domingo, 1 de noviembre de 2020

Vía Efe, De Turingia a la covid; entre conspiranoicos y una líder científica

Merkel cierra su ciclo europeo bajo el signo del desbloqueo, pero sin tregua en casa


Gemma Casadevall

Berlín, 11 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, cerró su último semestre de liderazgo europeo bajo el signo del desbloqueo y el consenso, su señal de identidad, mientras busca desesperadamente cómo frenar una pandemia sin tregua navideña en Alemania.
Hungría y Polonia levantaron su veto al presupuesto de la Unión Europea (UE) para 2021-2017 (1,07 billones de euros) y, con ello, se dio vía libre al fondo de recuperación post-pandemia (750.000 millones de euros).
Fueron precisas intensas negociaciones, dirigidas por la presidencia de turno alemana y una serie de concesiones a Budapest y Varsovia, que rechazaban vincular el flujo de fondos al respeto al estado de Derecho. El mecanismo de condicionalidad se mantiene, pero se garantiza que no habrá "arbitrariedades" y sí vía de recurso al Tribunal de Justicia de la UE.
"Me quité una piedra del corazón", resumió Merkel, tras unas maratonianas negociaciones que "bien merecieron una noche en vela". Ha sido un trabajo arduo, en el curso del cual han quedado claras las "heridas profundas" existentes entre algunos socios, pero en las que nunca se perdió de vista "el respeto mutuo", aseguró.

Las noches en vela han sido la constante de las muchas rondas negociadoras europeas de Merkel, recién cumplidos sus 15 años en el poder y entrando en la fase final de su mandato, ya que piensa retirarse tras las elecciones generales alemanas del 26 de septiembre de 2021.
El desbloqueo presupuestario y la nueva meta en materia climática de los 27 -una reducción de las emisiones de efecto invernadero de al menos un 55 % para 2030-, fueron los dos motivos de satisfacción de Merkel, en su balance del semestre alemán.
"No quiero ni imaginar dónde estaríamos de no haberlo logrado" confesó, mientras recibía las alabanzas a su liderazgo de los presidentes del Consejo, Charles Michel, y de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen.
No hubo desbloqueo a la negociación post-brexit. Pero mientras no haya expirado el plazo oficial Merkel seguirá buscándolo, cuestión ésta que queda formalmente en manos de Von der Leyen, pero para la que la canciller sigue estando "dispuesta a intervenir".
Von der Leyen forma parte del legado europeo de Merkel. Para la canciller era su último semestre de presidencia europea de turno; von der Leyen llegó al cargo hace un año, tras haber sido ministra de Asuntos Sociales, de la Familia, de Trabajo y de Defensa en sucesivos gobiernos de su correligionaria.

ENTRE BRUSELAS Y BERLÍN

Merkel sigue "a disposición" de la búsqueda de un acuerdo in extremis con el primer ministro británico, Boris Johnson. En Berlín, entre tanto, se la espera para una nueva reunión con los líderes de los 16 "Länder" -estados federados- de la que deben salir nuevas restricciones o un cierre casi de facto de la vida pública alemana.
El alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata Michael Müller, ha pisado el acelerador ante la sucesión de récords diarios de nuevos contagios y víctimas mortales. Se propone cerrar la vida pública, comercial y escolar por tres semanas, del 20 de diciembre al 10 de enero.
Otros "Länder", como Baden Württemberg y Baviera, en el sur, o Sajonia, en el este, han endurecido las restricciones -en algunos casos, con toque de queda y prohibición de consumo de alcohol en horas nocturnas- o lo harán antes de entrar en fiestas navideñas.
Merkel y los poderes regionales decidieron hace una semana prolongar hasta el 10 de enero las restricciones actuales -cierre de la gastronomía, del ocio nocturno, el conjunto de la vida cultural e instalaciones deportivas. La perspectiva entonces era de aliviar las limitaciones en fiestas a los contactos para favorecer los encuentros familiares en navidades.
En lugar de alivio habrá endurecimiento, como empezó a verse claro ya el miércoles, con una Merkel casi desencajada, en el Parlamento federal (Bundestag). Advirtió ahí que, de no cortarse los contactos, ésta puede ser la última navidad del abuelo, la abuela u otras personas mayores.
Merkel necesita el consenso, también en Alemania. Corresponde a los "Länder" implementar las medidas dentro de su territorio. El talento negociador de la canciller no surtió efecto a principios noviembre, cuando tuvo que encajar la falta de acuerdo para llevar adelante medidas restrictivas más contundentes.
Merkel se la vio en el Bundestag inusitadamente apasionada, incluso a la desesperada. Durante meses Alemania resistió mejor que otros socios europeos el ímpetu de la pandemia. La gestión de la crisis revalorizó a Merkel ante su ciudadano.
Pero la primera potencia europea, en uno de cuyos laboratorios -BioNTech- se desarrolló la vacuna que ya llegó a Reino Unido, no está inmunizada contra la covid-19, como demuestran las cifras.
El Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país, notificó este viernes dos nuevas máximas diarias: la de contagios, con 29.875 casos, y el de víctima mortales -598-.

El anterior récord de nuevas infecciones se registró ayer, con 23.679; el de víctimas mortales fue el miércoles, con 590.
El número de positivos desde que se dio a conocer el primer contagio en el país asciende a 1.272.078, con 20.970 muertos;
La incidencia acumulada media en siete días se sitúa en 156,3 casos por cada 100.000 habitantes. Según el criterio del RKI, a partir de 50 casos semanales por ese cómputo de habitantes se declara zona de riesgo. EFE
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Merkel pide contención regional para impedir el pico de los 19.200

Gemma Casadevall

Berlín, 29 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, apuesta por medidas regionales ante una pandemia que, advirtió, ha adoptado una dinámica que podría lanzar al país a un pico de 19.200 contagios diarios, más del triple de lo registrado en los momentos más álgidos.
Vacaciones en Alemania -o en Italia, socio europeo que ha frenado las infecciones con un comportamiento "muy precavido"-; limitación de aforo en fiestas privadas o lugares públicos en regiones de especial incidencia, y multas a quienes burlen el rastreo de contagios: éstas son algunas claves de actuación, según Merkel, ante el repunte.
De mantenerse la actual progresión de infecciones, Alemania podría verse en tres meses con 19.200 contagios diarios, advirtió. La canciller repitió así, ante las cámaras y al término de su conferencia con los líderes regionales, la alarmante cifra que el lunes había pronunciado en una reunión interna de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y que los medios filtraron.
El objetivo es evitar una paralización de la vida económica y escolar nacional como la vivida entre marzo y abril. Para ello hay que adoptar medidas ahí donde se produzcan repuntes de contagios.
La escala para medirlos son los 35 contagios acumulados en una semana por 100.000 habitantes. Ahí donde se produzca esa situación, se limitará del aforo para fiestas a 50 asistentes, sea en locales públicos o alquilados. Para los encuentros de carácter privado, el máximo recomendado es de 25 asistentes.
La canciller y los líderes regionales acordaron, asimismo, la imposición de multas de al menos 50 euros a quienes den datos falsos sobre su identidad en bares o restaurantes. Uno de los instrumentos para seguir las cadenas de contagios son las listas de clientes que pasaron por cada local, donde constan al menos nombre, apellido y teléfono. La tendencia a falsearlos impide el correcto rastreo de contactos.
A las normas básicas ya conocidas -uso de mascarillas ahí donde no se puede guardar la distancia mínima de 1,5 metros, así como el lavado de manos-, añade ahora Merkel la necesidad de ventilar todo espacio cerrado. "A alguno le parecerá una broma, pero ventilar adecuadamente puede ser una de las medidas más económicas y eficientes en invierno", afirmó Merkel.
EL ESTE, REACIO A LAS RESTRICCIONES
La reunión entre la canciller y los líderes de los "Länder" -a los que compete implementar las medidas consensuadas- se produce en plena alerta por el aumento de los contagios, aunque este incremento no sea igual en todo el país.
En las últimas 24 horas se verificaron 2.089 nuevos casos de COVID-19. La media de los últimos siete días se sitúa sobre las 1.800 infecciones, después de que el pasado sábado se llegara a 2.507 infecciones, la cifra más alta desde el 18 de abril.
El total acumulado en el país de peso demográfico de la Union Europea (UE), con más de 83 millones de habitantes, es de 287.421 infectados, de los cuales 254.200 son pacientes recuperados. La cifra de muertos con o por el Sars-CoV2 es de 9.471.
Merkel ha tratado de reforzar las medidas existentes, pero algunas regiones del este del país, con baja incidencia de nuevos contagios- lo consideran innecesario a escala nacional.

VACACIONES DE OTOÑO EN CASA

La canciller, por lo demás, repitió lo que fue su recomendación general el pasado verano a sus compatriotas: pasar las vacaciones en casa, lo que para muchos alemanes es algo más que anómalo.
"Hay que seguir siendo muy precavidos y evitar pasar las vacaciones en las regiones de riesgo", indicó, en relación a una categoría en la que ahora mismo entran prácticamente todos los países vecinos y otros socios europeos, incluida España.
Merkel hizo esta advertencia, ante la perspectiva de que a partir del 30 de septiembre las autoridades alemanas supriman la recomendación general de no viajar a estos lugares por advertencias específicas por países o regiones.
Alemania, que en marzo había emitido una recomendación global contra todo viaje al extranjero, abrió el sector turístico dentro de la UE y el espacio Schengen en julio.
Pero con la entrada en agosto y el regreso de las vacaciones de sus ciudadanos se produjeron los primeros repuntes de contagios, mientras se extendía la lista de zonas de riesgo dentro de Europa.
Ahora mismo, Alemania tiene incluidas en la lista de zonas de riesgo a regiones de prácticamente todos sus países vecinos -Francia, Austria, Bélgica, Holanda, República Checa y Dinamarca, además de la extracomunitaria Suiza-, así como a España en su conjunto, parte de Croacia, Eslovenia, Bulgaria y Rumanía. EFE
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Los conservadores alemanes buscan su "día después" a Merkel, más líder que nunca


Gemma Casadevall

Berlín, 30 ago (EFE).- La Unión Cristianodemócrata (CDU) defiende su hoja de ruta para una sucesión ordenada de la canciller Angela Merkel, quien quince años después de alcanzar la Cancillería es la figura de referencia del momento y, a la vez, una líder en retirada.
"Si es posible, de la forma que sea, elegiremos (nueva) presidencia", sostuvo la jefa de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, ante la televisión pública ZDF, a la cuestión de cómo organizará en tiempos de pandemia el congreso para definir al nuevo líder.
En formato reducido, presencial y ateniéndose a las normas marcadas por la pandemia, añadió Kramp-Karrenbauer, para admitir que se está trabajando en un "Plan B, C o D", si el "A" -congreso con 1.001 delegados- no es factible, pero descartando otro aplazamiento.
La CDU no puede permitírselo, después de que el Partido Socialdemócrata (SPD) se les avanzase hace quince días con la designación del ministro de Finanzas, Olaf Scholz, como candidato a la Cancillería en las elecciones generales de 2021.
Kramp-Karrenbauer se convirtió en 2018 en sucesora de Merkel al frente de la CDU. Le habría correspondido luchar por la Cancillería, pero tiró la toalla hace unos meses, cuestionada como líder y comprometida a seguir en su puesto hasta solucionar la cuestión.
Se convocó un congreso en abril para resolver la papeleta, pero la pandemia obligó a cancelarlo. El asunto quedó así para el siguiente congreso regular, este diciembre; pero no está claro cómo se hará, ya que seguirá vigente el veto a los grandes eventos.
"El congreso de diciembre va a celebrarse", afirmó también hoy el presidente del Parlamento Wolfgang Schäuble, quien en 1998 tomó las riendas de la CDU tras 25 años bajo el patriarca Helmut Kohl.
Schäuble ha sido el principal promotor de la candidatura al puesto de Friedrich Merz, derechista como él y rival histórico de Merkel. Su apoyo a este candidato se ve como una cuenta pendiente con la canciller, quien ascendió a jefa del partido en 2000 cuando él mismo tuvo que renunciar al puesto, salpicado por el escándalo de las cuentas secretas de la CDU bajo la "era Kohl".
La alianza entre Schäuble, Merz y otros representantes del ala derechista ha seguido latente y ahora resurgió. Merz, sin cargos en el partido, solo tiene opciones de ganar la partida ante un congreso más o menos formal y apuntalado en su reconocida elocuencia.
"La campaña por la Cancillería la ganará quien represente el centro", apuntó este domingo el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, otro aspirante a presidir la CDU.
A Laschet, más centrista que Merz, se le consideraba el favorito a la jefatura. Pero varios deslices en la gestión de la pandemia en su "Land" -el más poblado de país- han dañado su credibilidad.
Hay un tercer aspirante, al que se da sin opciones -Norbert Röttgen, otro rival interno de Merkel-. Ello ha impulsado la alternativa del primer ministro de Baviera, Markus Söder, líder de la Unión Socialcristiana bávara, partido hermanado de la CDU.

EL CENTRO IZQUIERDA SE ORGANIZA

La CDU tiene abierta la carrera sucesoria, mientras que los socialdemócratas tomaron carrerilla con Scholz. Ni en el bloque conservador ni entre sus socios se habla se reeditar la gran coalición de gobierno. El SPD eligió a Scholz, tan centrista como Merkel, confiando en que con la retirada de la canciller mejorarán sus opciones de ganarse ese espacio.
Los sondeos apuntan a una futura coalición entre conservadores y Verdes -segunda fuerza en intención de voto, con un 19 %, tras el 38 % que se pronostica ahora a la CDU/CSU-. El SPD ha subido levemente y se sitúa en un 16 %-. Que mejore esa perspectiva puede depender de que el candidato conservador sea capaz de defender el centro.
Un bloque liderado por Scholz o los Verdes precisará seguramente de un tercero, La Izquierda, partido al que la socialdemocracia no excluye ya categóricamente como socio a escala federal.
La cúpula bicéfala de la Izquierda -Katja Kipping y Bernd Reixinger, ambos moderados- anunció este fin de semana que no optará a la reelección en su próximo congreso. De la orientación que tome el partido dependerá que fructifique la opción de un tripartito sin componente conservador capaz de alcanzar la Cancillería. EFE
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Foto @gemmacasa


Bayreuth no se resigna al silencio y busca alternativas para el culto a Wagner

Gemma Casadevall

Berlín, 24 jul (EFE).- La ciudad bávara de Bayreuth no se resigna al silencio, tras la cancelación del Festival Richard Wagner por la pandemia del coronavirus, y desplegó un programa de conciertos, virtuales o reales, para rendir su tradicional culto al compositor.
Será la primera vez desde la refundación del festival, en la posguerra alemana, que la "verde colina" sobre la que Wagner plantó su festival, en 1876, no recibe a la peregrinación de wagnerianos de todo el mundo.
Ni la canciller Angela Merkel, asidua al lugar desde sus tiempos de líder en la oposición, ni la élite política de Baviera ni tampoco rostros de la farándula local: Bayreuth no tendrá mañana la apertura de temporada prevista, al son de "Los Maestros Cantores de Nuremberg", con Philippe Jordan a la batuta.
La temporada se canceló el pasado marzo, lo que implica que no se asistirá un nuevo "Anillo del Nibelungo", como se esperaba.
Pero Christian Thielemann, maestro titular de la casa, dirigirá desde la Casa Wahnfried fragmentos de óperas wagnerianas con el tenor Klaus Florian Vogt y la soprano Camilla Nylund.
La radiotelevisión bávara BR lo transmitirá desde la que fue residencia del compositor, así como el lugar donde pasó temporadas Adolf Hitler. La ciudad de Bayreuth ha organizado asimismo una pantalla gigante en su exterior, para unos 400 espectadores.
La Casa Wahnfried es ahora el Museo Wagner, donde se documenta tanto su vida y obra como la sumisión que rindieron sus descendientes al dictador durante el Tercer Reich.
Le seguirán en los días siguientes otras transmisiones de algunas escenografías de culto estrenadas en Bayreuth. Desde el mítico "Anillo" de Patrice Chéreau y Pierre Boulez (1976) al de Harry Kupfer y Daniel Barenboim (1988) o el menos alabado de Frank Castorf (2013), con Kirill Petrenko a la batuta.
"No vamos a olvidarnos de Richard. No vamos a dejar a Bayreuth sin Wagner", explicó Thielemann, en declaraciones a la radiotelevisión bávara.
Habrá una serie de "diálogos" con Barenboim, Barrie Kosky y otros nombres legendarios ligados al universo wagneriano. Y recreaciones históricas con material de archivo del "Tristan e Isolda" que dirigió Herbert von Karajan, en 1952. Todo ello, desde las webs del festival y la BR, en cooperación con Deutsche Grammophon.
El programa ocupará desde el 25 de julio al 29 de agosto, el día en que se habría cerrado la temporada.

ESPACIOS VIRTUALES E INCERTIDUMBRE REAL

El teatro sobre la "verde colina" está cerrado, pero sus jardines mantienen la exposición sobre la turbulenta historia del festival; el material de archivo y los conciertos virtual mantendrán vivo el culto al genio; pero la incertidumbre envuelve a Bayreuth, no solo por los estragos de la pandemia.
La biznieta del compositor y directora del festival desde 2008, Katharina Wagner, está de baja por enfermedad desde abril. Al frente de la gestión del festival está el presidente del consejo de administración, Georg Freiherr von Wandenfels.
Bayreuth espera la reincorporación de Katharina en otoño, afirmó el gestor a un medio local. No se han dado más detalles sobre su situación, por ser ésta una cuestión estrictamente privada.
En Bayreuth hay una sensación de vacío en su cúpula. A principios de año murió quien durante décadas fue su director de comunicación, Peter Emmerich. En mayo se supo que el gerente del festival, Holger von Berg, dejaría su puesto en 2021, tras cuatro años en el cargo.
La coincidencia de estas circunstancias pesa sobre un festival que siempre funcionó como una empresa familiar. A Richard Wagner le sucedió en 1883 en la dirección del festival su esposa Cosima; heredó en 1909 su puesto su hijo Siegfried; y en 1930 pasó a la esposa de éste, la británica Winifred, devota de Hitler.
Tras la II Guerra Mundial, y los años al servicio del aparato nazi, quedó bajó tutela de las autoridades aliadas. Éstas confiaron su refundación a los hermanos Wolfgang y Wieland Wagner. Katharina, hija del primero, se convirtió en su directora en 2008; entonces. en fórmula colegiada con su hermana Eva Pasquier-Wagner, desde 2015 como única jefa, con el maestro Thielemann como batuta titular.

SIN NUEVO 'ANILLO' HASTA 2022

El "Anillo" de Castorf fue el último que se estrenó en la casa. Para el próximo, bajo la dirección de Valentin Schwarz, habrá que esperar aún hasta 2022. La dirección del festival consideró, al anunciar la cancelación de la próxima temporada, que no era factible poner en escena esa tetralogía, inicialmente prevista para 2021.
La cancelación de la presente temporada ha acarreado pérdidas de 15 millones de euros, según el diario "Nordbayerische Kurier". El próximo año se anuncia un único estreno de menor volumen que la tetralogía, un "Holandés Errante", que irá acompañado reposiciones de otras óperas. EFE
gc/lml


Antirestricciones, conspiranoicos y ultras salpican la reapertura alemana

Gemma Casadevall

Berlín, 16 may (EFE).- Las protestas de grupos contrarios a las restricciones, defensores de teorías de la conspiración, antivacunas y extremistas salpicaron este sábado la reactivación de la vida pública alemana, que se ha extendido a los bares y la Bundesliga.
Varios centenares de personas en diversos puntos de Berlín, otras mil en Múnich y unas dos mil en Stuttgart salieron a la calle por tercera semana consecutiva, contra las restricciones a la libertad de movimientos, a la actividad pública y económica por la pandemia del coronavirus.
Un par de centenares de personas trataron de cortar el paso a una marcha ultraderechista en Fráncfort, bajo la consigna de "nazis fuera". Varias organizaciones habían llamado a plantar cara a los intentos extremistas por capitalizar el descontento o la preocupación por los estragos económicos de la pandemia.
Las protestas de unos y otros grupos empezaron en abril con actos mínimos -hasta 20 participantes-. Con la relajación de las restricciones al derecho de reunión se autorizaron concentraciones de 50 personas en Berlín y de hasta 5.000 en Stuttgart, aunque bajo la prerrogativa de guardar las distancias entre los congregados.
En la céntrica Alexanderplatz de Berlín había anunciadas hasta diez convocatorias diversas; en la vecina plaza Rosa Luxemburg se concentraron decenas de manifestantes de la izquierda radical. En realidad había más gente guardando cola ante los comercios o sentadas las terrazas que en los puntos delimitados para manifestarse.
Era el primer fin de semana con bares y restaurantes abiertos -aunque con aforo limitado y las mesas separadas- y también el del regreso de la Bundesliga -con partidos a puerta cerrada-, tras 66 días de pausa. La prioridad mayoritaria era recuperar, aunque fuera en parte, ese aspecto de la normalidad.
Hasta 1.000 antidisturbios se desplegaron en la Alexanderplatz berlinesa, aunque no hubo mayores incidentes. Sí actuó la policía, en cambio, ante el Reichtag (sede del Parlamento), donde se había concentrado un número mayor de personas de lo autorizado.
La tensión entre los agentes era alta. Una semana atrás fueron atacados en actos similares, en Berlín, dos equipos de la televisión pública, cuyos miembros acabaron en el hospital.
En estas marchas se ha observado una creciente presencia de ultraderechistas, mezclados con "conspiracionistas" e individuos que ven en la pandemia una maniobra del millonario estadounidense Bill Gates para hacerse con la vacuna y dominar el mundo.
La canciller Angela Merkel era hasta ahora el enemigo número uno de la ultraderecha alemana, que adoptó como eslogan de campaña la frase "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse"-. Las protestas alcanzaron también su oficina en su distrito electoral de Stralsund (noreste), donde apareció una lápida rodeada de flores, atribuyéndole haber "enterrado" la libertad de prensa.
Justamente a enaltecer la prensa crítica dedicó Merkel su videomensaje semanal de este sábado. La democracia necesita "hechos e información", capaces de discernir entre "verdad y mentira", afirmó, para llamar, una vez más, a "atender a la ciencia".
Su mensaje se cerraba recordando la situación que se vive bajo regímenes autoritarios y lamentando los "ataques que sufren también en nuestra sociedad democrática los periodistas". La hostilidad hacia los medios es característica creciente en la ultraderechista.

RESPALDO MAYORITARIO A LAS RESTRICCIONES

Las protestas contrastan con el apoyo mayoritario a las medidas del gobierno de Merkel contra la pandemia. Un 66 % de los ciudadanos considera "adecuadas" las restricciones impuestas, según la encuesta semanal de la televisión pública ZDF. Un 17 % la considera excesivas, mientras que el 15 % piensa que deberían ser mayores.
Al bloque conservador de Merkel se le pronostica ahora una intención de voto del 38 % -su nivel más alto desde 2017-, su socio socialdemócrata detuvo su caída para situarse en el 15 %, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) bajó al 10 %.

RELAJACIÓN, EN LÍNEA CON LA CONTENCIÓN DE LA PANDEMIA

En Alemania no se implantaron medidas de confinamiento, sino de distanciamiento social. En las últimas semanas se procedió a la reapertura gradual de los comercios y actividades escolares, a lo que siguió ahora una reducción de los controles fronterizos, mientras se prepara la activación del turismo interno.
De la situación en marzo, en que Alemania ocupaba la cuarta posición mundial en cuanto a contagios, se bajó al octavo puesto tras EEUU, Rusia, Reino Unido, España, Italia, Francia y Brasil.
De los 173.722 contagios verificados por el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país, quedan unos 14.000 activos y 152.600 son pacientes recuperados, mientras que la cifra de víctimas mortales es 7.881-. EFE
gc/amg
(vídeo) (audio) (fotos)

El turista alemán, en casa y a la espera de definir sus vacaciones


Gemma Casadevall

Berlín, 31 may (EFE).- El ciudadano alemán entra en junio con menos inquietudes vacacionales de lo habitual en este gran emisor de turistas, acostumbrado a definirse como campeón del mundo en turismo, a la espera que se concrete si podrá viajar al extranjero.
El cuarto fin de semana largo de mayo -al del Día del Trabajador siguió el día 8 el aniversario de la caída del nazismo, festivo en Berlín, luego el puente de la Ascensión y ahora el de Pentecostés- se vivió en Alemania con el turismo interno abierto de par en par.
En algunas ciudades de la costa báltica se esperaba la gran llegada de auto-caravanas y turismo de acampada, favorecido por el buen tiempo en una primavera casi veraniega alemana.
Los hoteles abrieron, el senderismo y las rutas en bicicleta están en alza. El turismo interior creció en la última década a un ritmo constante -sólo en 2019 se registró un aumento anual del 3,7 % en la cifra de pernoctaciones-. Aun así, hasta ahora solo un 30 % de las vacaciones de los alemanes discurrían en el propio país.
El destino preferencial fue durante años España -11 millones de ciudadanos alemanes eligieron en 2019 ese socio europeo para sus vacaciones.
Pero ahora mismo la preocupación principal de los alemanes no es dónde pasarán las vacaciones o el miedo al contagio, sino la economía. Un 61 % de los ciudadanos se declara preocupado por la economía, frente al 33 % que se pronuncia por la salud, según el sondeo semanal del Politbarometer de la televisión pública ZDF.
El temor a la pandemia descendió en un país con 83 millones de habitantes donde se han verificado 181.482 contagios, de los cuales 165.200 son pacientes recuperados. El cómputo de víctimas mortales es moderado -8.500, según el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia en el país.
El factor económico centra la discusión, pública o privada. Alemania se sabe a las puertas de su peor recesión en tiempos modernos -el gobierno espera una contracción del producto interior bruto (PIB) del 6,3 % este 2020-.
Así las cosas, un 31 % de los encuestados afirman que pasarán las vacaciones en el país, frente al 13 % que persiste en la idea de viajar al resto de Europa o a otras partes del mundo.

A LA ESPERA DE CLARIFICAR DÓNDE SE PUEDE VIAJAR

Del titular de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, se esperaba la semana pasada la luz verde a los viajes dentro de la Unión Europea (UE). El ministro había avanzado su propósito de retirar la recomendación contra todo desplazamiento no necesario a cualquier país del mundo para regresar al formato de la información específica para cada país.
El anuncio de la retirada de esa advertencia global, con efectos del 15 de junio, se preveía para el miércoles pasado. Pero la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), miembro del bloque conservador de Angela Merkel, bloqueó el anuncio.
La CSU tiene la cartera de Interior, además de la de Transportes. No permitió que la cuestión quedase solo en Exteriores, ministerio del socialdemócrata Maas, y exigió tiempo para el debate interno.
Se espera ahora que la anhelada luz verde se anuncie esta semana. Liberará de la recomendación general previsiblemente a 31 países -los de la UE, más el Reino Unido y otros cuatro asociados al espacio Schengen, Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein.
Al ciudadano alemán, que a menudo reserva sus vacaciones con meses de antelación, tanta incertidumbre le retrae. A ello se suman las sucesivas noticias de casos de compatriotas que, tras aterrizar su avión en las Baleares, tuvieron que regresar a casa por no poder acreditar un motivo de viaje que no fuera el turístico.

LUFTHANSA DESPEGA

La demora en Exteriores o inconcreción sobre cuándo levantarán las restricciones al turismo internacional algunos de esos destinos preferenciales -como España- son elementos disuasorios.
Al menos parece asegurado el rescate a Lufthansa. El grupo de aerolíneas alemán aceptó este fin de semana el plan de rescate renegociado con la Comisión Europea (CE) y el Estado alemán, que proporcionará 9.000 millones de euros a la compañía.
Lufthansa debe renunciar a algunos 'slots' en Múnich y Fráncfort. Pero serán menos de los inicialmente exigidos por Bruselas.
Antes de conocerse el acuerdo -que deberá aún refrendar su consejo de vigilancia- había anunciado ya su propósito de incrementar ya desde el 15 junio sus vuelos a España.
Tras meses de reducción drástica de trayectos, ofrecerá un total de 330 vuelos hacia o desde España. Entre ellos, a Alicante, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, Ibiza, Palma de Mallorca y Menorca además de a Andalucía y otros puntos del país. EFE
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Merkel se reencuentra con la ciencia

Gemma Casadevall

Berlín, 16 abr (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se ha reencontrado en la crisis de la COVID-19 con la ciencia, el ámbito del que procede y al que recurre estos días para explicar las medidas adoptadas para tratar de contener la pandemia.
Las restricciones impuestas al ciudadano no siempre parecen obedecer a una lógica. Por qué cierran iglesias, sinagogas y mezquitas, pero no los supermercados o, a partir del próximo lunes, cualquier comercio que no supere los 800 metros cuadrados.
"La curva se ha aplanado. Pero el objetivo sigue siendo no sobrecargar nuestro sistema sanitario", explica la canciller. "Estamos ahora con un factor de reproducción de 1,0. Es decir, cada persona afectada contagia a otra persona", prosigue.
La cadena de infección debe mantenerse en niveles asumibles para el sistema sanitario y, precisa, "si el valor sube a 1,2, ello significa que cada uno puede infectar a un 20 % más de personas".
"Si llega a 1,3, entonces el próximo julio estaríamos ya en el límite de las capacidades del sistema sanitario", alerta.
Un largo minuto de explicación, extraído de la conferencia de prensa de la canciller tras su última reunión con los líderes regionales, profusamente difundido hoy en las redes sociales.
Una forma de explicar al ciudadano el comportamiento de la pandemia, que remite al pasado de la canciller: una mujer que creció en el este alemán, que estudió en la Universidad Karl-Marx de Leipzig, que se doctoró en Ciencias Físicas en 1978 y que lleva más de media vida con su esposo, el catedrático Joachim Sauer.

EL ENTORNO CIENTÍFICO DE LA CANCILLER

Merkel no suele alardear de sus conocimientos. Pero sí alude a los expertos que la asesoran: el Instituto Robert Koch (RKI), cuyo sistema de compilación de datos es menos dinámico que el de la universidad estadounidense Johns Hopkins, o los científicos de la Escuela Leopoldina de Halle, en el este de Alemania.
"En la Leopoldina no intervienen solo epidemiólogos o virólogos. También hay economistas y expertos de otros ámbitos", defiende Merkel, sobre las "recetas" emitidas por ese consejo de veintiséis miembros para la reactivación lenta de la vida pública.
La norma básica, para la canciller y sus principales asesores, es mantener la distancia interpersonal mínima de 1,5 metros. De ello depende que no se dispare la cadena de infección por encima de los valores soportables por la sanidad publica.
Ese metro y medio es controlable en espacios abiertos, de ahí que se permitan los paseos solitarios, de a dos o entre personas que convivan, así como el deporte individual. Más complejo es hacerlo en locales de grandes dimensiones o que conlleven contacto personal.
El distanciamiento social sigue vigente hasta el 3 de mayo. El lunes podrán empezar a abrir algunos comercios, pero no bares o restaurantes, y las escuelas lo harán de forma gradual, a criterio de cada "Land" (estado federado), a partir del día 4.
Las cifras del RKI indican una ralentización sostenida de los contagios: 130.450 este jueves, de los cuales más de la mitad, 77.000, son pacientes recuperados y 4.500 murieron. Merkel confía en los datos de la institución dirigida por Lothar Wieler.
Las cifras del RKI suelen ir un día por detrás de las que ofrece la Johns Hopkins, pero no son divergentes. "Lo esencial es entender la lógica y el comportamiento de la pandemia", sostiene Wieler.
Las recomendaciones de la Leopoldina dan algunas claves para las decisiones políticas, pero no se siguen a rajatabla. También en el ámbito científico hay inseguridades y divergencias de opinión.
La cautela de Wieler es más o menos compartida por el director de Virología de la clínica Charité Christian Drosten, el virólogo más mediático del país. Pero no por otros expertos, con cuyas opiniones se ven confrontados día a día los asesores del Gobierno.
En el extremo opuesto se sitúa Alexander Kekule, cuyas tesis avalan el interés del mundo económico por no retrasar más la reactivación de la vida pública.

CONFIANZA EN LA CANCILLER

El ciudadano común tal vez no entienda todos los términos que maneja la canciller, pero ha recuperado la confianza en su líder, catorce años después de su llegada al poder y cuando preparaba su retirada.
El bloque conservador de Merkel está, conforme al último sondeo semanal de la televisión pública ZDF, en un 35 % , su mejor nivel en la actual legislatura. Sus socios socialdemócratas detuvieron su caída en picado para subir al 17 %, tres puntos más que hace un mes.
Un 74 % secunda la gestión del Gobierno en esta crisis y un 90 % considera necesario el distanciamiento social impuesto. EFE