jueves, 1 de noviembre de 2012

Vía Efe. Vuelve Kohl, Hollande asume y Tsipras desafía


Kohl y Schäuble, aniversario entre fuego amigo

Gemma Casadevall
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Berlín, 25 sep (EFE).- El excanciller Helmut Kohl se reencontró hoy con la democracia cristiana alemana, en el 30 aniversario de su llegada al poder, y en ausencia de Wolfgang Schäuble, el exdelfín que dejó de hablarle por el escándalo de la financiación irregular en sus filas.
El patriarca de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) pisó por primera vez en diez años la sala del grupo parlamentario conservador, entre ovaciones de los presentes, encabezados por la canciller, Angela Merkel.
"Estoy de nuevo aquí, esta es mi casa", dijo el político, de 82 años, en el primer gran acto de los previstos en el aniversario del 1 de octubre de 1982 en que se convirtió canciller de Alemania, al que seguirá el jueves un homenaje en la Fundación Konrad Adenauer.
Entre los diputados presentes no estaba Schäuble -actual ministro de Finanzas-, lo que no hubiera dado pie a mayores comentarios -participaba en Helsinki en un foro sobre el euro-, si no fuera porque la cita se había programado como una oportunidad para cerrar el capítulo de "fuego amigo" entre ambos.

El ministro de Finanzas es objeto estos días de múltiples homenajes por su 70 cumpleaños -el 18 de septiembre-, pero Kohl tampoco aprovechó esta oportunidad para romper el hielo.
Ambas grandes figuras de la CDU no han cruzado palabra, al menos en público, desde que en 1999 se reveló la trama de financiación irregular de la CDU bajo las riendas de Kohl, un escándalo que arrastró al partido a la peor crisis de su historia y truncó la carrera de Schäuble como sucesor "natural" del patriarca.
Hacía apenas unos meses que el socialdemócrata Gerhard Schröder había apeado a Kohl de la cancillería con su victoria electoral de 1998 y puesto fin a sus 16 años en el poder, un récord en Alemania.
Saltó entonces a la luz la trama de cuentas secretas en la CDU bajo los 25 años de presidencia del partido por Kohl, así como los millones de euros recibidos por el patriarca de donantes secretos, presuntamente amigos empresarios, cuya identidad sigue sin revelar.
Schäuble, entonces presidente de la CDU, quedó salpicado por el caso y renunció a la jefatura, lo que, indirectamente, catapultó a la cúpula a Merkel, tras llamar a sus filas a emanciparse del patriarca, quien a su vez dejó la presidencia de honor.
La ahora canciller alemana se convirtió así, en 2000, en la primera mujer al frente de formación moldeada a gusto del patriarca, mientras que Schäuble -la imagen del sacrificio desde el atentado sufrido en 1990, al recibir un disparo de un enajenado mental en un mitin que le dejó en silla de ruedas-, pasó a un segundo plano.
Si bien Merkel empezó a restablecer relaciones con su antecesor dos años atrás, Schäuble ha seguido evitándole públicamente.
Dos años atrás, mientras Merkel agasajaba a Kohl en su visita "sorpresa" al congreso de la CDU de Karlsruhe -el primero en el que aparecía desde el escándalo de las cuentas- Schäuble optó por abandonar discretamente la cena.
Entre la reunión de hoy con los diputados conservadores y el acto del jueves en la Fundación Adenauer, este miércoles tendrá lugar la celebración oficial del 70 cumpleaños de Schäuble, con una fiesta en el Deutsches Theater, con Merkel como oradora y la asistencia de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.
Schäuble no se le identifica ya con el espíritu de la abnegación o el exdelfín de Kohl, sino como al hombre de hierro de la primera potencia europea y, por extensión, de la zona euro.
Kohl, por encima de los halagos puntuales y su título oficioso de "canciller de la unificación y ciudadano ilustre europeo" -ese es el lema del acto en la Fundación Konrad Adenauer- no se ha recuperado nunca completamente del escándalo que le apartó de la CDU.
La revista "Der Spiegel" le dedicaba esta semana su portada, con el título "La tragedia de Helmut Kohl. Estafado, engañado, aislado". La frase alude al libro recién publicado por quien fue durante ocho años fue el "ghostwriter" de sus memorias, Heribert Schwan, quien prepara un libro con los "secretos" del patriarca. EFE
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Merkel y Hollande apremian a Grecia a "cumplir" 


Gemma Casadevall



Berlín, 23 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, apremiaron hoy a Grecia a "esforzarse por cumplir" sus compromisos, en un mensaje conjunto con vistas a la gira por Berlín y París del primer ministro griego, Andonis Samarás, en una ronda calificada de clave para Atenas.
Los líderes del eje franco-alemán hicieron gala en Berlín de cohesión, por encima de sus diferencias frente a Grecia, y alentaron así a Samaras a "cumplir" con sus compromisos y a "proseguir con las reformas" emprendidas.
"Es nuestra voluntad" que Grecia "permanezca en la zona euro", para lo que es preciso que Atenas "ponga todo su empeño" para lograrlo, subrayó Hollande, mientras Merkel ponía el énfasis en la necesidad de implementar los acuerdos alcanzados en la última cumbre de la UE, en especial en lo que respecta a la supervisión bancaria.
Solo con una supervisión bancaria "efectiva" se podrá "ayudar a países como España", añadió Hollande, en una comparecencia sin turno de preguntas con Merkel, a la que seguirá la visita de Samarás a Berlín y a París el viernes y el sábado, respectivamente.
Fue una declaración de apenas unos minutos, inmediatamente después de la llegada de Hollande y previa a una cena de trabajo en la que "con seguridad no nos aburriremos", comentó Merkel, en tono relajado, aunque los temas a abordar no son precisamente ligeros (la situación de Grecia y el conflicto sirio).
Ambos líderes se esforzaron en dar imagen de armonía, pese a las diferencias evidenciadas en los días pasados por Berlín -inflexible, en lo que se refiere a replantear los compromisos adquiridos por Atenas- y París, dispuesto, al menos, a dar más tiempo a Grecia.
El encuentro en la Cancillería estuvo precedido por insistentes mensajes, desde las filas de Merkel, para rebajar las expectativas disparadas sobre la ronda de encuentros concentrados en esta semana con Samarás.
El portavoz de Merkel, Steffen Seibert, llevaba días insistiendo en que no deben esperarse "decisiones determinantes" en la cita entre ambos mandatarios, como tampoco de la que tendrá lugar mañana con Samarás.
Una y otra vez, el ministro alemán de Finanzas y hombre fuerte del Gobierno de Merkel, Wolfgang Schäuble, ha sentenciado asimismo que la solución no es dar más tiempo a Grecia y menos aún empezar a pensar en un tercer paquete de rescate.
Berlín se muestra inflexible, sin temor a que esto dañe su credibilidad a escala interna, puesto que este es el parecer mayoritariamente compartido por el ciudadano alemán.
Samarás, por su parte, ha arropado su visita del viernes a la Cancillería de Merkel con una campaña de "galanteo" hacia el ciudadano alemán, como se la ha definido en ese país, tanto desde las páginas de la prensa más popular como de la denominada seria.
El miércoles, el primer ministro griego afirmaba desde "Bild", el diario más leído de Europa, que lo único que quería era "algo de aire para respirar".
Hoy reincidía comprometiéndose a "devolver a los alemanes su dinero", tanto desde ese popular periódico como en una entrevista similar en "Süddeutsche Zeitung".
Alemania es el primer contribuyente al rescate griego, en tanto que primera potencia de la zona euro, del mismo modo que el rechazo del Bundesbank (banco central germano) a la compra masiva de deuda soberana puede tener su peso en la toma de decisiones del Banco Central Europeo (BCE).
La campaña mediática de Samarás discurre en paralelo a las gestiones que, según medios alemanes, realiza el equipo de Hollande para dar con una fórmula que flexibilice el no categórico de Berlín a todo cambio sustancial en los compromisos adquiridos por Atenas.
El término "cambio sustancial" es el que viene repitiéndose con más insistencia en la coalición de Merkel, sea por Schäuble -de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller- o sus socios del Partido Liberal (FDP) -el titular de Exteriores, Guido Westerwelle y el de Economía, Philipp Rösler.
Hasta ahora, el FDP ha asumido el papel de "duro" en la coalición, especialmente desde que Rösler afirmó, semanas atrás, que la posibilidad de que Grecia abandone el euro no asusta ya a nadie.
La CDU de Merkel, en cambio, se reserva los pronunciamientos de compromiso inquebrantable con el euro, así como la consigna de que no habrá decisiones sobre Grecia hasta escuchar la evaluación de la troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y BCE), en septiembre. EFE
gc-jcb/acm
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Un holandés terreno abre un Bayreuth tan inalterable como Merkel

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Un "Holandés errante" muy de este mundo abrió hoy el Festival de Ópera de Bayreuth (Baviera), con la canciller Angela Merkel encabezando la peregrinación de devotos de Richard Wagner a la cita más imperdible del cosmos wagneriano.
El mito del holandés en busca de la mujer dispuesta a morir para redimirle del calvario de la vida errante se plasmó en un hombre de negocios, de hotel en hotel, con la maleta rodante a cuestas, entre luces de neón, cajas de cartón y la precariedad de los tiempos que corren.
El director musical Christian Thielemann revalidó su título de héroe de la casa, como viene siéndolo desde hace temporadas, mientras que el debutante Samuel Youn se ganó el corazón no siempre fácil de Bayreuth, como protagonista "last minute", en perfecto dúo con Adrianne Pieczonka.
El director escénico, Jan Philipp Gloger, escuchó abucheos -fueron muchos los deslices, incluida alguna sonora caída de elementos del escenario-, pero era lo menos que podía ocurrirle a este "Holandés" estrenado en situación de emergencia.
Gloger había apostado por la ausencia de efectismos y una modestia rayana en la tacañería, a lo que se sumó el escándalo de última hora en torno al bajo barítono previsto para el "holandés", el ruso Yevgueni Nikitin, apeado del programa por una inoportuna cruz gamada en el pecho.
Todo un problema, en un festival por el que señoreó Adolf Hitler y al que siempre acaba asomándole el pasado. O una bendición, en formato polémica, en una temporada que se presentaba sin brillo.
A Nikitin hubo que buscarle un sustituto a cuatro días del estreno, por mucho que la cruz gamada originaria de sus tiempos de batería "heavy metal" ya no está entre los tatuajes que le cubren de pies a cabeza porque encima se estampó otro símbolo posterior.
Fue la oportunidad para Youn, que escaló a protagonista y supo suplir su escasa presencia escénica con buena voz.
La cuestión del tatuaje del ruso entretuvo los corrillos de bayreuthianos, divididos entre si tal "pecado de juventud" de Nikitin era o no motivo de exclusión.
"No sé por qué se empeñan en colocarnos tipos raros interpretando a Wagner", opinaba Martha Wendling, sobre los 70 años, incondicional de Bayreuth y en realidad más divertida que horrorizada con el caso.
"Una cruz gamada es una cruz gamada. Nadie en sus cabales se tatúa algo así", apuntaba su nieto, Martin, de 19 años, mientras la generación intermedia -su tío, Thomas- lamentaba haberse quedado sin "el gran Nikitin" por "esa ridiculez".
Bayreuth tuvo su polémica, el "segundón" Youn la oportunidad de su vida y los vecinos de Bayreuth la ocasión de todos los años de ver el desfile de famosos sobre la Verde Colina donde Wagner mandó construir el teatro ideal para sus óperas.
Ahí estaba, como todos los años desde sus tiempos en la oposición, Angela Merkel, de azul turquesa, sonriendo feliz bajo los aplausos y firmando autógrafos, junto a su marido, Joachim Sauer. La acompañaba un buen destacamento de ministros, como si esa misma noche tuvieran que resolver en Bayreuth algún desplome.
No hay crisis capaz de impedirle la visita. Si la canciller no faltó en la apertura de Bayreuth de 2010, al día siguiente de la tragedia de la Loveparade -21 jóvenes muertos atrapados en un túnel y Alemania hundida en la conmoción-, tampoco la iba a retener ahora una zona euro permanentemente al borde del precipicio.
Bayrueth concentra cada año a políticos de toda ideología, incluidos verdes e izquierdistas, además de la plana mayor de la política bávara, mezclada con rostros de la farándula alemana.
Esta ciudad de provincias bávara estrenó su primer festival en 1876 y 101 ediciones después reproduce el esquema original -sólo se interpreta a Wagner y su temporada se reduce a cinco semanas al año, de julio a agosto-. Lo que otro lugar del mundo sería anquilosamiento es, en Bayreuth, culto a lo imperecedero.
La presente edición es de programa modesto -junto al estreno al "Holandés" se presentan las reposiciones de "Tristán e Isolda", "Lohengrin", "Tannhäuser" y "Parsifal"-, a la espera del nuevo "Anillo del Nibelungo", el próximo año, coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento del compositor (1813, en Leipzig) y el 130 de su muerte (1883, en Venecia).
Será la gran reválida para el dúo de codirectoras, las biznietas del compositor Katharina y Eva, que tras tres temporadas al frente del festival siguen sin haberse apuntado un estreno de impacto. EFE
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Tsipras desafía a Merkel presentándose como "salvación" para Grecia y el euro

Gemma Casadevall



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Berlín, 22 may (EFE).- El líder de la Coalición griega de la Izquierda Radical (Syriza), Alexis Tsipras, desafió hoy a la canciller Angela Merkel presentándose en Berlín como "parte de la solución", no del problema de Europa, y afirmando que, de ganar las elecciones, ello no implicará la salida de Grecia de la eurozona.
"No creo que rechazar el programa de austeridad signifique la salida de un país de la zona euro", afirmó, ya que "el fundamento de Europa es la democracia y la solidaridad", no un "determinado pacto" ni el seguimiento de la vía de la austeridad a rajatabla propugnada por la canciller Angela Merkel.
Ni Grecia ni ningún otro país son "inquilinos" de la zona euro, a los que "se pueda desalojar", sino parte de un "proyecto común", basado en "principios tales como la democracia", recordó, en una comparecencia conjunta con los líderes de Die Linke -La Izquierda-, Gregor Gysi y Klaus Ernst.
Tsipras llegó a Berlín procedente de París y dispuesto a presentarse más conciliador que en la capital francesa, donde tuvo duras palabras contra Merkel al decir que no le correspondía a la canciller decidir sobre el futuro de su país, pero insistiendo en dar por fracasada la doctrina de la austeridad.
"No se puede limitar una crisis en términos geográficos ni tratar de aniquilar un pueblo", afirmó y alternó esta drástica terminología con continuas llamadas a la solidaridad.
"Pedimos la solidaridad de Alemania y Francia. No presionamos, porque la extorsión es el camino equivocado", dijo, en una concurrida conferencia de prensa como pocas veces han vivido sus anfitriones de Die Linke, partido ahora de capa caída en Alemania.
"No buscamos la destrucción de Europa, sino su salvación", afirmó el líder de Syriza, quien se permitió incluso tender una mano: "Si ganamos, negociaremos con Merkel, aunque no sea fácil".
Para Tsipras, renegociar los compromisos asumidos por Atenas con la comunidad internacional no implica la ruptura, sino la búsqueda de una solución para una zona euro "desgastada".
Los responsables de la "dramática situación" griega no es ni su partido ni la voluntad de su población de buscar una vía que no "estrangule" su economía y la de sus familias, dijo, sino la labor "nefasta" de décadas de mal gobierno por parte del socialismo del Pasok o los conservadores de Nueva Democracia.
Tsipras alternó la dialéctica conciliadora con las críticas a Merkel, sin cerrarse al diálogo y sin revelar propuestas concretas de cómo debe ser esa vía alternativa que rescate a Grecia.
El relevo de Sarkozy por Hollande debe verse como una oportunidad, puesto que entre otras cuestiones ha reabierto el debate acerca de los eurobonos como fórmula para atajar el acoso de los mercados sobre los países en situación más crítica.
"Comparto con Merkel su parecer de que, si Grecia sale del euro, el acoso de los mercados se trasladará a otros países", apuntó, para insistir en que, puesto que la medicina de la austeridad "ha fracasado", no tiene sentido pretender "aumentar la dosis", sino "cambiar la medicación".
La presencia de Tsipras en Berlín fue el acontecimiento mediático del día, ante la posibilidad de que su formación venza las elecciones del 17 de junio -tras quedar segundo en los comicios del 6 de mayo-.
Su visita se produce en un momento de progresivo aislamiento de Merkel como defensora del ahorro, tras la derrota de Nicolas Sarkozy por François Hollande, y los problemas internos de la canciller, debilitada tras sucesivas derrotas en "Länder" alemanes.
A ello se une el revuelo, el pasado viernes, por las contradictorias versiones acerca de la conversación telefónica mantenida entre Merkel y el presidente griego, Karolos Papulias.
Fuentes gubernamentales griegas apuntaron que la canciller había sugerido a Papulias que celebrara un referéndum para la permanencia en la zona euro conjuntamente con las elecciones del 17 de junio, cuestión que el gobierno de Merkel desmintió.
Mientras sigue sin aclararse quién dijo qué, en Atenas se desató un alud de críticas a la supuesta arrogancia de la canciller por inmiscuirse en la campaña y tratar de imponer a Atenas un referéndum sobre el euro, máxime cuando esta vía le costó el cargo a Yorgos Papandréu. EFE
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