viernes, 2 de noviembre de 2018

Vía Efe, La prejubilación de Merkel, el picnic de Puigdemont y la travesía por Doñana

Merkel se pone fecha límite

Gemma Casadevall


Foto @gemmacasa


Berlín, 17 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, inició este 2018 lo que pretende sea una retirada ordenada, cumplidos ya trece años al frente de la primera potencia europea y debilitada -aunque no derrotada - por sus acrecentados enemigos internos y externos.
El año había arrancado con una Merkel determinada a lograr un gobierno estable para su cuarto mandato y terminó con la elección como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que dirigía desde 2000, de Annegret Kramp-Karrenbauer.
Con el relevo a favor de la leal AKK -como se denomina a la sucesora- se diluyó el fantasma de un fin abrupto de la legislatura, aunque persisten las dudas sobre si Merkel se mantendrá en el poder hasta las siguientes generales, previstas para 2021.
El mero anuncio hecho por la canciller, el pasado octubre, de que no optaría a su reelección como jefa del partido y tampoco aspirará a otro mandato como canciller calmó algo las prisas del ala derechista de su bloque conservador.
A Merkel se la vio desde entonces hasta liberada, concentrada en su papel de líder europea y global, y también más mordaz en el Parlamento (Bundestag), especialmente para arremeter sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).


Era como si hubiera echado algo del lastre acumulado desde las generales de 2017, en que su bloque conservador y los socialdemócratas quedaron en mínimos históricos, mientras que la ultraderecha accedió por primera vez desde los años 50 al Bundestag.
Durante todo el primer trimestre del año Merkel tuvo que invertir su conocida tenacidad negociadora en convencer a los socialdemócratas de que no quedaba otra que reeditar su gran coalición de Gobierno.
En marzo logró cerrar el pacto de gobierno para su cuarto mandato como canciller, pero el precio fue alto: tuvo que ceder carteras fuertes a los socialdemócratas -entre ellas, Finanzas-, lo que su ala derechista encajó como una traición.
Compleja fue, asimismo, su decisión de entregar Interior a Horst Seehofer, líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), quien llevaba años mortificando a Merkel por no haber cerrado las fronteras en 2015, cuando Alemania recibió un millón de refugiados.
A la trabajosa formación de una nueva alianza de Gobierno siguió una sucesión de disensos y amenazas de ruptura de Seehofer, defensor de aplicar unas restricciones al asilo semejantes a las del gobierno de Viena, de componente ultraderechista.
Las presiones cayeron luego sobre Seehofer, tras pretender éste mantener en su cargo al jefe de los servicios secretos de Interior, Hans Georg Maassen, pese a que había relativizado las "cacerías de extranjeros" por parte de neonazis ocurridas en el este del país.
Merkel hizo alarde de su característica sangre fría, Seehofer acabó mandando a la jubilación al controvertido y reincidente Maassen y con esta situación se llegó al siguiente golpe: las elecciones regionales en Baviera, primero, y en Hesse, después.
La CSU de Seehofer perdió en Baviera su tradicional mayoría absoluta; la CDU de Merkel sufrió una fuerte sangría de votos en Hesse, mientras sus socios en este "Land", los Verdes, reforzaban su posición de actual fuerza emergente.
Al día siguiente de los comicios de Hesse Merkel anunció su retirada, ordenada y por fases: primero, como jefa del partido, en el siguiente congreso de la CDU; luego, como canciller, en fecha indeterminada, aunque su propósito sea terminar el actual mandato.
El pulso por la sucesión en el partido enfrentó a la centrista AKK y dos derechistas: Friedrich Merz, un exrival interno de Merkel que volvía a la palestra tras años en la retaguardia, y el ministro de Sanidad, Jens Spahn, como renovador generacional.
Se impuso AKK por un margen mínimo, reflejo de la división interna en que queda el bloque conservador.
Merkel se despidió de la presidencia de la CDU con un discurso ante sus delegados con mayor carga emocional de lo que suele permitirse, pero también mucho más corto de lo habitual, consciente de que el protagonismo corresponde al nuevo liderazgo.
En Alemania eran muchos quienes llevaban años vaticinando una pronta "Merkel-Dämmerung" -o crepúsculo de Merkel-, que finalmente se concretó en lo que respecta a la jefatura de la CDU y de acuerdo a la línea de la canciller.
Queda por ver cuándo se completa la retirada del poder de quien sigue siendo, mientras la revista "Forbes" no diga lo contrario, la mujer más poderosa del mundo. EFE
gc/jam/jgb


Los Verdes, camino a rebasar a los socialdemócratas


Gemma Casadevall




Berlín, 20 oct (EFE).- Los Verdes alemanes viven un momento de auge electoral inversamente proporcional a la debilidad que atraviesan los partidos de la gran coalición de la canciller Angela Merkel y muy especialmente la socialdemocracia, cada vez más alejada de la posición de gran partido nacional que tuvo.
La líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, no dudó en felicitar a los Verdes por los resultados en las elecciones del pasado domingo en Baviera, en que los ecologistas lograron un 17,5 % y se convirtieron en segunda fuerza -solo aventajados por los conservadores bávaros-
El SPD quedó en quinta posición, con un 9,5 %, tras perder más de diez puntos respecto a los comicios bávaros de 2013, porcentaje parecido a los que cedieron los conservadores, durante décadas formación hegemónica en Baviera.La situación podría repetirse en las regionales del "Land" de Hesse, el 28 de octubre, en las que se pronostica que la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel ganará con un 26 % -frente al 38,3 % de 2013-, mientras que los Verdes subirán al 22 % -el doble que entonces- y el SPD caerá al 20 % -diez puntos menos-.
El desgaste de la gran coalición queda patente también, a escala nacional, en la última encuesta de la televisión pública ARD, que da al bloque conservador un 25 % y al SPD un 14 %, mientras que a los Verdes les pronostica un 19 % de apoyo, por delante de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 16 %.
Si los candidatos verdes en Baviera fueron dos rostros nuevos -Katharina Schulze y Ludwig Hartmann-, en Hesse la gran baza de los ecologistas es Tarek Al-Wazir, ministro de Economía en la coalición que lidera Bouffier, de la CDU.
Al-Wazir, de madre alemana y padre yemení, representa al ala más realista de los verdes y ha sido un socio leal para Bouffier, al que supera incluso en popularidad en el "Land" de la capital banquera y financiera, Fráncfort.
"Los Verdes emergemos como contrapeso al antieuropeismo y a los populismos derechistas, centrados en el discurso negativo antiinmigración", apuntó a Efe Cem Özdemir, exlíder del partido y primer hijo de inmigrantes turcos que accedió al Bundestag (Parlamento federal), en 1994.
La formación ha demostrado solidez para asumir tareas de gobierno, según Özdemir, en alusión a las dos legislaturas en un Ejecutvio federal -bajo el socialdemócrata Gerhard Schröder de 1998 a 2005- o a escala regional.
"Como ciudadano de Baden-Württemberg le deseo a Tarek la misma suerte que a los correligionarios de mi tierra", añadió Özdemir, respecto a Winfried Kretschmann, quien en 2011 se convirtió en el primer verde al frente de un Ejecutivo regional en ese "Land", vecino a Baviera y a Hesse.
Los Verdes son socios de gobierno en nueve de los 16 "Lander" alemanes -sea con el SPD como con la CDU o en tripartitos junto al Partido Liberal (FDP) o La Izquierda.
"Es un partido de gran versatilidad pero sin mala reputación como formación aferrada al poder", argumenta la politóloga bávara Ursula Münch, quien califica de "trágica" la situación del SPD, exponente de lo contrario.
Los socialdemócratas han tenido tres del total de ocho cancilleres de la República Federal de Alemania (RFA) -Willy Brandt, Helmut Schmidt y Gerhard Schröder-, pero el elector actual no le identifica con estas fases, sino con las tres legislaturas en gran coalición bajo Merkel -la primera, la tercera y la presente, la cuarta.
"En la percepción de muchos, es un partido sin perfil social y cuyo único sentido es apuntalar a Merkel", apunta la politóloga.
Los Verdes se vieron favorecidos, según el analista Karl-Rudolf Korte, por el fracaso de un primer intento de Merkel, tras las generales de 2017, por formar un tripartito inédito con el FDP y los ecologistas, intento que los liberales abandonaron.
"Los conflictos internos constantes de la gran coalición hacen que se vea ahora con "nostalgia", pese a que no existió ni se sabe como habría funcionado esa alianza", según su colega Münch.
En Hesse dieron los Verdes un primer paso hacia su madurez política, al convertirse Joschka Fischer en 1985 en ministro de Medioambiente -el primer cargo con responsabilidad de Gobierno para el partido-.
Ahí pueden consolidar su buen momento, aunque, según Münch, también puede ser que sea una fase fugaz.
El éxito en Baviera no les servirá para dar el salto al poder, ya que los conservadores se proponen formar Gobierno con los asimismo derechistas Electores Libres. Un segundo puesto en Hesse no les garantiza que no acaben en la oposición, pese a su buen gobierno con Bouffier, con la frustración que ello comportaría. EFE

gc/jam/ig


La ultraderecha, de la aparente normalización al radicalismo ascendente


Gemma Casadevall


Berlín, 12 ago (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sitúa su techo electoral sobre el 20 %, a punto de cumplir un año como tercera fuerza a escala nacional y a pesar de las deserciones de quienes denuncian su avance hacia una mayor radicalización.
"Somos demócratas y nos ceñimos a la Constitución", aseguró el presidente de la AfD y del grupo parlamentario en el Bundestag (Parlamento federal), Alexander Gauland, en declaraciones este fin de semana al grupo mediático "Funke".
Su formación no ve "posibilidades de cooperación" en la alianza radical que pretende impulsar de cara a las elecciones europeas del próximo año Steve Bannon, exestratega del presidente estadounidense, Donald Trump, añadió Gauland.
Ambiciona para su partido un "amplio espectro electoral", que este líder sitúa "por encima del 20 %", ya que solo desde un porcentaje que le aleje de la consideración de "partido pequeño" puede plantearse optar "a medio plazo" a dejar la oposición.
Gauland comparte la presidencia del partido con el algo más moderado Jörg Meuthen y la jefatura del grupo parlamentario con Alice Weidel, representante del ala más estrictamente neoliberal.
Bajo esa dirección ha cimentado su línea ascendente, hasta tener ya escaños en 14 de los 16 "Länder" del país, además de los del Bundestag y la Eurocámara, en medio de la erosión de electorado que sufren tanto el bloque conservador de la canciller alemana, Angela Merkel, como su socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD).
Su fuerte es el discurso antiinmigración, pero fuera de ese ámbito se queda sin recursos, como le ocurrió hoy a Gauland, en una entrevista en la televisión pública ZDF, donde se vio desbordado ante toda pregunta relativa a temas sociales, desarrollo tecnológico, uso de internet o cómo combatir el cambio climático.
Apareció así, en un programa inaccesible para la AfD hasta su llegada al Bundestag, desbordado por un presentador que no le dejó espacio para el tema que les dio hasta ahora el máximo rendimiento político -la política de asilo-.
Su próximo objetivo son las elecciones regionales del próximo octubre en Baviera, el próspero "Land" donde desde hace décadas gobierna la Unión Socialcristiana (CSU), partido hermanado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, a la que ahora se augura que perderá la mayoría absoluta.
El giro derechista adoptado por la CSU, en un intento por frenar el avance de la AfD, no favorece a los conservadores bávaros, apuntó hoy el politólogo Hajo Funke, desde el diario económico "Handelsblatt", sino que les ha "alejado del centro" y les ha hecho perder electorado tradicional.
La AfD gana posiciones con una estrategia que alterna el distanciamiento público de posiciones extremistas con provocadoras proclamas ante su militancia, como la que le llevó recientemente a Gauland a minimizar el nazismo, calificándolo una "cagada de pájaro" en el contexto de la gran historia del país.
Gauland es un ejemplo de hasta qué punto "es peligrosa la AfD", denuncia en un libro Franziska Schreiber, exlíder de sus juventudes en el "Land" de Sajonia, que abandonó sus filas en 2017, antes de las elecciones generales que catapultaron a la ultraderecha al Bundestag, por primera vez desde los años 50, y convertida en tercera fuerza, con un 12,6 %.
Desde su posición en la cúpula, Gauland respalda al ala más cercana al neonazismo, prosigue Schreiber, quien sitúa en ese círculo al líder regional Björn Höcke, generador de constantes polémicas con declaraciones al borde del negacionismo del Holocausto.
El libro de Schreiber -con el título "Inside AfD"- pretende sacar a la luz la vida interna real de esa formación, algunas de cuyas figuras, según el semanario "Der Spiegel", han iniciado ya acciones legales contra publicación -como la exdiputada de la CDU de Merkel, Erika Steinbach, ahora militante de esa formación-.
En sus páginas se apunta, además, a una "connivencia" entre el jefe de los servicios secretos alemanes, Hans-Georg Maassen, que habría asesorado a la expresidenta del partido, Frauke Petry, sobre cómo moverse sin entrar en territorio de la inconstitucionalidad.
Fuentes del Departamento Federal de Defensa de la Constitución -los servicios secretos de Interior- rechazaron al respecto cualquier "cercanía" y apuntaron a que las reuniones mantenidos con Petry o posteriormente con Gauland forman parte de los contactos regulares del departamento con diputados y formaciones políticas.
Petry fue la figura más mediática del partido desde su fundación, en 2013, hasta las generales del año pasado, pero dejó sus filas inmediatamente después de esos comicios por diferencias con el resto de la cúpula, incluido Gauland.EFE
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Merkel se reúne con Sánchez como aliado europeo ante el desafío migratorio


Gemma Casadevall

Foto Efe

Berlín, 10 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, retoma mañana su actividad tras el receso estival con un encuentro informal con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, centrado en la política migratoria, tema prioritario en la agenda de la líder alemana, a escala interna y de la UE.
El encuentro coincide con la entrada en vigor, este sábado, del acuerdo suscrito entre los respectivos Ministerios de Interior, que posibilita a Alemania devolver a los inmigrantes interceptados en su frontera y registrados previamente en España como solicitantes de asilo.
La medida afectará a un número reducido de migrantes que entren a través de la frontera con Austria, en la que se reimplantaron los controles el pasado julio dentro del llamado "plan maestro" del ministro de Interior y líder de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer.
Sin embargo, para Merkel es de gran relevancia, tras las presiones procedentes de esa formación bávara, hermanada con la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller y que llegó a poner en peligro la continuidad de su gran coalición de Gobierno con sus exigencias de endurecer la política migratoria.
Merkel logró distender la situación con el acuerdo alcanzado con Sánchez y el primer ministro griego, Alexis Tsipras, en un encuentro durante la cumbre de la UE del pasado julio, según el cual España y Grecia recibirían de vuelta a esos refugiados que previamente habían solicitado asilo en su territorio.
La canciller regresó del Consejo Europeo con ese compromiso de Madrid y Atenas, así como la "disposición", afirmó entonces la líder conservadora, de otros socios a alcanzar soluciones bilaterales parecidas.
Hasta ahora, se ha formalizado el acuerdo con España, según anunció Interior el pasado miércoles, mientras Seehofer persiste en su plan para frenar la llegada de refugiados y acelerar la expulsión de aquellos sin perspectivas de poder quedarse en el país.
El cómputo de solicitudes de asilo a Alemania ha caído progresivamente respecto a 2015, año en que ese país recibió alrededor de un millón de refugiados, mientras que ahora registra unos 15.000 nuevos solicitantes al mes.
Merkel comparte con Sánchez el objetivo de lograr una "solución europea" para la política migratoria, pese a admitir las grandes diferencias de parecer entre sus socios de la UE.
A escala interna, todo apunta a que las presiones bávaras sobre la canciller persistirán ante las elecciones regionales de Baviera, el próximo octubre, donde se pronostica que la CSU perderá su mayoría absoluta, en parte debido al auge de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
El encuentro entre la conservadora Merkel y el socialista Sánchez en el parque nacional de Doñana -el lugar donde, en 1989, Felipe González recibió al patriarca de la CDU, Helmut Kohl- está destinado a favorecer el contacto "directo" y "humano" entre ambos líderes, destacaron fuentes del gobierno alemán al informar de la visita.
Marcará, además, el retorno a la actividad de la canciller, quien de acuerdo a las prerrogativas de su cargo se mantiene "permanente de servicio" -como suele decir su portavoz, Steffen Seibert-, pero que en las últimas semanas estuvo ausente de la vida pública.
De regreso de Doñana, Merkel recibirá el lunes al primer ministro de Bosnia Herzegovina, Denis Zvizdic, con quien abordará la situación en ese país balcánico y sus perspectivas de adhesión a la UE.
El martes participará en un foro ciudadano sobre el futuro de Europa, a lo que seguirá, el miércoles, una bilateral con el presidente de Níger, Issoufou Mahamadou, y otra con el primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic.
Compaginará estas citas con su primer Consejo de Ministros tras el receso estival y, a escala regional, se reunirá con diputados de la CDU, además de intervenciones en foros empresariales.
Con ello se dará por terminada una pausa que arrancó, de acuerdo a la costumbre casi ininterrumpida en sus casi 13 años en el poder, con su asistencia en la apertura del Festival de Ópera Richard Wagner, el 25 de agosto, en Bayreuth (Baviera).
De acuerdo a la práctica del Gobierno alemán, no se informa de dónde pasó sus vacaciones, aunque según la prensa popular no lo hizo en el hotel del Tirol donde estuvo en los últimos años con su esposo, Joachim Sauer.
Lo único que ha trascendido de esas semanas, por medios muniqueses, es que acudió a otras galas operísticas, en Múnich y en el Festival de Salzburgo, acompañada de Sauer. EFE
gc/cat

La socialdemocracia busca renovarse con Nahles, su primera jefa en 154 años

Gemma Casadevall

Foto @gemmacasa

Wiesbaden (Alemania), 22 abr (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) eligió hoy como nueva presidenta a la enérgica Andrea Nahles, la primera mujer que dirigirá el partido más antiguo de Alemania, lo que consolida el dominio femenino al frente de las formaciones parlamentarias del país.
Un 66 % de los más de 631 delegados del congreso extraordinario del SPD en Wiesbaden (oeste del país) respaldó la candidatura de Nahles, que había sido designada para el cargo por la cúpula del partido y se convirtió así en sucesora de Martin Schulz.
Su elección se produce un mes después de que, tras largas negociaciones y contra la firme oposición de algunas corrientes internas, el SPD respaldara integrar una nueva gran coalición de Gobierno con el bloque conservador de la canciller Angela Merkel.
Schulz renunció en febrero a la presidencia del partido en medio de fuertes presiones internas, en un partido con 154 años de historia y necesitado de urgente renovación para hacer frente a la caída de respaldo del electorado que sufre desde hace dos décadas.
El resultado de Nahles contrasta con el 100 % obtenido un año antes por Schulz, lo que se explica en que esta vez había una candidatura alternativa, la de Simone Lange, y también en la frustración del partido, después de haber caído en las últimas elecciones generales en su mínimo histórico, con un 20,5 %.
Nahles, de 47 años, partía como clara favorita, ya que había sido designada por unanimidad por la cúpula del partido, mientras que Lange, seis años más joven y alcaldesa de la ciudad de Flensburg, era una aspirante poco conocida.
Antes de la votación, Nahles había pedido el voto a sus delegados con una vibrante intervención en que hizo equilibrios entre su posición de partido gubernamental y las críticas a sus socios de Gobierno, además de alertar del avance de los populismos en Europa.
En su calidad de invitado de un partido hermanado europeo habló el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, quien además de arremeter contra las "recetas fáciles" del populismo alertó sobre el secesionismo catalán, que calificó de "amenaza no solo para España", sino para todo el "proyecto europeo".
Nahles alternó los ataques al presidente estadounidense, Donald Trump, con las críticas a la política migratoria del ministro alemán del Interior, el bávaro Horst Seehofer, representante del ala más derechista del bloque conservador de Merkel.
Hizo alarde de su reconocido vigor oratorio y también de la lengua afilada que la caracteriza, de acuerdo a su perfil de líder que no rehuye el riesgo de resultar a veces incluso estridente, sino que ha convertido ese factor en su señal de identidad.
Salpicó su intervención con alusiones personales, incluso a su hija de pocos años, además de saludar a su madre, presente en el congreso, y recordar sus orígenes rebeldes como líder Juventudes del partido, los "Jusos".
Su tarea inminente es renovar el partido, algo que reconoció complejo desde su posición de socio del Gobierno de Merkel, para terminar con la frase que definió su discurso: "Juntos, lo conseguiremos. Os lo prometo".
"Hoy, aquí, vamos a romper un techo de cristal", había dicho anteriormente Nahles, en alusión al hecho de que el SPD se disponía a colocar por primera vez a una mujer en su jefatura.
Estaba claro que esa iba a ser la novedad del congreso socialdemócrata, incluso aunque se hubiera producido una victoria contra pronósticos de la aspirante alternativa a la presidencia.
Ello no es realmente novedoso en Alemania, ya que Merkel dirige la Unión Cristianodemócrata (CDU) desde hace 18 años, mientras que los Verdes y la Izquierda tienen a una mujer en su cúpula, lo mismo que el grupo parlamentario de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
Pero la condición de mujer no será suficiente para convertir en "histórica" a Nahles si no logra el objetivo de la renovación pendiente en un partido que en veinte años ha conocido nueve relevos en su jefatura en busca de reencontrarse con sus bases.
El duelo entre dos candidaturas era el primero que vivía el SPD desde que en 1995 el izquierdista Oskar Lafontaine arrebató la presidencia al moderado Rudolf Scharping, con un vibrante discurso en un congreso.
Cuatro años después, Lafontaine abandonó la jefatura del SPD y el puesto de ministro de Finanzas para acabar fundando su propio partido -La Izquierda-, en protesta contra la línea centrista del entonces canciller, su correligionario Gerhard Schröder. EFE
gc/psh
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Puigdemont sale libre y relanza su lucha por los encarcelados

Gemma Casadevall

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Neumünster (Alemania), 6 abr (EFE).- El expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont salió hoy en libertad bajo fianza, tras doce días de reclusión en la cárcel alemana de Neumünster (Alemania), y exigió la libertad de sus correligionarios encarcelados en España.
"Es una vergüenza para Europa que existan presos políticos", afirmó el líder independentista ante decenas de cámaras de televisión apostadas ante el centro penitenciario, donde aseguró que su lucha no es un asunto "interno" ni un conflicto español, sino que concierne a "todos los ciudadanos europeos".
Enfundado en un traje gris oscuro y con aspecto relajado, dedicó unas primeras palabras de agradecimiento, en alemán, a la "solidaridad" recibida en los días en que ha estado en la cárcel, donde ingresó tras ser detenido el 25 de marzo poco después de entrar en Alemania a través de la frontera con Dinamarca.
A continuación hizo una declaración íntegramente en inglés, que abrió expresando de nuevo su gratitud por el trato recibido en Neumünster, destacando la "profesionalidad" y "respeto" de los funcionarios y también la "ayuda" recibida por los otros internos.
Mencionó asimismo las numerosas cartas de solidaridad que dijo haber recibido de países de todo el mundo, desde europeos a Brasil o Japón, para incidir luego en el mensaje político, aunque sin mencionar en ningún momento la palabra independencia.
"Exijo la liberación inmediata de todos mis compañeros encarcelados en España", prosiguió, para expresar su fe en una "democracia europea, basada en los principios de separación de poderes, paz y derechos humanos", una forma de democracia que, dijo, "esta en peligro en España".
Puigdemont reclamó "más poder para las regiones" y apuntó que "ha llegado el momento del diálogo", algo que "nosotros llevamos reclamando durante años", para recibir solo "respuestas represivas y violentas".
A su intervención siguió la de su abogado alemán, Wolfgang Schomburg, quien se felicitó por el hecho de que la Audiencia Territorial del "Land" de Schleswig Holstein haya "definitivamente descartado" y "desde el inicio" la petición de extradición por rebelión, uno de los cargos imputados por el Tribunal Supremo español.
"Vamos a estudiar ahora qué ocurre con la de malversación de fondos públicos", añadió el letrado, quien se mostró convencido de que finalmente se rechazará también ese segundo cargo y de que no se procederá a su extradición a España.
Había gran expectación mediática por la reaparición de Puigdemont, de quien no se había visto una sola imagen desde su último acto público, en Finlandia, el viernes 23 de marzo, unas horas antes de que se reactivara la euroorden contra él.
Dos días después fue detenido tras entrar en territorio alemán, a lo que siguió su inmediato ingreso en esa cárcel y luego la petición de la Fiscalía General de Schleswig-Holstein respaldando en todos los puntos la demanda de extradición cursada por el Supremo español.
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Finalmente ayer la Audiencia Territorial descartó el cargo de rebelión y decretó su libertad condicional con una fianza de 75.000 euros, que quedó depositada en la Fiscalía del "Land" este mismo viernes.
Pasadas las 11.00 horas, la Fiscalía comunicó que había autorizado su puesta en libertad, tras haber recibido el pago y otras garantías requeridas, como que se personará cada semana ante la Policía del lugar donde resida y cuál será su domicilio mientras se resuelva su caso.
Para entonces, la explanada ante la cárcel era un hervidero de medios de comunicación, los primeros de los cuales habían llegado al lugar sobre las seis de la madrugada.

Puigdemont salió finalmente de la cárcel a las 13.52 (11.52 GMT), acompañado de su abogado alemán, y entre gritos de "Visca Catalunya" -"Viva Cataluña"- coreados por simpatizantes -principalmente catalanes, pero también algunos vecinos de la ciudad- concentrados ante la prisión, algunos de ellos con banderas esteladas independentistas.
Inicialmente se había convocado una conferencia de prensa en un pabellón de Neumünster para la tarde, pero fuentes del entorno del expresidente catalán informaron de su cancelación porque, "por motivos legales", Puigdemont se había tenido que trasladar a Berlín. EFE
gc-ber/nl/ie
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Las siete pruebas de Merkel hasta su cuarta legislatura

Gemma Casadevall

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Berlín, 4 mar (EFE).- El "sí" de las bases socialdemócratas a otra gran coalición de Gobierno despeja el camino para un cuarto mandato a la canciller alemana, Angela Merkel, quien tras ganar los comicios generales tuvo que superar en los últimos meses siete obstáculos a su reelección.
Merkel, con 12 años en el poder en Alemania y las más veterana entre los líderes europeos, vio marcada su victoria electoral, el 25 de septiembre pasado, por el signo de la incertidumbre política.
El primer escollo surgió ya esa misma jornada electoral, a las seis de la tarde, cuando cerraron los colegios y saltaron los primeros sondeos a pie de urna.
A la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que preside, y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se le otorgaba la victoria con el 33,5 % de los votos, doce puntos por encima del Partido Socialdemócrata (SPD) de su principal rival, Martin Schulz.
El escrutinio final dejó a la CDU/CSU en un 33 %, una clara ventaja frente al 20,5 % del SPD, pero el segundo peor resultado desde 1949 para el bloque de Merkel.
La ultraderecha celebró en cambio su acceso al Parlamento, con Alternativa para Alemania (AfD) convertida en tercera fuerza con el 12,6 % de los votos.
Los comicios evidenciaron la debilidad de las grandes formaciones tradicionales y, ante el rechazo de Schulz a reeditar una gran coalición -tras las lideradas por Merkel en su primera y tercera legislatura-, la canciller tanteó una alianza inédita a nivel federal con verdes y liberales.
Le sobrevino un segundo revés con la ruptura de las negociaciones tras cinco semanas de intensas conversaciones, un golpe para la canciller, pues fueron los liberales, sus tradicionales socios, quienes dieron por inviable el tripartito.
Empezó la tercera gran prueba para la canciller: convencer a Schulz de la necesidad de reconsiderar su rechazo a otra gran coalición, única posibilidad de formar un Gobierno estable.
Contó para ello con un aliado procedente de las filas socialdemócratas, el presidente Franz-Walter Steinmeier, quien había sido ministro de Exteriores de Merkel antes de acceder al máximo cargo representativo del país por consenso entre la gran coalición.
Steinmeier convenció a Schulz de abrir la puerta a un Ejecutivo bajo esa constelación, lo que logró el visto bueno del SPD pese a la férrea campaña en contra dirigida por el líder de sus juventudes -"Jusos"-, Kevin Kühnert, erigido en figura emergente del partido.
El siguiente desafío para Merkel fue sentarse a negociar con quien había asegurado tanto en campaña como en la noche electoral que nunca apoyaría otra coalición liderada por la canciller.
Fueron muchas sesiones de negociación hasta que se alcanzó un preacuerdo que logró la aprobación de un congreso extraordinario del SPD por un ajustadísimo 56 %, con la cúpula en pleno apoyando el "sí" y los "Jusos" de Kühnert reforzado y clamando por su bloqueo.
De la perseverancia negociadora de Merkel surgió por fin un pacto de coalición, su quinta prueba superada, que fue criticado en sus filas conservadoras porque adjudicaba al SPD seis ministerios -el mismo número que a la CDU-, entre ellos las carteras clave de Exteriores, Finanzas y Trabajo.
Schulz, quien un año atrás había tomado las riendas del SPD como rival a la altura de Merkel, tiró la toalla en febrero y renunció al liderazgo del partido y a ser el futuro titular de Exteriores.
Merkel superó su siguiente prueba al acallar las críticas internas en un congreso de la CDU de apenas seis horas de duración, donde además marcó el camino de su sucesión al frente del partido que preside desde 2000.
A calmar las aguas entre quienes reclamaban un giro más conservador contribuyó la designación como ministro de Jens Spahn, representante del ala derechista de la CDU.
Combinó esa designación con la elección como secretaria general del partido de Annegret Kramp-Karrenbauer, apodada por sus compatriotas la "Mini Merkel", por su alto grado de afinidad personal y política con la canciller.
Cinco meses largos después de las elecciones generales, a Merkel le quedaba aún por superar un último escollo, la consulta vinculante entre los 463.722 militantes de un partido rival, el SPD, que se decantó con el 66 % por el "sí". EFE
gc/jpm/ah