Merkel cierra su ciclo europeo bajo el signo del desbloqueo, pero sin tregua en casa
Gemma Casadevall
Hungría y Polonia levantaron su veto al presupuesto de la Unión Europea (UE) para 2021-2017 (1,07 billones de euros) y, con ello, se dio vía libre al fondo de recuperación post-pandemia (750.000 millones de euros).
Fueron precisas intensas negociaciones, dirigidas por la presidencia de turno alemana y una serie de concesiones a Budapest y Varsovia, que rechazaban vincular el flujo de fondos al respeto al estado de Derecho. El mecanismo de condicionalidad se mantiene, pero se garantiza que no habrá "arbitrariedades" y sí vía de recurso al Tribunal de Justicia de la UE.
"Me quité una piedra del corazón", resumió Merkel, tras unas maratonianas negociaciones que "bien merecieron una noche en vela". Ha sido un trabajo arduo, en el curso del cual han quedado claras las "heridas profundas" existentes entre algunos socios, pero en las que nunca se perdió de vista "el respeto mutuo", aseguró.
"No quiero ni imaginar dónde estaríamos de no haberlo logrado" confesó, mientras recibía las alabanzas a su liderazgo de los presidentes del Consejo, Charles Michel, y de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen.
Von der Leyen forma parte del legado europeo de Merkel. Para la canciller era su último semestre de presidencia europea de turno; von der Leyen llegó al cargo hace un año, tras haber sido ministra de Asuntos Sociales, de la Familia, de Trabajo y de Defensa en sucesivos gobiernos de su correligionaria.
ENTRE BRUSELAS Y BERLÍN
Merkel sigue "a disposición" de la búsqueda de un acuerdo in extremis con el primer ministro británico, Boris Johnson. En Berlín, entre tanto, se la espera para una nueva reunión con los líderes de los 16 "Länder" -estados federados- de la que deben salir nuevas restricciones o un cierre casi de facto de la vida pública alemana.
El alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, ha pisado el acelerador ante la sucesión de récords diarios de nuevos contagios y víctimas mortales. Se propone cerrar la vida pública, comercial y escolar por tres semanas, del 20 de diciembre al 10 de enero.
Otros "Länder", como Baden Württemberg y Baviera, en el sur, o Sajonia, en el este, han endurecido las restricciones -en algunos casos, con toque de queda y prohibición de consumo de alcohol en horas nocturnas- o lo harán antes de entrar en fiestas navideñas.
Merkel y los poderes regionales decidieron hace una semana prolongar hasta el 10 de enero las restricciones actuales -cierre de la gastronomía, del ocio nocturno, el conjunto de la vida cultural e instalaciones deportivas. La perspectiva entonces era de aliviar las limitaciones en fiestas a los contactos para favorecer los encuentros familiares en navidades.
Merkel necesita el consenso, también en Alemania. Corresponde a los "Länder" implementar las medidas dentro de su territorio. El talento negociador de la canciller no surtió efecto a principios noviembre, cuando tuvo que encajar la falta de acuerdo para llevar adelante medidas restrictivas más contundentes.
Pero la primera potencia europea, en uno de cuyos laboratorios -BioNTech- se desarrolló la vacuna que ya llegó a Reino Unido, no está inmunizada contra la covid-19, como demuestran las cifras.
El Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país, notificó este viernes dos nuevas máximas diarias: la de contagios, con 29.875 casos, y el de víctima mortales -598-.
El anterior récord de nuevas infecciones se registró ayer, con 23.679; el de víctimas mortales fue el miércoles, con 590.
El número de positivos desde que se dio a conocer el primer contagio en el país asciende a 1.272.078, con 20.970 muertos;
La incidencia acumulada media en siete días se sitúa en 156,3 casos por cada 100.000 habitantes. Según el criterio del RKI, a partir de 50 casos semanales por ese cómputo de habitantes se declara zona de riesgo. EFE
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Merkel pide contención regional para impedir el pico de los 19.200
Gemma Casadevall
Berlín, 29 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, apuesta por medidas regionales ante una pandemia que, advirtió, ha adoptado una dinámica que podría lanzar al país a un pico de 19.200 contagios diarios, más del triple de lo registrado en los momentos más álgidos.
Vacaciones en Alemania -o en Italia, socio europeo que ha frenado las infecciones con un comportamiento "muy precavido"-; limitación de aforo en fiestas privadas o lugares públicos en regiones de especial incidencia, y multas a quienes burlen el rastreo de contagios: éstas son algunas claves de actuación, según Merkel, ante el repunte.
De mantenerse la actual progresión de infecciones, Alemania podría verse en tres meses con 19.200 contagios diarios, advirtió. La canciller repitió así, ante las cámaras y al término de su conferencia con los líderes regionales, la alarmante cifra que el lunes había pronunciado en una reunión interna de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y que los medios filtraron.
El objetivo es evitar una paralización de la vida económica y escolar nacional como la vivida entre marzo y abril. Para ello hay que adoptar medidas ahí donde se produzcan repuntes de contagios.
La escala para medirlos son los 35 contagios acumulados en una semana por 100.000 habitantes. Ahí donde se produzca esa situación, se limitará del aforo para fiestas a 50 asistentes, sea en locales públicos o alquilados. Para los encuentros de carácter privado, el máximo recomendado es de 25 asistentes.
La canciller y los líderes regionales acordaron, asimismo, la imposición de multas de al menos 50 euros a quienes den datos falsos sobre su identidad en bares o restaurantes. Uno de los instrumentos para seguir las cadenas de contagios son las listas de clientes que pasaron por cada local, donde constan al menos nombre, apellido y teléfono. La tendencia a falsearlos impide el correcto rastreo de contactos.
A las normas básicas ya conocidas -uso de mascarillas ahí donde no se puede guardar la distancia mínima de 1,5 metros, así como el lavado de manos-, añade ahora Merkel la necesidad de ventilar todo espacio cerrado. "A alguno le parecerá una broma, pero ventilar adecuadamente puede ser una de las medidas más económicas y eficientes en invierno", afirmó Merkel.
EL ESTE, REACIO A LAS RESTRICCIONES
La reunión entre la canciller y los líderes de los "Länder" -a los que compete implementar las medidas consensuadas- se produce en plena alerta por el aumento de los contagios, aunque este incremento no sea igual en todo el país.
En las últimas 24 horas se verificaron 2.089 nuevos casos de COVID-19. La media de los últimos siete días se sitúa sobre las 1.800 infecciones, después de que el pasado sábado se llegara a 2.507 infecciones, la cifra más alta desde el 18 de abril.
El total acumulado en el país de peso demográfico de la Union Europea (UE), con más de 83 millones de habitantes, es de 287.421 infectados, de los cuales 254.200 son pacientes recuperados. La cifra de muertos con o por el Sars-CoV2 es de 9.471.
Merkel ha tratado de reforzar las medidas existentes, pero algunas regiones del este del país, con baja incidencia de nuevos contagios- lo consideran innecesario a escala nacional.
VACACIONES DE OTOÑO EN CASA
La canciller, por lo demás, repitió lo que fue su recomendación general el pasado verano a sus compatriotas: pasar las vacaciones en casa, lo que para muchos alemanes es algo más que anómalo.
"Hay que seguir siendo muy precavidos y evitar pasar las vacaciones en las regiones de riesgo", indicó, en relación a una categoría en la que ahora mismo entran prácticamente todos los países vecinos y otros socios europeos, incluida España.
Merkel hizo esta advertencia, ante la perspectiva de que a partir del 30 de septiembre las autoridades alemanas supriman la recomendación general de no viajar a estos lugares por advertencias específicas por países o regiones.
Alemania, que en marzo había emitido una recomendación global contra todo viaje al extranjero, abrió el sector turístico dentro de la UE y el espacio Schengen en julio.
Pero con la entrada en agosto y el regreso de las vacaciones de sus ciudadanos se produjeron los primeros repuntes de contagios, mientras se extendía la lista de zonas de riesgo dentro de Europa.
Ahora mismo, Alemania tiene incluidas en la lista de zonas de riesgo a regiones de prácticamente todos sus países vecinos -Francia, Austria, Bélgica, Holanda, República Checa y Dinamarca, además de la extracomunitaria Suiza-, así como a España en su conjunto, parte de Croacia, Eslovenia, Bulgaria y Rumanía. EFE
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Los conservadores alemanes buscan su "día después" a Merkel, más líder que nunca
El turista alemán, en casa y a la espera de definir sus vacaciones
Gemma Casadevall
Berlín, 31 may (EFE).- El ciudadano alemán entra en junio con menos inquietudes vacacionales de lo habitual en este gran emisor de turistas, acostumbrado a definirse como campeón del mundo en turismo, a la espera que se concrete si podrá viajar al extranjero.
El cuarto fin de semana largo de mayo -al del Día del Trabajador siguió el día 8 el aniversario de la caída del nazismo, festivo en Berlín, luego el puente de la Ascensión y ahora el de Pentecostés- se vivió en Alemania con el turismo interno abierto de par en par.
En algunas ciudades de la costa báltica se esperaba la gran llegada de auto-caravanas y turismo de acampada, favorecido por el buen tiempo en una primavera casi veraniega alemana.
Los hoteles abrieron, el senderismo y las rutas en bicicleta están en alza. El turismo interior creció en la última década a un ritmo constante -sólo en 2019 se registró un aumento anual del 3,7 % en la cifra de pernoctaciones-. Aun así, hasta ahora solo un 30 % de las vacaciones de los alemanes discurrían en el propio país.
El destino preferencial fue durante años España -11 millones de ciudadanos alemanes eligieron en 2019 ese socio europeo para sus vacaciones.
Pero ahora mismo la preocupación principal de los alemanes no es dónde pasarán las vacaciones o el miedo al contagio, sino la economía. Un 61 % de los ciudadanos se declara preocupado por la economía, frente al 33 % que se pronuncia por la salud, según el sondeo semanal del Politbarometer de la televisión pública ZDF.
El temor a la pandemia descendió en un país con 83 millones de habitantes donde se han verificado 181.482 contagios, de los cuales 165.200 son pacientes recuperados. El cómputo de víctimas mortales es moderado -8.500, según el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país.
El factor económico centra la discusión, pública o privada. Alemania se sabe a las puertas de su peor recesión en tiempos modernos -el gobierno espera una contracción del producto interior bruto (PIB) del 6,3 % este 2020-.
Así las cosas, un 31 % de los encuestados afirman que pasarán las vacaciones en el país, frente al 13 % que persiste en la idea de viajar al resto de Europa o a otras partes del mundo.
A LA ESPERA DE CLARIFICAR DÓNDE SE PUEDE VIAJAR
Del titular de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, se esperaba la semana pasada la luz verde a los viajes dentro de la Unión Europea (UE). El ministro había avanzado su propósito de retirar la recomendación contra todo desplazamiento no necesario a cualquier país del mundo para regresar al formato de la información específica para cada país.
La CSU tiene la cartera de Interior, además de la de Transportes. No permitió que la cuestión quedase solo en Exteriores, ministerio del socialdemócrata Maas, y exigió tiempo para el debate interno.
Se espera ahora que la anhelada luz verde se anuncie esta semana. Liberará de la recomendación general previsiblemente a 31 países -los de la UE, más el Reino Unido y otros cuatro asociados al espacio Schengen, Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein.
Al ciudadano alemán, que a menudo reserva sus vacaciones con meses de antelación, tanta incertidumbre le retrae. A ello se suman las sucesivas noticias de casos de compatriotas que, tras aterrizar su avión en las Baleares, tuvieron que regresar a casa por no poder acreditar un motivo de viaje que no fuera el turístico.
LUFTHANSA DESPEGA
La demora en Exteriores o inconcreción sobre cuándo levantarán las restricciones al turismo internacional algunos de esos destinos preferenciales -como España- son elementos disuasorios.
Al menos parece asegurado el rescate a Lufthansa. El grupo de aerolíneas alemán aceptó este fin de semana el plan de rescate renegociado con la Comisión Europea (CE) y el Estado alemán, que proporcionará 9.000 millones de euros a la compañía.
Lufthansa debe renunciar a algunos 'slots' en Múnich y Fráncfort. Pero serán menos de los inicialmente exigidos por Bruselas.
Antes de conocerse el acuerdo -que deberá aún refrendar su consejo de vigilancia- había anunciado ya su propósito de incrementar ya desde el 15 junio sus vuelos a España.
Tras meses de reducción drástica de trayectos, ofrecerá un total de 330 vuelos hacia o desde España. Entre ellos, a Alicante, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, Ibiza, Palma de Mallorca y Menorca además de a Andalucía y otros puntos del país. EFE
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Merkel se reencuentra con la ciencia
Gemma Casadevall
Las restricciones impuestas al ciudadano no siempre parecen obedecer a una lógica. Por qué cierran iglesias, sinagogas y mezquitas, pero no los supermercados o, a partir del próximo lunes, cualquier comercio que no supere los 800 metros cuadrados.
"La curva se ha aplanado. Pero el objetivo sigue siendo no sobrecargar nuestro sistema sanitario", explica la canciller. "Estamos ahora con un factor de reproducción de 1,0. Es decir, cada persona afectada contagia a otra persona", prosigue.
La cadena de infección debe mantenerse en niveles asumibles para el sistema sanitario y, precisa, "si el valor sube a 1,2, ello significa que cada uno puede infectar a un 20 % más de personas".
"Si llega a 1,3, entonces el próximo julio estaríamos ya en el límite de las capacidades del sistema sanitario", alerta.
Un largo minuto de explicación, extraído de la conferencia de prensa de la canciller tras su última reunión con los líderes regionales, profusamente difundido hoy en las redes sociales.
Una forma de explicar al ciudadano el comportamiento de la pandemia, que remite al pasado de la canciller: una mujer que creció en el este alemán, que estudió en la Universidad Karl-Marx de Leipzig, que se doctoró en Ciencias Físicas en 1978 y que lleva más de media vida con su esposo, el catedrático Joachim Sauer.
EL ENTORNO CIENTÍFICO DE LA CANCILLER
Merkel no suele alardear de sus conocimientos. Pero sí alude a los expertos que la asesoran: el Instituto Robert Koch (RKI), cuyo sistema de compilación de datos es menos dinámico que el de la universidad estadounidense Johns Hopkins, o los científicos de la Escuela Leopoldina de Halle, en el este de Alemania.
La norma básica, para la canciller y sus principales asesores, es mantener la distancia interpersonal mínima de 1,5 metros. De ello depende que no se dispare la cadena de infección por encima de los valores soportables por la sanidad publica.
Ese metro y medio es controlable en espacios abiertos, de ahí que se permitan los paseos solitarios, de a dos o entre personas que convivan, así como el deporte individual. Más complejo es hacerlo en locales de grandes dimensiones o que conlleven contacto personal.
El distanciamiento social sigue vigente hasta el 3 de mayo. El lunes podrán empezar a abrir algunos comercios, pero no bares o restaurantes, y las escuelas lo harán de forma gradual, a criterio de cada "Land" (estado federado), a partir del día 4.
Las cifras del RKI suelen ir un día por detrás de las que ofrece la Johns Hopkins, pero no son divergentes. "Lo esencial es entender la lógica y el comportamiento de la pandemia", sostiene Wieler.
Las recomendaciones de la Leopoldina dan algunas claves para las decisiones políticas, pero no se siguen a rajatabla. También en el ámbito científico hay inseguridades y divergencias de opinión.
La cautela de Wieler es más o menos compartida por el director de Virología de la clínica Charité Christian Drosten, el virólogo más mediático del país. Pero no por otros expertos, con cuyas opiniones se ven confrontados día a día los asesores del Gobierno.
En el extremo opuesto se sitúa Alexander Kekule, cuyas tesis avalan el interés del mundo económico por no retrasar más la reactivación de la vida pública.
CONFIANZA EN LA CANCILLER
El ciudadano común tal vez no entienda todos los términos que maneja la canciller, pero ha recuperado la confianza en su líder, catorce años después de su llegada al poder y cuando preparaba su retirada.
Un 74 % secunda la gestión del Gobierno en esta crisis y un 90 % considera necesario el distanciamiento social impuesto. EFE
