados estadounidenses para purgar por las seis temporadas en que, durante el Tercer Reich, se puso al servicio de Adolf Hitler.
Wolfgang Wagner lo refundó en los años 50 e instauró a continuación la tradición de las galas para los sindicalistas.
La primera de esas sesiones se celebró en 1951, auspiciada mano a mano por el nieto del compositor y el líder de la DGB local, Max Woenner, representante del ala más izquierdista del Partido Socialdemócrata (SPD).
La asociación entre el nieto del compositor que idolatró el nazismo y el sindicalista socialdemócrata dio como fruto esa tradición.
Woenner, que además de wagneriano ferviente era miembro del consejo de administración de la radio pública bávara, transmitió en directo las óperas de Bayreuth y compró el contingente entero de una gala de esa primera temporada del refundado festival.
Así, el 26 de agosto de 1951 el telón se levantó para ofrecer a los sindicalistas "Los cantores de Nuremberg", la ópera preferida de Hitler, que unos años atrás se ofrecía como recompensa a oficiales y heridos de guerra del Tercer Reich.
Ese contingente para una gala se convirtió en dos la temporada siguiente y se apuntaló una tradición que benefició a ambas partes: a la DGB, que repartía a los suyos entradas del elitista certamen, y al festival, necesitado de limpiar su imagen tras el nazismo.
Hasta la muerte del patriarca, en 2010, la DGB había repartido casi 200.000 localidades entre sus afiliados y afines.
Cuando sus hijas, Katharina y Eva Wagner-Pasquier, tomaron las riendas del festival dos años atrás concentraron el aspecto popular en las proyecciones al aire libre, en una explanada de Bayreuth, convertidas en multitudinarios pícnic con transmisión en directo de una gala dentro del teatro. EFE
gc/egw/ps


Los socios liberales de Merkel neutralizan a los euroescépticos y salvan la coalición

Gemma Casadevall

Berlín, 16 dic (EFE).- El Partido Liberal Alemán (FDP) ha logrado neutralizar a su ala euroescéptica, que ha visto fracasar la consulta interna por el "no" al Mecanismo Europeo de Estabilización (MEDE), y ha evitado así una crisis de consecuencias imprevisibles en su coalición de Gobierno con la canciller federal, Angela Merkel.
La consulta impulsada por los euroescépticos no alcanzó el quórum prescrito -necesitaba la participación mínima de 21.500 afiliados, del total de 64.500, y votaron 20.364- y, además, el escrutinio se saldó con un 54,4 % a favor de la línea de la presidencia, defensora del fondo, frente al 44,2 %, que pedía su rechazo.
El presidente del FDP, Philipp Rösler, compareció hoy para comunicar el resultado, apenas dos días después de ver cómo su secretario general, Christian Lindner, dimitía entre rumores de disenso entre ambos y también de irregularidades en la consulta.
"Es un buen resultado, que demuestra que el partido sigue siendo firmemente europeísta", dijo antes de encerrarse, con rostro sombrío, en la reunión con la cúpula del partido.
El 10,2 % de diferencia de la propuesta de la presidencia frente a los euroescépticos desarticuló lo que hubiera sido una bomba en la coalición de Merkel, que tras exigir disciplina a sus socios de la UE no podía permitirse un disenso así de su aliado de gobierno.
Sin embargo, el 44,2 % de contrarios al MEDE -el mecanismo que sucederá al Fondo Europeo de Estabilización Europea (FEEF)- es un porcentaje demasiado alto como para ser ignorado.
Detrás de ese rechazo había mucho de voto de castigo a Rösler, vicecanciller y ministro de Economía, además de líder del FDP.
Probablemente la consulta habría quedado mucho más por debajo del quórum, de no ser que el propio Rösler "animó" a participar en ella, al darla prematuramente por fracasada sin esperar a sus resultados.
Las presuntas irregularidades en la consulta -no del todo dirimidas- y el desliz de Rösler -que hoy pidió disculpas- hicieron arreciar las críticas al presidente, apenas nueve meses después de relevar en el puesto al ministro de Exteriores, Guido Westerwelle.
La consulta sobre el MEDE tenía perfiles de pulso entre la cúpula del partido y los euroescépticos. Se consideraba improbable que lograran el quórum y menos aún que prosperara su moción, puesto que hubiera sido la sentencia de muerte de la coalición y del partido.
"La situación del FDP es seria", admitía en "Die Welt" hoy la vicepresidenta del partido Birgit Homburger, después de que días antes el exministro de Interior Gerhard Baum hubiera afirmado que el partido estaba "en peligro de muerte".
Dos horas largas después de dar a conocer el escrutinio, Rösler compareció de nuevo acompañado del impulsor de la encuesta, Frank Schäffler, hablando de "mirar adelante" y dando por bueno un resultado que, dijo, muestra el vigor democrático de la formación.
El FDP está en crisis permanente desde que se convirtió en socio de Merkel con su mejor resultado en unas generales, un 14,9 %.
Ya en las negociaciones de coalición empezó a resquebrajarse su imagen por sus persistentes disensos frente a la canciller.

Foto dpa


De socio "natural" pasó a aliado incómodo y de ahí a una caída de popularidad continua, que la retirada del liderazgo de Westerwelle, a principios de año, no ha paliado.
Rösler, como Lindner, representan a la generación de renovadores, que llegaron a la cúpula aupados por Westerwelle.
La situación ha puesto especialmente nerviosa a la generación anterior, que ven en peligro la supervivencia de un partido que ha formado parte de 17 de los 22 Gobiernos federales del país desde la II Guerra Mundial.
Los sondeos colocan a la formación en porcentajes propios de una formación marginal -un 3 %-, caso de celebrarse ahora elecciones generales, y esos son los niveles a que quedó relegado en varias de las elecciones regionales celebradas este año.
La formación tuvo a ministros que marcaron el rumbo de la política alemana -como Walter Scheel o Hans Dietrich Genscher-, mientras que Westerwelle es el ministro de Exteriores más impopular de la historia de la República Federal de Alemania (RFA).
En medio de este panorama, su nuevo secretario general, Patrick Döring, dio ya las primeras malas noticias apenas designado.
En un accidente de tráfico menor -rompió el retrovisor de un automóvil en un aparcamiento-, Döring se dio a la fuga, lo que ha desatado titulares de prensa que especulan con una posible pérdida de su inmunidad. EFE
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