Y Merkel pasó a excanciller
Gemma Casadevall
Berlín, 16 dic (EFE).- Alemania, pero también Europa, se despidieron este 2021 del liderazgo de Angela Merkel, una etapa de 16 años marcada por un estilo atípico de ejercer el poder, sacudida en su última etapa por la lucha contra la pandemia y que deja como asignatura pendiente de modernizar su país.
Merkel cumplió su compromiso de seguir en su puesto hasta la investidura de un sucesor. El 8 de diciembre la relevó el socialdemócrata Olaf Scholz, 5.860 días después de haberse convertido en la primera mujer que accedía a la Cancillería alemana. Era también la primera persona crecida en territorio comunista que lo lograba y la más joven entre sus antecesores, con 51 años.
Unas horas antes de la investidura de Scholz, Cancillería hacía público un comunicado sobre una última conversación entre Merkel con los líderes de EE.UU., Francia, Italia y el Reino Unido -Joe Biden, Emmanuel Macron, Mario Draghi y Boris Johnson- a propósito de los movimientos rusos junto a Ucrania.
El ucraniano es uno de los conflictos que no ha podido zanjar la líder que marcó la pauta en la crisis de la zona euro o ante la emergencia migratoria de 2015. A la primera de esas crisis respondió con la tenaza de la austeridad; a la segunda, manteniendo abiertas las fronteras a los refugiados cuando otros las cerraban.
La primera ola de la covid-19 la revalorizó como líder de referencia. La mostró como una política de formación científica y capacidad de análisis, mientras otros mandatarios daban bandazos. Pero ello no evitó a Alemania la furia de la segunda y la tercera olas; la cuarta sorprendió al país con cierto vacío de poder, entre una canciller en funciones y un sucesor que aún no funcionaba.
Su legado está por escribir, puesto que es la historia la que coloca a un político en su lugar. Pero parece indiscutible que esta líder, a la que tanto se criticó por lenta como por imparable, marcó un estilo de ejercer el poder, basado en el consenso y no en la confrontación.
LA LÍDER GLOBAL
Merkel no superó por diez días el récord de permanencia en el poder de Helmut Kohl (1982-1998). Dejó el cargo como la más longeva entre los líderes occidentales y a la que solo superó, en veteranía, uno de sus "ogros" internacionales, el ruso Vladímir Putin.
Representó al eje transtatlántico con cuatro líderes estadounidenses -George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Biden- y al franco-alemán con cuatro franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarzoky, François Hollande y Macron-; cuidó las relaciones con cinco británicos -Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron, Theresa May y Johnson- y con tres españoles -José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez-.
La lista se eternizaría con Italia -ocho primeros ministros-. En su ronda de despedidas, a escala internacional o nacional, habrá acumulado más reconocimientos, títulos "honoris causa", premios o regalos de los que caben en ninguna estantería.
LA AGENDA ALEMANA
A la investidura de Scholz asistió desde la tribuna de visitantes del Bundestag, ya que tampoco optó al escaño de diputada que, desde 1990, tuvo por Stralsund, la ciudad del este alemán donde arrancó su carrera tras la caída del muro de Berlín.
Desde esa tribuna recibió la ovación de los diputados, con excepción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que el espectro parlamentario mantiene aislado.
Su último año como canciller ha sido duro. No solo por la pandemia, sino también por las devastadoras inundaciones con más de 180 muertos en el oeste del país. La catástrofe hizo patente los estragos de la emergencia climática y recordó el incumplimiento alemán de los objetivos de reducción de emisiones.
Al tripartito de Scholz con verdes y liberales le corresponderá luchar contra la precariedad laboral dejada por la austeridad, demostrar ambición climática, poner al día su tejido industrial e impulsar la digitalización. La pandemia confrontó al gran socio europeo con situaciones impropias de un país rico -como la imposibilidad de practicar el teletrabajo o la escuela virtual-.
Al bloque conservador de Merkel le llegó el turno de encontrar un nuevo líder sólido, tras hundirse en su mínimo en unas elecciones nacionales -un 24,1 %-, con el centrista Armin Laschet como candidato.
LO PERSONAL
Circulan varias versiones sobre los planes de la excanciller, retirada con 67 años. Se asegura que acompañará a su esposo, el científico Joachim Sauer, profesor invitado en Turín. O que se instalará en Templin, la ciudad germano-oriental donde creció.
Mantiene una oficina en la avenida Bajo los Tilos berlinesa, la misma que tuvo Kohl. Su secretaria desde hace treinta años, Beate Baumann, avanzó que escribirá unas memorias políticas.
Baumann ha sido el puntal de la actividad de Merkel, junto con su asesora en comunicación, Eva Christiansen, o su exportavoz de Gobierno, Steffen Seibert. EFE
gc/jam/rml
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Los conservadores alemanes eligen al derechista Merz y cierran la era Merkel
Gemma Casadevall
Berlín, 17 dic (EFE).- El derechista Friedrich Merz será el nuevo líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) alemana, el partido que ocupó el centro político durante la "era Angela Merkel" y cuyas bases se decantaron ahora por un rival histórico de la excanciller.
Merz desbancó claramente a los dos aspirantes del ala centrista, Norbert Röttgen y el exministro de la Cancillería Helge Braun, al obtener el 62,1 % de los votos en la consulta entre la militancia democristiana.
Identificado con los poderes económicos del país, con una elocuencia muy superior a sus rivales y poderosos aliados internos, Merz se comprometió a ser el "presidente de todos, realmente de todos".
Dejó para una decisión futura si, además de presidir el partido, aspirará a ser el próximo candidato del bloque conservador a recuperar la Cancillería perdida en las últimas elecciones generales.
"Esa cuestión la decidiremos a su debido tiempo y en consenso con nuestros amigos bávaros", dijo, en alusión a la poderosa e igualmente derechista Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) de Markus Söder.
Era la primera vez en la historia del partido de Konrad Adenauer, Helmut Kohl y la misma Merkel en que se cedía la voz a la militancia para una decisión que corresponde, por sus estatutos, al congreso federal.
El voto abierto a los cerca de 405.000 afiliados -con una participación del 66 %- deberá ser ratificado formalmente por los 1.001 delegados, en un congreso virtual que se celebrará del 21 al 22 de enero.
La ratificación del congreso es de trámite, más aún tras una victoria tan clara: Röttgen, que se presentaba como un conciliador entre las corrientes del partido, obtuvo un 25,5 % de los votos, mientras Braun, persona de su máxima confianza de Merkel, apenas logró el 12,1 %.
LA VICTORIA DEL REINCIDENTE
Merz, de 66 años y nacido en el populoso "Land" (estado federado) de Renania del Norte-Westfalia, aspiraba por tercera vez a la presidencia, esta vez con un discurso algo más moderado que en las dos anteriores, en 2018 y 2019.
Pese a ello, representa para sus compatriotas una rivalidad frente a Merkel que arranca de mucho antes de que empezara la búsqueda de un sucesor para quien fue la jefa de la CDU durante 18 años.
Merz, quien entró en las juventudes del partido con 16 años, ocupaba ya un escaño de eurodiputado en 1989, cuando la ahora excanciller era aún una científica del este del país ajena al ámbito político.
En 1994 ingresó en el Bundestag (Parlamento) y empezó a destacar entre las corrientes derechistas de la CDU. Tras la derrota electoral de Helmut Kohl de 1998, y en medio del escándalo de la financiación irregular del partido, vio cómo ascendía a la presidencia Merkel, quien no llevaba ni diez años en el partido pero ya era su secretaria general y había ocupado dos carteras ministeriales.
Merz siguió luchando por dar un giro más conservador a la CDU, al que Merkel empezaba a dar ya el perfil calificado por sus detractores internos como "socialdemocratizante". En 2002 se retiró de sus estructuras, al verse desplazado por su presidenta como líder de la oposición en el Bundestag.
Concentró a partir de ahí su talento a la gran industria y los grupos de presión económicos. Se le consideraba alejado de la vida interna de la CDU, convertido en un millonario que viajaba en jets privados.
Pero periódicamente se escuchaba su opinión, en medios de comunicación o foros económicos, desde posiciones opuestas a las de la jefa del partido o entre amagos de revuelta interna contra la líder.
Volvió a la vanguardia en 2018, tras anunciar Merkel su retirada como jefa del partido y que no optaría a la reelección canciller. Su anunció seguía a varias derrotas regionales y la tortuosa formación de su última gran coalición, que tardó seis meses en lograr.
Merz se postuló como aspirante a la presidencia, pero fue derrotado por una ventaja mínima por la teórica sucesora natural de Merkel y secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer.
El sucesión ordenada fue fugaz. Un año después, la continuadora ideal tiró la toalla, incapaz de hacer valer su autoridad.
La siguiente ronda sucesoria la ganó otro centrista, Armin Laschet, quien derrotó de nuevo a Merz y logró además ser designado candidato de la CDU/CSU, puesto al que aspiraba también Söder.
A la derrota en las generales del pasado septiembre, con el mínimo histórico de un 24,1 % de los votos, siguió el anuncio de una renovación de la cúpula. Merz se impuso, por fin, con un discurso tan contenido como desconocido en él, pero identificable como el representante de una victoria tardía ante Merkel. EFE
gc/vh
Alemania reestructura su tablero político mientras busca el nuevo canciller
Gemma Casadevall
Berlín, 27 sep (EFE).- El resultado electoral en Alemania ha alterado el tablero del país de mayor peso político y demográfico de Europa, al que compete ahora reflexionar sobre su liderazgo tras el periodo bajo el signo del consenso de una Angela Merkel en retirada.
El puntal de la política exterior alemana sigue siendo la fidelidad "a una Europa fuerte" y las "buenas relaciones transatlánticas", indicó hoy el socialdemócrata, Olaf Scholz, sin cantar aún victoria.
Su Partido Socialdemócrata (SPD) fue la fuerza más votada, con un 25,7 %, y además subió 5,2 puntos respecto a 2017. Pero su ventaja es en términos porcentuales discreta, ya que el bloque conservador CDU-CSU de Armin Laschet se quedó en el 24,1 %.
Mientras Scholz lidera un partido en repentino ascenso, a Laschet le ocurre lo contrario. Su bloque cayó 8,9 puntos respecto a 2017, hasta quedar en un porcentaje inimaginable en la formación de Konrad Adenauer, Helmut Kohl o Merkel.
Ni de Scholz ni de Laschet se esperan giros respecto a las líneas maestras de la política exterior marcadas desde Adenauer. Pero si algo más de visión o ambición, tras el liderazgo de pasos cortos y consenso de Merkel.
UN SPD QUE SALE DE MÍNIMOS
Scholz representa el ascenso tras dos décadas de ir de un récord a la baja al siguiente. El candidato y aspirante a canciller evita todo signo triunfalista, inclusive en este día después de una noche electoral que empezó en empate y acabó en despegue.
Ello responde no solo a su carácter -se le suele tachar de aburrido-, sino a la prudencia tal vez adquirida en sus cuatro años de vicecanciller junto a la cautelosa Merkel.
El SPD podía festejar este lunes su resultado en las generales, además de su victoria en las regionales celebradas también ayer en Berlín y en el "Land" de Mecklenburgo-Antepomerania (este).
Scholz podría convertirse en el noveno canciller de la República Federal de Alemania (RFA); Berlín tendrá su primera alcaldesa, la socialdemócrata Franziska Giffey, y en el "land" del este fue reelegida con un 40 % su correligionaria Manuela Schweig. Pero el cambio de registro hacia la euforia aún deberá esperar.
HORAS AMARGAS CONSERVADORAS
Laschet arrastró a su partido al peor resultado de su historia. Pero no todo puede atribuirse a la designación como candidato de un líder poco convincente.
De la sucesión ordenada que quiso organizar Merkel al anunciar su retirada, en 2018, se pasó un primer fracaso de la "elegida" -la leal Annegret Kramp-Karrenbauer, incapaz de ejercer como líder- y luego a una pelea de gallos entre sus alas centrista y derechista.
La CSU bávara pasó de dudar de Laschet a aparentar que cerraba filas en torno al candidato. Merkel, de querer mantenerse neutral a entrar en el último momento en campaña para evitar el hundimiento.
El año electoral alemán había empezado mal para la CDU en los "Länder" de Renania Palatinado y Baden-Württemberg. Laschet llevaba apenas dos meses al frente de la CDU.
VERDES Y LIBERALES, NI TAN LEJOS
El día después amaneció con Scholz y Laschet disputándose la cancillería y los Verdes y el Partido Liberal (FDP) convertidos en piezas claves de ambos para lograrlo. De rivales, en tanto que respectivos aliados "naturales" del SPD o la CDU/CSU, pasaron a buscar caminos de acercamiento por cuenta propia.
Los Verdes sacaron su máximo histórico -un 14,8-, pero por debajo de las expectativas de marzo, cuando los sondeos colocaron a Annalena Baerbock rumbo a la Cancillería.
Baerbock y el copresidente del partido, Robert Habeck, representan a la línea pragmática de los verdes. La ausencia del ala más izquierdista facilitará el diálogo con el partido apodado "de los sueldos altos", por su cercanía con el mundo empresarial.
LA ULTRADERECHA, ESTANCADA Y PELIGROSA
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) quedó en un 10,3 %, dos puntos menos que en 2017, cuando se convirtieron en la primera fuerza de su espectro con escaños en el Bundestag.
Están descartados como socios en cualquier coalición. Pero sigue siendo un partido efervescente en el este del país, en dos de cuyos estados -Turingia y Sajonia- defendieron su posición de primera fuerza, por encima del 20 %.
LA IZQUIERDA, SALVADA IN EXTREMIS
El único partido que aceptó de forma totalmente sincera su derrota fue La Izquierda, que se habría quedado fuera del Parlamento con un 4,9, de no ser por las tres victorias de distritos que le dan acceso a la cámara incluso quedando por debajo del mínimo del 5 %.
"Es un golpe muy duro. Hubo factores externos, pero tenemos que replantearnos el futuro", afirmó Janine Wissler, candidata y líder del partido.
Por "factores externos" se refería a la campaña desde la CDU/CSU contra un hipotético tripartito con SPD y Verdes, ya que Scholz no descartó lo que para los conservadores era "un peligroso componente postcomunista" al frente a la primera potencia europa. EFE
gc/jam/fpa
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Gemma Casadevall
Berlín, 27 ago (EFE).- Los sondeos apuntan a un relevo en la Cancillería alemana a favor del ministro de Finanzas, Olaf Scholz, un socialdemócrata muy "merkeliano", cuya campaña juega a las afinidades respecto a Angela Merkel, pese a representar a la formación rival.
"Es un puesto muy arriesgado, en unos momentos muy difíciles. Pero que tanta gente me diga 'tú puedes' es de gran valor para mí", afirmó Scholz hoy, en un mitin desde el corazón de Berlín y a menos de un mes de las elecciones generales que marcarán el fin de la "era Merkel", el 26 de septiembre.
La lucha incesante contra la pandemia y los recursos movilizados para paliar los efectos de las devastadoras inundaciones del oeste del país son sus temas de campaña. Los enumera como parte de la coalición de la que es vicecanciller, pero determinado a que el siguiente esté "liderado por la socialdemocracia", el partido, dice, de la "justicia social", "del equilibrio" y de la "solidaridad".
Scholz busca más las similitudes hacia ésta que aristas hacia el rival político. Incluso juega a copiarle la "raute" -el rombo-, como se conoce el gesto más característico de la canciller, las manos juntas, formando esa figura.
Así aparece en una fotografía ya emblemática del suplemento del diario "Süddeutsche Zeitung". A la pregunta sobre sus "similitudes" con Merkel respondió, en tono irónico: "Para un hombre, nunca es malo ser comparado con una canciller exitoso". En esta campaña cuida la imagen de político serio, sin estridencias, acorde a la línea de la líder alemana.
Será el tercer ministro socialdemócrata de Merkel que lucha por la cancillería. En 2009 lo intentó el entonces titular de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier; le siguió en 2013 el de Finanzas, Peer Steinbrück.
Ambos se estrellaron. Pero al bloque conservador no le lidera ya en estas elecciones Merkel, que dejará el poder tras 16 años, invicta y con una muy alta valoración entre sus conciudadanos.
El candidato "natural" a sucederla sería el líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el centrista Armin Laschet, pero apenas un 25 % de los alemanes le ve capacitado para ser canciller, según el último "Politbarometer" de la televisión pública ZDF. Un 65 % considera a Scholz el mejor candidato.
El SPD, durante meses condenado a la tercera posición, está en ese sondeo empatado en un 22 % con los conservadores. Otra encuesta lo colocó esta semana por delante del bloque conservador, por primera vez desde 2006.
El impulso adoptado por Scholz ha contagiado a su correligionaria Franziska Giffey, exministra de la Familia y ahora candidata a la alcaldía de Berlín, cuyos comicios regionales se celebran también el 26 de septiembre. Los sondeos la sitúan en primera posición, con un 19 % de los votos, dos puntos por delante de la verde Bettina Jarasch, quien hasta hace poco lideró los pronósticos.
NERVIOSISMO CONSERVADOR
Laschet se impuso como candidato conservador pese a no estar entre los políticos mejor valorados del país. Libró entonces un duro pulso con el más carismático y derechista Markus Söder, líder de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), pero cae semana a semana en los sondeos.
Como jefe de gobierno del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado del país, tuvo una gestión errática frente a la pandemia. En plenas inundaciones, que se cebaron en su "Land", se viralizó un video donde aparecía riéndose en un acto de apoyo a los damnificados.
Merkel, que se había mostrado neutral en precampaña, salió hace una semana a respaldarlo en un primer mitin, mientras se suceden los mensajes de pánico -incluidos los de Söder- ante la perspectiva de pasar a la oposición.
DESPLOME VERDE
La campaña tampoco está favoreciendo a la verde Annalena Baerbock, cuya designación como candidata disparó los sondeos a su favor, hasta colocarla en primera posición. Varios errores o deslices la han hecho caer al tercer puesto -con pronósticos que oscilan entre el 20 y el 17 %-, mientras sube el Partido Liberal (FDP) que lidera Christian Lindner.
A los liberales se les considera claves para la formación del próximo Gobierno en Alemania, probablemente un tripartito liderado por Laschet o por Scholz y con los verdes como socio. Puede seguir subiendo como captador del voto conservador de quienes no consideran a su candidato capacitado para acceder a Merkel. EFE
gc/psh
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Bayreuth se rinde a las mujeres, de Merkel a Katharina pasando por Lyniv
Gemma Casadeval
Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth amplió esta temporada su ascenso al dominio femenino, con Katharina Wagner consolidada en la dirección, la canciller Angela Merkel convertida en su más leal visitante y la ucraniana Oksana Lyniv triunfando como directora.
"Ya era hora", fue el comentario de Merkel, en la recepción que siguió al estreno de "El Holandés errante", anoche, con Lyniv a la batuta. Fue una apertura triunfal, a la que seguirá hoy la reposición de "Los Maestros Cantores de Nuremberg", dirigida por Philippe Jordan.
La canciller, que suele evitar dar opiniones sobre las producciones, aludía así a la presencia de una mujer al frente de la orquesta, por primera vez en la historia del tradicionalista festival de esa ciudad bávara. A Lyniv solo la eclipsó, en la ovación final, otra mujer: la soprano Asmik Gringorian, en papel de Senta.
"Todos teníamos ansia de cultura. Los músicos, el público, los responsables del festival. Un año de silencio fue una experiencia muy dura", explicaba Katharina Wagner, respecto a la cancelación de la temporada 2020 por la pandemia.
"Cada reapertura, aunque sea con las debidas restricciones, controles de acceso, etc, es un soplo de esperanza para toda la cultura", indicó, en un aparte a Efe, la ministra de Cultura, Monika Grütters.
Lyniv, de 43 años, se coronó como batuta wagneriana, en el teatro que mandó construir Richard Wagner y que, desde su apertura, en 1874, sigue consagrado al culto al genio. Había dirigido esa misma ópera en el Liceu de Barcelona, en 2017. Pero hacerlo en Bayreuth era un gran desafío.
La lituana Gringorian, tres años más joven y por primera vez en Bayreuth, fue la redentora de un "Holandés" algo lúgubre y acabó adoptada como la nueva heroina del festival, entre aplausos atronadores.
| Foto dpa |
LOS MERKEL-SAUER, MATRIMONIO MASCOTA DEL FESTIVAL
A Merkel, asidua a Bayreuth desde hace dos décadas largas, se la recibió también con aplausos a su llegada al teatro. Esta temporada será previsiblemente la última a la que asiste como canciller, ya que se retirará del poder tras las elecciones generales de septiembre.
"La recibiremos igual si viene, como esperamos que haga, ya como excanciller", considera Bernd Sibler, responsable de Cultura del gobierno regional de Baviera.
La canciller y su esposo, el catedrático de Física Cuántica Joachim Sauer, ha asistido a prácticamente todas las aperturas de temporada desde 1999.
Merkel se estrenó en las aperturas del festival aún siendo líder de la oposición; su esposo la acompañó casi siempre, en la inauguración o en días posteriores. Cuando llegó al poder, en 2005, convirtió en costumbre acudir al festival -lo que no habían hecho anteriores cancilleres federales-. Bayreuth marca el inicio oficioso de sus vacaciones, que suelen discurrir entre excursiones montañeras con Sauer.
Bayreuth da a la canciller trato de amiga. Así fue también en tiempos tormentosos, cuando las relaciones entre su Unión Cristianodemócrata (CSU), y su hermanada regional, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) rozaban el cisma interno, como en 2015, por las exigencias bávaras por limitar la llegada de asilados.
El festival reconoce al matrimonio como dos fervientes wagnerianos, a los que en ocasiones se suma Adrian Sauer, hijo del catedrático. En los primeros años de Merkel en la cancillería, la cita en Bayreuth era casi el único acto público en que se dejaba ver Sauer.
LA INNOVACIÓN DOSIFICADA DE KATHARINA
A Katharina se la consideraba heredera natural del compositor casi desde la cuna. Ello no le evitó tener que afrontar un duro pulso sucesorio hasta acceder a la dirección, en 2008.
Su padre, Wolfgang Wagner, artífice de la refundación del festival tras la II Guerra, se aferró al puesto casi hasta su muerte, en 2010. Aspiraban al cargo, entre otros descendientes, dos mujeres más: Eva Wagner-Pasquie, hija de la primera esposa de Wolfgang, más Nike Wagner, sobrina del patriarca.
En 2008 se optó por una solución de compromiso al mediático duelo, en forma de dirección colegiada entre Eva y Katharina. Desde 2015 ejerce sola esa función en solitario, tras retirarse su hermana.
Ya en vida de su padre empezó Katharina a incorporar innovaciones, aunque sin desviarse del culto exclusivo a Wagner, señal de identidad del festival. Entre ellas, el ciclo "Wagner para niños", las transmisiones de algunas galas en cines de todo el país o el estreno de producciones arriesgadas con creciente protagonismo de nuevas tecnologías.
Bajo su dirección se convirtió Christian Thielemann en director titular del festival, un cargo inexistente hasta entonces. Pero también se ha abierto el el festival a batutas menos consagradas internacionalmente, como Lyniv o el finlandés Pietari Inkinen, para la "Valkiria" que estrenará este jueves Hermann Nitsch. EFE
gc/jam/lml
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La emergencia climática resitúa a los candidatos a suceder a Merkel
Gemma Casadevall
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| Foto Christoph Strache dpa |
Berlín, 19 jul (EFE).- Las devastadoras inundaciones del oeste de Alemania, con más de 160 muertos, han colocado la crisis climática en el primer plano, a dos meses de las elecciones generales que dirán adiós a los 16 años de liderazgo de Angela Merkel.
Tal vez la única imagen positiva en el panorama de casas destruidas, vecinos que lo han perdido todo y alcaldes luchando con las lágrimas lo dio Merkel, el domingo, tomando del brazo a la jefa del Gobierno regional de Renania Palatinado, Malu Dreyer. La canciller conservadora visitaba uno de los puntos álgidos de la tragedia, hermanada con la líder socialdemócrata del "Land".
El gesto se viralizó como expresión de cohesión y empatía, de la líder nacional a la regional, de movilidad reducida porque sufre esclerosis múltiple. Juntas recorrieron la zona, hablaron con voluntarios, bomberos y soldados y alertaron sobre la emergencia climática.
La visita de Merkel actuó de bálsamo anímico para la población. Pero no le corresponde materializar la reactivación de la lucha medioambiental, ya que dejará el poder tras los comicios del 26 de septiembre.
Lo hará sin haber consumado la transición energética precipitada en 2011 tras otra catástrofe -la de la central japonesa de Fukushima- que le hizo retomar el plan de abandono de la energía atómica aprobado por su predecesor, Gerhard Schröder.
En la recta final de su cuarto mandato -y a instancias del Tribunal Constitucional- su Gobierno aprobó un plan para lograr la neutralidad climática en 2045. Pero su ejecución práctica queda para sus sucesores.
Tal vez la única imagen positiva en el panorama de casas destruidas, vecinos que lo han perdido todo y alcaldes luchando con las lágrimas lo dio Merkel, el domingo, tomando del brazo a la jefa del Gobierno regional de Renania Palatinado, Malu Dreyer. La canciller conservadora visitaba uno de los puntos álgidos de la tragedia, hermanada con la líder socialdemócrata del "Land".
El gesto se viralizó como expresión de cohesión y empatía, de la líder nacional a la regional, de movilidad reducida porque sufre esclerosis múltiple. Juntas recorrieron la zona, hablaron con voluntarios, bomberos y soldados y alertaron sobre la emergencia climática.
La visita de Merkel actuó de bálsamo anímico para la población. Pero no le corresponde materializar la reactivación de la lucha medioambiental, ya que dejará el poder tras los comicios del 26 de septiembre.
Lo hará sin haber consumado la transición energética precipitada en 2011 tras otra catástrofe -la de la central japonesa de Fukushima- que le hizo retomar el plan de abandono de la energía atómica aprobado por su predecesor, Gerhard Schröder.
En la recta final de su cuarto mandato -y a instancias del Tribunal Constitucional- su Gobierno aprobó un plan para lograr la neutralidad climática en 2045. Pero su ejecución práctica queda para sus sucesores.
LASCHET, EL CUESTIONADO SUCESOR NATURAL
Las catastróficas inundaciones eran una oportunidad de mostrar solidez al primer ministro del otro "Land" afectado, Renania del Norte Westfalia, Armin Laschet. Se impuso como candidato del bloque conservador a la Cancillería, pese a las dudas por su gestión errática frente a la pandemia.
En lugar de revalorizarse se apuntó otro lamparón, al viralizarse unas imágenes en las que aparecía riéndose en grupo mientras el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, expresaba desde ese "Land" su consternación por la catástrofe.
Laschet está además bajo las críticas de organizaciones medioambientales. Se le reprocha poco compromiso climático al frente del "Land" más poblado del país, donde un extrarradio enlaza con el siguiente. Se ha modificado el discurrir natural de sus ríos, que en caso de crecida se desbordan, a lo que se suman las consecuencias del subsuelo poroso dejado por antiguas explotaciones mineras.
Las crecidas remitieron en el oeste, pero la alerta se extendió a Baviera. Su líder regional, Markus Söder, quien compitió con Laschet por la candidatura conservadora, se presenta como un convencido ecologista.
"Lo ocurrido es un grito de alerta. Debemos activar la defensa climática", afirmaba hoy en la televisión pública ARD, cuyo moderador le recordó que su partido, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) gobierna el "Land" desde hace décadas sin que eso haya revertido en una política más ecológica.
En lugar de revalorizarse se apuntó otro lamparón, al viralizarse unas imágenes en las que aparecía riéndose en grupo mientras el presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, expresaba desde ese "Land" su consternación por la catástrofe.
Laschet está además bajo las críticas de organizaciones medioambientales. Se le reprocha poco compromiso climático al frente del "Land" más poblado del país, donde un extrarradio enlaza con el siguiente. Se ha modificado el discurrir natural de sus ríos, que en caso de crecida se desbordan, a lo que se suman las consecuencias del subsuelo poroso dejado por antiguas explotaciones mineras.
Las crecidas remitieron en el oeste, pero la alerta se extendió a Baviera. Su líder regional, Markus Söder, quien compitió con Laschet por la candidatura conservadora, se presenta como un convencido ecologista.
"Lo ocurrido es un grito de alerta. Debemos activar la defensa climática", afirmaba hoy en la televisión pública ARD, cuyo moderador le recordó que su partido, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) gobierna el "Land" desde hace décadas sin que eso haya revertido en una política más ecológica.
LA CASTIGADA CANDIDATA VERDE
También en ese canal público, la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock, recordó que su partido sí lleva la lucha medioambiental en sus señas de identidad, sea ante catástrofes o cuando pasa la inminencia.
Baerbock abogó por centralizar los dispositivos de alarma frente a catástrofes naturales, en lugar de la situación actual, en que quedan bajo competencia regional, lo que implica que cada "Land" actúa a su criterio.
La catástrofe debería reforzar a Baerbock, defensora de un ecologismo no radical y realista. Pero la candidata, que en marzo lideró los sondeos de intención de voto, ha caído a un segundo lugar tras Laschet, en medio de una serie de traspiés, revelaciones de errores en su currículum y sospechas de plagio.
Cada uno de esos errores o inconcreciones ha sido sobredimensionado en los medios, hasta el punto de que la candidata ha optado por frenar sus apariciones públicas.
Baerbock abogó por centralizar los dispositivos de alarma frente a catástrofes naturales, en lugar de la situación actual, en que quedan bajo competencia regional, lo que implica que cada "Land" actúa a su criterio.
La catástrofe debería reforzar a Baerbock, defensora de un ecologismo no radical y realista. Pero la candidata, que en marzo lideró los sondeos de intención de voto, ha caído a un segundo lugar tras Laschet, en medio de una serie de traspiés, revelaciones de errores en su currículum y sospechas de plagio.
Cada uno de esos errores o inconcreciones ha sido sobredimensionado en los medios, hasta el punto de que la candidata ha optado por frenar sus apariciones públicas.
SCHOLZ, EL SOCIALDEMÓCRATA CON LA LLAVE DE LAS AYUDAS
La situación podría favorecer al candidato socialdemócrata, el ministro de Finanzas y vicecanciller Olaf Scholz, hasta ahora tercero en los sondeos. Ha estado muy presente en la tragedia, sea junto a su correligionaria Dreyer o al bávaro Söder.
Le corresponde elaborar el paquete de ayuda rápida a los damnificados -unos 300 millones de euros- y también el que se destinará a la reconstrucción de infraestructuras -estimado en miles de millones de euros-.
Representa la vía centrista de la socialdemocracia e, indirectamente, el continuismo respecto al último Gobierno de Merkel, pese a liderar el partido que compitió por el poder con los conservadores. EFE
gc/jam/si
Le corresponde elaborar el paquete de ayuda rápida a los damnificados -unos 300 millones de euros- y también el que se destinará a la reconstrucción de infraestructuras -estimado en miles de millones de euros-.
Representa la vía centrista de la socialdemocracia e, indirectamente, el continuismo respecto al último Gobierno de Merkel, pese a liderar el partido que compitió por el poder con los conservadores. EFE
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La designación de Baerbock dispara la opción de una Canciller "verde"
Gemma Casadevall
Gemma Casadevall
Berlín, 2 may (EFE).- Los sondeos disparan las expectativas de que la líder verde, Annalena Baerbock, alcance la Cancillería que dejará la conservadora Angela Merkel, algo que el ecopacifismo contempla con prudencia, a cinco meses de las elecciones alemanas.
Desde su designación como candidata, el pasado día 19, se suceden los pronósticos a favor de esta mujer de 40 años, nacida en el oeste -Hannover-, pero afincada en el este -Potsdam-, donde durante décadas los Verdes fueron una fuerza residual.
Un 27 % de intención de voto le otorga este domingo el sensacionalista diario "Bild", cuatro puntos por encima del bloque conservador y doce respecto a los terceros, los socialdemócratas.
"Tras la pandemia el dinero no caerá del cielo. Hay que reformar el país y subsanar con realismo sus déficit", apunta Baerbock, en un debate virtual junto al eurodiputado verde Sven Giegold.
Sobre fondo neutro, sin que se perciba si está o no en casa, Baerbock combina las alusiones a su condición de madre de dos niñas con los datos macroeconómicos -terreno en que se mueve con aplomo-.
Las referencias al teletrabajo, a sus hijas, a su madre o incluso a su abuela se suceden. Pero al mismo tiempo es una líder que preserva su esfera privada, en la línea de la discreta Merkel.
"Podemos cambiar la historia, en Alemania y en el resto de Europa", comenta a Efe la candidata a la alcaldía de Berlín, Bettina Jarasch. Su rostro es poco conocido entre sus conciudadanos y su presencia en el acto del Primero de Mayo ante la Puerta de Brandeburgo pasa desapercibida.
Pero podría conquistar la alcaldía en las regionales capitalinas, que coincidirán con las generales de septiembre. Los Verdes lideran también ahí los sondeos con un 27 %, diez puntos más que los conservadores. Por "cambiar la historia" entiende Jarasch detener como fuerza emergente a la derecha radical, en todas sus variantes europeas.
BAVIERA, EUROPA, BERLÍN
El ascenso verde empezó a consolidarse en 2018. Entonces quedaron segundos en Baviera, dominio de la Unión Socialcristiana (CSU), el partido hermano de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.
En 2019 se alzaron como segunda fuerza en las europeas, tras el bloque conservador. Este gran año electoral 2021 consolidó ya su rumbo ascendente en dos comicios regionales; ahora aspiran a todo.
El experto en demoscopia Matthias Jung, de la televisión pública ZDF, estima para ellos un potencial electorado del 60 %. Eso no significa, aclara a Efe su equipo, que puedan alcanzar ese porcentaje, sino que éste corresponde a ciudadanos que "se imaginan" o "no descartan" votar a los Verdes.
Esa es la clave que puede llevar a Baerbock al poder. Lidera un partido identificado con un voto ambicioso, pero moderado, capaz de desbancar la alternancia clásica entre conservadores y socialdemócratas.
Los Verdes, nacidos en los 80 como movimiento rebelde, defienden ahora la "sensatez medioambiental". Reclutan voto joven, aunque para movimientos como "Fridays for Future" son poco combativos.
Su electorado más leal ha envejecido con el partido -la media de edad de sus votantes era de 48 años en 2017- y su mayor potencial ahora está en la franja de edad entre 20 a 45 años.
En 2019 se alzaron como segunda fuerza en las europeas, tras el bloque conservador. Este gran año electoral 2021 consolidó ya su rumbo ascendente en dos comicios regionales; ahora aspiran a todo.
El experto en demoscopia Matthias Jung, de la televisión pública ZDF, estima para ellos un potencial electorado del 60 %. Eso no significa, aclara a Efe su equipo, que puedan alcanzar ese porcentaje, sino que éste corresponde a ciudadanos que "se imaginan" o "no descartan" votar a los Verdes.
Esa es la clave que puede llevar a Baerbock al poder. Lidera un partido identificado con un voto ambicioso, pero moderado, capaz de desbancar la alternancia clásica entre conservadores y socialdemócratas.
Los Verdes, nacidos en los 80 como movimiento rebelde, defienden ahora la "sensatez medioambiental". Reclutan voto joven, aunque para movimientos como "Fridays for Future" son poco combativos.
Su electorado más leal ha envejecido con el partido -la media de edad de sus votantes era de 48 años en 2017- y su mayor potencial ahora está en la franja de edad entre 20 a 45 años.
DÓNDE QUEDA EL CENTRO
Los Verdes representan un espectro amplio, que podrían perder si derivan en propuestas que les alejen del votante común. Los conservadores, por su parte, corren el peligro de abandonar el centro, advertía la politóloga Andrea Römmele, de la Hertie School of Governance.
La pugna por el liderazgo conservador la ganó el centrista Armin Laschet, al imponerse al derechista Markus Söder. Pero la elección ahora como candidato de un distrito del este del ex-jefe de los servicios secretos, Hans-Georg Maassen, partidario de "dialogar" con la ultraderecha, amenaza con otro cisma interno.
La pugna por el liderazgo conservador la ganó el centrista Armin Laschet, al imponerse al derechista Markus Söder. Pero la elección ahora como candidato de un distrito del este del ex-jefe de los servicios secretos, Hans-Georg Maassen, partidario de "dialogar" con la ultraderecha, amenaza con otro cisma interno.
LA SOCIALDEMOCRACIA NO REMONTA
Pese a los buenos augurios, nada garantiza que Baerbock no acabe como Martin Schulz, el último rival socialdemócrata al que derrotó Merkel. También a él le sonrieron los sondeos. Pero el "efecto Schulz" derivó en pinchazo y el peor resultado histórico para su partido.
La baza de su candidato, el ministro de Finanzas Olaf Scholz, es su experiencia de gobierno -Baerbock nunca estuvo en un Ejecutivo, tampoco regional-. De momento, nada apunta a un despegue de Scholz. EFE
gc/jpm/pi
La baza de su candidato, el ministro de Finanzas Olaf Scholz, es su experiencia de gobierno -Baerbock nunca estuvo en un Ejecutivo, tampoco regional-. De momento, nada apunta a un despegue de Scholz. EFE
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| Foto Michael Kapeler dpa |
El centrista Laschet se impone como candidato conservador pese al ímpetu del derechista Söder
Gemma Casadevall
Berlín, 20 abr (EFE).- El centrista Armin Laschet liderará el bloque conservador de la era post-Angela Merkel, tras contener a duras penas el ímpetu del derechista Markus Söder y lograr su designación como candidato a la Cancillería en las próximas elecciones generales.
"Con el fin del mandato de Merkel se abren nuevos tiempos. Y nuestra tarea será organizarlos", afirmó Laschet, entre pronunciamientos de lealtad europeísta y advertencias contra las corrientes populistas. Fue una comparecencia breve, dos horas después de renunciar Söder a luchar por ese liderazgo.
El líder bávaro acató así el voto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), que la madrugada anterior, tras una dramática sesión de su junta federal, ratificó su apoyo a Laschet.
Que la CDU, el partido que preside desde enero, apoyara a Laschet no debería ser noticia. Pero en el pulso mantenido entre el líder del partido matriz y el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se escaparon bastantes votos para Söder procedentes de la CDU.
Supuestamente, esos apoyos proceden del nerviosismo que se ha apoderado de los conservadores. A la CDU/CSU la sitúan los sondeos cinco puntos por encima de sus perseguidores, los Verdes. Y todos los sondeos coincidían en que Söder supera en popularidad a Laschet.
El líder bávaro trató de hacer valer esa teórica superioridad de los sondeos ante las urnas. Pero Laschet logró recuperar las riendas y hacer que el voto recayera en los mandos del partido, no en la demoscopia.
Söder renunció, aunque salió de la disputa etiquetado como "el candidato de los corazones" -como le denominó el secretario general de la CSU, Markus Blume. El líder bávaro agradeció a "los muchos diputados" de la CDU y representantes de los "Länder" que estos días tuvieron la "valentía" de apoyarle.
En la frase había un tono de desafío persistente, con el que tendrá que vivir Laschet, gane o no las elecciones del 26 de septiembre. Por el momento, se ha evitado un giro a la derecha del partido dominante en la primera potencia europea.
TRINCHERAS ABIERTAS
"Con el fin del mandato de Merkel se abren nuevos tiempos. Y nuestra tarea será organizarlos", afirmó Laschet, entre pronunciamientos de lealtad europeísta y advertencias contra las corrientes populistas. Fue una comparecencia breve, dos horas después de renunciar Söder a luchar por ese liderazgo.
El líder bávaro acató así el voto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), que la madrugada anterior, tras una dramática sesión de su junta federal, ratificó su apoyo a Laschet.
Que la CDU, el partido que preside desde enero, apoyara a Laschet no debería ser noticia. Pero en el pulso mantenido entre el líder del partido matriz y el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se escaparon bastantes votos para Söder procedentes de la CDU.
Supuestamente, esos apoyos proceden del nerviosismo que se ha apoderado de los conservadores. A la CDU/CSU la sitúan los sondeos cinco puntos por encima de sus perseguidores, los Verdes. Y todos los sondeos coincidían en que Söder supera en popularidad a Laschet.
El líder bávaro trató de hacer valer esa teórica superioridad de los sondeos ante las urnas. Pero Laschet logró recuperar las riendas y hacer que el voto recayera en los mandos del partido, no en la demoscopia.
Söder renunció, aunque salió de la disputa etiquetado como "el candidato de los corazones" -como le denominó el secretario general de la CSU, Markus Blume. El líder bávaro agradeció a "los muchos diputados" de la CDU y representantes de los "Länder" que estos días tuvieron la "valentía" de apoyarle.
En la frase había un tono de desafío persistente, con el que tendrá que vivir Laschet, gane o no las elecciones del 26 de septiembre. Por el momento, se ha evitado un giro a la derecha del partido dominante en la primera potencia europea.
TRINCHERAS ABIERTAS
En los medios alemanes han abundado estos días los titulares apocalípticos hablando de "pulso fratricida" en el bloque conservador. Pero también los comentarios de quienes recuerdan que la coexistencia entre el partido nacional, CDU, y el regional, CSU nunca fue armoniosa, aunque se denominen hermanados.
Los patriarcas respectivos, Helmut Kohl y Franz Josef Strauss, combatieron durante años. Strauss no cejó hasta ser candidato a la Cancillería -lo que logró en 1980, aprovechando que Kohl estaba debilitado por la derrota sufrida cuatro años atrás ante el socialdemócrata Helmut Schmidt.
Strauss no logró su objetivo, ya que fue reelegido Schmidt. Tampoco lo consiguió en 2002 el siguiente aspirante bávaro, Edmund Stoiber, a quien Merkel cedió a regañadientes la candidatura.
Haber dejado pasar, en su momento, a un líder bávaro no acabó con Kohl ni con Merkel. Ambos alcanzaron el poder a la siguiente ocasión. Y ambos compartirán probablemente el récord de permanencia en el poder -16 años para Kohl; a punto de cumplirlos, dependiendo de la fecha de su retirada, para Merkel-.
NO TODO ES JUEGO LIMPIO
Los patriarcas respectivos, Helmut Kohl y Franz Josef Strauss, combatieron durante años. Strauss no cejó hasta ser candidato a la Cancillería -lo que logró en 1980, aprovechando que Kohl estaba debilitado por la derrota sufrida cuatro años atrás ante el socialdemócrata Helmut Schmidt.
Strauss no logró su objetivo, ya que fue reelegido Schmidt. Tampoco lo consiguió en 2002 el siguiente aspirante bávaro, Edmund Stoiber, a quien Merkel cedió a regañadientes la candidatura.
Haber dejado pasar, en su momento, a un líder bávaro no acabó con Kohl ni con Merkel. Ambos alcanzaron el poder a la siguiente ocasión. Y ambos compartirán probablemente el récord de permanencia en el poder -16 años para Kohl; a punto de cumplirlos, dependiendo de la fecha de su retirada, para Merkel-.
NO TODO ES JUEGO LIMPIO
Las zancadillas entre correligionarios no son exclusivas del bloque conservador, aunque ayer la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock, aplicó el término al pulso entre Laschet y Söder.
Los ecologistas, ahora un partido disciplinado y armonioso, resolvieron con exquisitez una candidatura que estaba entre Baerbock y su carismático copresidente, Robert Habeck, quien con la frase "el escenario es tuyo" oficializó su renuncia.
Pero en la memoria colectiva están imágenes como el rostro de dolor del verde Joschka Fischer, en 1999, al recibir el impacto de una bolsa de pintura roja que, además de dejarle un aparatoso lamparón en el traje, le rompió el tímpano.
Fischer era ministro de Exteriores del socialdemócrata Gerhard Schröder y generaba una especie de amor-odio en sus filas. El lanzamiento de la pintura se produjo en un congreso, durante un debate sobre la participación alemana en misiones de la OTAN que plasmó las contradicciones internas del ecopacifismo.
También por esa época se produjo uno los estallidos más sonoros en la familia socialdemócrata. Fue la intempestiva ruptura entre el centrista Schröder y su rival interno, Oskar Lafontaine, quien dimitió como ministro de Finanzas y de jefe de partido, arrastrando consigo al ala disidente, aglutinada ahora en La Izquierda.
Los socialdemócratas nunca se han recuperado del desgarro. Tampoco La Izquierda salió indemne. A la líder comunista Sarah Wagenknecht, pareja de Lafontaine, le estampó una tarta de chocolate en el rostro un descontento con su línea, en un congreso del partido tan tumultuoso como lo fueron en el pasado los de los Verdes. EFE
gc/jam/si
(audio)
Los Verdes lanzar a Baerbock a la Cancillería en medio de las peleas internas conservadoras
Gemma Casadevall
Los ecologistas, ahora un partido disciplinado y armonioso, resolvieron con exquisitez una candidatura que estaba entre Baerbock y su carismático copresidente, Robert Habeck, quien con la frase "el escenario es tuyo" oficializó su renuncia.
Pero en la memoria colectiva están imágenes como el rostro de dolor del verde Joschka Fischer, en 1999, al recibir el impacto de una bolsa de pintura roja que, además de dejarle un aparatoso lamparón en el traje, le rompió el tímpano.
Fischer era ministro de Exteriores del socialdemócrata Gerhard Schröder y generaba una especie de amor-odio en sus filas. El lanzamiento de la pintura se produjo en un congreso, durante un debate sobre la participación alemana en misiones de la OTAN que plasmó las contradicciones internas del ecopacifismo.
También por esa época se produjo uno los estallidos más sonoros en la familia socialdemócrata. Fue la intempestiva ruptura entre el centrista Schröder y su rival interno, Oskar Lafontaine, quien dimitió como ministro de Finanzas y de jefe de partido, arrastrando consigo al ala disidente, aglutinada ahora en La Izquierda.
Los socialdemócratas nunca se han recuperado del desgarro. Tampoco La Izquierda salió indemne. A la líder comunista Sarah Wagenknecht, pareja de Lafontaine, le estampó una tarta de chocolate en el rostro un descontento con su línea, en un congreso del partido tan tumultuoso como lo fueron en el pasado los de los Verdes. EFE
gc/jam/si
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Los Verdes lanzar a Baerbock a la Cancillería en medio de las peleas internas conservadoras
Gemma Casadevall
Berlín, 19 abr (EFE).- Los Verdes alemanes lanzaron a su líder, Annalena Baerbock, hacía la Cancillería, determinados a marcar un nuevo hito en la política de la primera potencia europea y con los conservadores de Angela Merkel enzarzados en sus peleas internas.
El menú no podía ser más favorecedor para esta formación ecologista, que ha dejado atrás sus revueltas internas y acude cohesionada ante el elector: una combativa Baerbock, de 40 años, a la que el copresidente del partido, el carismático Robert Habeck, presenta como ganadora del armónico pulso interno por una candidatura para la que obviamente solo hay un puesto.
El rostro sonriente de Baerbock junto a su compañero de presidencia era el contraste perfecto, desde la perspectiva de los Verdes, frente a la lucha abierta entre el centrista Armin Laschet y el derechista Markus Söder, los dos aspirantes a liderar a los conservadores en las elecciones de 26 de septiembre.
La negociación nocturna, el domingo, entre Söder -llegado a Berlín en un jet privado- y Laschet no resolvió el pulso por suceder a Merkel, expirado el plazo que se habían marcado para resolverlo por consenso.
"Luchamos por la Cancillería", afirmó Habeck al anunciar la decisión a favor de su compañera en la presidencia colegiada del partido, a la que ambos llegaron en 2018. En la carrera por ocupar la vacante que dejará Merkel no puede haber soluciones bicéfalas, fórmula tradicional de los Verdes para sus liderazgos.
La designada es una, que deberá someterse a la ratificación de su partido en el congreso que tendrá lugar entre el 12 y el 13 de junio.
"Vamos a hacer una oferta al país. Una oferta para un nuevo comienzo en este país rico, pero que debe ser más justo, más ecológico", apuntaba Baerbock tras oficializar Habeck la decisión a su favor.
Alemania necesita "un nuevo comienzo", no solo "un poco de ecologismo en el programa", añadió la candidata designada, en alusión a que todos los partidos incluyeron ya algún que otro punto medioambiental, pero solo para los Verdes es una señal de identidad.
Baerbock, sin experiencia de gobierno, ni siquiera a escala regional, quiere impulsar ese nuevo comienzo, en una formación a la que ahora mismo sitúan los sondeos en el segundo puesto en intención de voto. Es decir, tras el bloque conservador de Merkel.
A POR EL SIGUIENTE HITO HISTÓRICO
Los Verdes hasta ahora solo integraron gobiernos federales como socios menores del socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005) -entonces, liderados por el rompedor ministro de Exteriores Joshka Fischer-. Tienen muchas posibilidades de estar, sí o sí, en el siguiente Ejecutivo.
Y eso sea como aliados de un Ejecutivo liderado por los conservares, alianza inédita a escala federal; o en su jefatura, con un tripartito con socialdemócratas y liberales.
"Socialdemócratas y Verdes deben volver a cooperar en un Gobierno federal tras 16 años. Nos alegrará estar en campaña por decidir quién lo lidera", escribía en su cuenta en Twitter el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a las elecciones de septiembre.
El SPD, socio en tres de las cuatro legislaturas de Merkel, ocupa la tercera posición en intención de voto. Scholz aspira a recuperar posiciones, apuntalado en su experiencia de gobierno y una condición de centrista que le da aire de continuismo respecto a la canciller, aunque desde el partido que durante décadas se alternó el poder con el bloque conservador.
Y eso sea como aliados de un Ejecutivo liderado por los conservares, alianza inédita a escala federal; o en su jefatura, con un tripartito con socialdemócratas y liberales.
"Socialdemócratas y Verdes deben volver a cooperar en un Gobierno federal tras 16 años. Nos alegrará estar en campaña por decidir quién lo lidera", escribía en su cuenta en Twitter el ministro de Finanzas, Olaf Scholz, candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) a las elecciones de septiembre.
El SPD, socio en tres de las cuatro legislaturas de Merkel, ocupa la tercera posición en intención de voto. Scholz aspira a recuperar posiciones, apuntalado en su experiencia de gobierno y una condición de centrista que le da aire de continuismo respecto a la canciller, aunque desde el partido que durante décadas se alternó el poder con el bloque conservador.
DESAGUISADO CONSERVADOR
Las expectativas de voto que presentan ahora los sondeos no son consolidadas, advertía la politóloga Andrea Römmele, de la Hertie School of Governance, en un encuentro con medios extranjeros. Si gana el pulso por la candidatura el centrista Laschet, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es menos probable que los Verdes ganen espacio entre el electorado moderado y conservador.
Si lo hace el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el polarizador y derechista Söder, los conservadores pueden recuperar electorado ahora de la ultraderecha, pero a costa de perder el centro.
"El pulso entre los conservadores en una lucha en el barrizal", apuntó la candidata Baerbock. "Nosotros no nos damos la zancadilla unos a otros, trabajamos en equipo", ratificó, a su lado, Habeck.
Laschet, por su parte, aprovechó una comparencia ante la sede de la CDU para felicitar a Baerbock y expresó su confianza en que habrá una "campaña limpia", sin polarizaciones, ya que en tiempos tan duros como los que se viven en esta pandemia es eso lo que espera el ciudadano de sus políticos.
Tras haber expirado el domingo, sin acuerdo, el plazo para presentar a un candidato, Laschet prometió una solución "en los próximos días" y anunció otra reunión de la cúpula de su partido para esta noche. EFE
gc/jam/si
Arranca el año electoral del adiós a Merkel con doble batacazo conservador
Gemma Casadevall
Si lo hace el de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el polarizador y derechista Söder, los conservadores pueden recuperar electorado ahora de la ultraderecha, pero a costa de perder el centro.
"El pulso entre los conservadores en una lucha en el barrizal", apuntó la candidata Baerbock. "Nosotros no nos damos la zancadilla unos a otros, trabajamos en equipo", ratificó, a su lado, Habeck.
Laschet, por su parte, aprovechó una comparencia ante la sede de la CDU para felicitar a Baerbock y expresó su confianza en que habrá una "campaña limpia", sin polarizaciones, ya que en tiempos tan duros como los que se viven en esta pandemia es eso lo que espera el ciudadano de sus políticos.
Tras haber expirado el domingo, sin acuerdo, el plazo para presentar a un candidato, Laschet prometió una solución "en los próximos días" y anunció otra reunión de la cúpula de su partido para esta noche. EFE
gc/jam/si
Arranca el año electoral del adiós a Merkel con doble batacazo conservador
Gemma Casadevall
Berlin, 14 mar (EFE).- El "superaño" electoral alemán arrancó con victorias a escala regional para verdes y socialdemócratas, mientras que los conservadores recibieron un mazazo que se veía venir, a seis meses de las elecciones generales que marcarán el adiós al poder de la canciller Angela Merkel.
Los verdes se ratificaron como primera fuerza en el próspero "Land" de Baden-Württemberg, con un 32,8 % de los votos; el Partido Socialdemócrata (SPD) lo hizo en Renania Palatinado (oeste) con un 35,7, según datos provisionales de las autoridades regionales a las 21.00 GMT, dos después del cierre de los colegios.
La Unión Cristianodemócrata (CDU), por contra, se hundió con un 23,6 % en el sur y el 26,5 % en el oeste. Son mínimos históricos en ambos "Länder" para esa formación, sin un liderazgo consolidado para su "era post Merkel" y debilitada por el goteo de casos de corrupción revelados en el grupo parlamentario conservador.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sufrió una notable caída de votos tanto en Baden-Württemberg como en Renania Palatinado, con un 10,1 y un 8,3 %, cinco puntos menos que en las anteriores regionales en ambos "Länder".
Los verdes se ratificaron como primera fuerza en el próspero "Land" de Baden-Württemberg, con un 32,8 % de los votos; el Partido Socialdemócrata (SPD) lo hizo en Renania Palatinado (oeste) con un 35,7, según datos provisionales de las autoridades regionales a las 21.00 GMT, dos después del cierre de los colegios.
La Unión Cristianodemócrata (CDU), por contra, se hundió con un 23,6 % en el sur y el 26,5 % en el oeste. Son mínimos históricos en ambos "Länder" para esa formación, sin un liderazgo consolidado para su "era post Merkel" y debilitada por el goteo de casos de corrupción revelados en el grupo parlamentario conservador.
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) sufrió una notable caída de votos tanto en Baden-Württemberg como en Renania Palatinado, con un 10,1 y un 8,3 %, cinco puntos menos que en las anteriores regionales en ambos "Länder".
EL PULSO POR LA CANDIDATURA
El batacazo conservador era previsible por razones regionales y nacionales. Los respectivos jefes de gobierno, el verde Winfried Kretschmann y la socialdemócrata Malu Dreyer, están muy bien valorados por sus conciudadanos, como exponentes de políticos cercanos, serios y eficientes. El primero ha gobernado esta legislatura con la CDU como socio menor, mientras que la líder de Renania lo hizo con verdes y liberales.
La situación es, en cambio, extremadamente delicada para la CDU. El partido de la canciller y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) deben consensuar aún su candidatura para las generales. Hay un pulso interno entre el líder de la CDU, el centrista Armin Laschet, en el puesto desde enero, y el derechista Markus Söder, de la CSU.
Ambas formaciones están sacudidas por el escándalo de las comisiones que cobraron tres diputados por la compra de mascarillas anti covid o negocios con Azerbayán. Dos de ellos eran de la CDU y, el tercero, de la CSU. Los tres han dejado ya el grupo conservador.
A Söder se le atribuía cierta ventaja en el pulso por la candidatura común por su mayor popularidad. Ahora están tanto él como Laschet presionados por la mácula de la corrupción.
Es ésta una cuestión más que tóxica en un año electoral donde el tema dominante es obviamente la gestión de la pandemia. La ciudadanía está entre agotada tras cuatro meses de cierre casi total de la vida pública y decepcionada por la lentitud o desorganización de la campaña de vacunación.
El batacazo conservador era previsible por razones regionales y nacionales. Los respectivos jefes de gobierno, el verde Winfried Kretschmann y la socialdemócrata Malu Dreyer, están muy bien valorados por sus conciudadanos, como exponentes de políticos cercanos, serios y eficientes. El primero ha gobernado esta legislatura con la CDU como socio menor, mientras que la líder de Renania lo hizo con verdes y liberales.
La situación es, en cambio, extremadamente delicada para la CDU. El partido de la canciller y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) deben consensuar aún su candidatura para las generales. Hay un pulso interno entre el líder de la CDU, el centrista Armin Laschet, en el puesto desde enero, y el derechista Markus Söder, de la CSU.
Ambas formaciones están sacudidas por el escándalo de las comisiones que cobraron tres diputados por la compra de mascarillas anti covid o negocios con Azerbayán. Dos de ellos eran de la CDU y, el tercero, de la CSU. Los tres han dejado ya el grupo conservador.
A Söder se le atribuía cierta ventaja en el pulso por la candidatura común por su mayor popularidad. Ahora están tanto él como Laschet presionados por la mácula de la corrupción.
Es ésta una cuestión más que tóxica en un año electoral donde el tema dominante es obviamente la gestión de la pandemia. La ciudadanía está entre agotada tras cuatro meses de cierre casi total de la vida pública y decepcionada por la lentitud o desorganización de la campaña de vacunación.
LOS VERDES, ENCAMINADOS AL FUTURO GOBIERNO
La victoria de Kretschmann, de 72 años y miembro fundacional de los Verdes, da ímpetu a la formación ecologista, que tiene casi asegurado un puesto en la futura coalición alemana, sea quien sea quien la lidere.
Otra gran coalición entre conservadores y socialdemócratas se da por descartada por los partidos implicados. Una alianza entre la CDU/CSU con los Verdes es la fórmula con más probabilidades de prosperar en las generales; pero incluso un hipotético frente de centro-izquierda implicaría necesariamente a los ecologistas, lo mismo que un tripartito con los liberales.
También los Verdes deben decidir quién liderará la candidatura al Bundestag. Hace un año, todo apuntaba a su co-presidente, Robert Habeck; con la pandemia ha decaído la valoración ciudadana hacia este líder, carismático pero sin gran competencia en temas económicos, mientras crecen las perspectivas de la co-presidenta Annalena Baerbock, con mayor instinto político.
Otra gran coalición entre conservadores y socialdemócratas se da por descartada por los partidos implicados. Una alianza entre la CDU/CSU con los Verdes es la fórmula con más probabilidades de prosperar en las generales; pero incluso un hipotético frente de centro-izquierda implicaría necesariamente a los ecologistas, lo mismo que un tripartito con los liberales.
También los Verdes deben decidir quién liderará la candidatura al Bundestag. Hace un año, todo apuntaba a su co-presidente, Robert Habeck; con la pandemia ha decaído la valoración ciudadana hacia este líder, carismático pero sin gran competencia en temas económicos, mientras crecen las perspectivas de la co-presidenta Annalena Baerbock, con mayor instinto político.
EL PARADÓJICO CONTINUISMO SOCIALDEMÓCRATA
El SPD se adelantó al elegir ya el año pasado a su candidato; elección que recayó en el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz. Los sondeos no le dan opciones de victoria. Su partido está en tercera posición, tras CDU/CSU y Verdes.
Pero si los conservadores no logran un candidato convincente que aglutine al centro político, el SPD podría salir ganando. Scholz representaría, paradójicamente, la alternancia en la Cancillería y, a la vez, la continuidad respecto a Merkel. Ambos comparten la misma línea centrista, aunque desde partidos distintos.
Pero si los conservadores no logran un candidato convincente que aglutine al centro político, el SPD podría salir ganando. Scholz representaría, paradójicamente, la alternancia en la Cancillería y, a la vez, la continuidad respecto a Merkel. Ambos comparten la misma línea centrista, aunque desde partidos distintos.
LA ULTRADERECHA Y SUS TIROS AL PIE
La AfD perdió fuelle, algo notorio en Baden-Württemberg, donde en 2016 obtuvo un 15,1 %, su máximo fuera del este del país. Fue una caída de votos que apunta a su división interna. AfD está escindida en ese "Land" y a escala nacional, donde el ala radical y los llamados moderados se vapulean en público desde hace meses.
A ello se suma la amenaza de caer bajo el radar del espionaje de Interior en tanto que partido extremista, algo que está pendiente de la Justicia. La definición de extremista teóricamente ahuyenta al elector no identificable como radical, sino surgido del voto de protesta. EFE
gc/fp/cd
(radio) (foto)
A ello se suma la amenaza de caer bajo el radar del espionaje de Interior en tanto que partido extremista, algo que está pendiente de la Justicia. La definición de extremista teóricamente ahuyenta al elector no identificable como radical, sino surgido del voto de protesta. EFE
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