2024 es año propicio para balances, biografías y panegíricos. Unos se aventurarán a descodificarla. Otros protestaremos con la autoridad que nos da haber llegado antes. Habrán sido 25 veranos observando a Angela Merkel por Bayreuth. En plenitud o incluso en ausencia.
jueves, 23 de noviembre de 2023
Bayreuth 2023: Merkel pervive, von der Leyen asciende, la cronista se multiplica
Segunda visita a Bayreuth ya como ex mujer más poderosa del mundo. Bajo un diluvio y, encima, con Ursula von der Leyen como nueva líder europea o incluso del mundo libre compartiendo escena. La temporada 2023 parecía un nuevo para Angela Merkel y su tradicional subida a la Verde Colina, esta vez empapada. El público con entrada se arremolinaba en el interior del teatro para ver la llegada de los ilustres; había obviamente poco pueblo llano esperando fuera y la prensa gráfica cumplía como podía, atrincherada entre plásticos, con su cometido.Merkel entró, como siempre, soberana. Saludaba bajo el paraguas transparente ideado supongo por el festival para hacer al menos mínimamente viable el trabajo de fotógrafos y cámaras. Lo mismo hizo von der Leyen. Ya en el interior, los medios acreditados teníamos de pronto la sensación de qué, por fin, Merkel nos miraba. Estábamos, como siempre, unas hileras por debajo del palco que en su día ocuparon Luis II de Baviera y Adolf Hitler, desde la refundación del festival destinado a la elite política del presente. La excanciller tenía ahí asegurado un puesto destacado, como su esposo Joachim Sauer. Pero en lugar de aparentar no vernos como otras veces, se asomaba ligeramente, sonreía y parecía ajena a las conversaciones del resto. Entre ellos, la presidenta de la Comisión Europea, la mujer que fue su ministra de Defensa y de la que se llegó a decir que la sucedería al frente de la familia conservadora alemana.Merkel parecía disfrutar de su retiro. Imposible saber si eso era una mera percepción benévola o si, por contra, se sentía destronada por su exministra y ahora líder europea. Sauer seguía, como siempre, en lo suyo. Como no había pueblo suficiente para aplaudir las llegadas era también imposible saber a quién de los dos grandes mujeres habrían aclamado más.
La atracción de la gala inaugural eran unas gafas de realidad aumentada -AR- teóricamente habilitadas para asistir al prodigioso "Parsifal" concebido por Jay Scheid. Dirigía Pablo Heras-Casado, el primer español en el mítico foso de Bayreuth desde que Plácido Domingo tomara la batuta para la 'Valquiria", en 2018.
Había cierto runrún malhumorado entre los asistentes. Solo uno de cada cinco tenía una de esas gafas, lo que en realidad no estaba claro si era un privilegio o acabaría siendo un engorro. Se esperaba, al menos, que Heras-Casado haría honor a su buena reputación como maestro wagneriano, tras el fiasco en que derivó su antecesor Domingo.
Via Efe: Pablo Heras-Casado, las malditas gafas AR y el Tannhäuser LGTBI
Butacas vacías: Bayreuth y primeros síntomas de agotamiento
Probablemente Bayreuth sea, junto a Wacken, “lo más alemán” que ofrece en cuanto a festival el verano europeo. A Bayreuth, en Baviera, acude todos los años la elite wagneriana desde casi siglo y medio, del 25 de julio a finales de agosto. A Wacken, un idílico pueblecito del norte, se viaja en la primera semana de agosto a por el heavy metal puro. Son dos festivales de rituales diamentralmente opuestos -cierta etiqueta en el operístico; tatuajes, chalecos de cuero y demás estética heavy, en Wacken-. Pero son de algún modo identificables como representantes de la “alemanidad pura”, base del atractivo que les convierte en lugar de peregrinación anual para wagnerianos o heavys de todo el mundo.

Ambos festivales, el de ópera como el metálico, se vieron sacudidos este 2023 por tormentas torrenciales. En Wacken, una cuarta parte de sus 85.000 fieles se quedaron sin poder acceder al recinto, convertido en un barrizal. Los que lo lograron se pusieron de barro hasta las cejas. Pese a las dificultades, las entradas para 2024 se agotaron a las dos horas de abrirse su venta.
Butacas vacías
Al de Bayreuth llegó todo el mundo a su butaca… pero alguno se encontró con la sorpresa de que la de al lado estaba vacía. Que siguieran a la venta las entradas online para las sesiones del “Anillo del Nibelungo” llenó los comentarios de sus entreactos –de una hora de reloj, otra tradición de la casa-. Que esa siguiera siendo la situación hasta el cierre de la temporada, este 28 de agosto, causaba ya algo más que extrañeza. Hasta hace una década, Bayreuth presumía de unas listas de espera de hasta 15 años cada una de las casi 2.000 butacas del viejo teatro construido en 1872. Su temporada es corta y absolutamente codiciada. Con el paso a la venta online se aligeró un poco el suplicio de la espera. Pero seguían agotándose todos los contingentes.
La gerencia aumentó el precio de las entradas cerca de un 6 % --el nivel de la inflación media de 2022, explicó el festival-. Sigue siendo, sin embargo, más asequible que otros equivalentes –como Salzburg--, con localidades que van de los 350 a 210 euros, según categorías y piezas.
Wagner en 'formato Netflix'
Katharina Wagner, biznieta del compositor y directora del festival desde 2008 –primero en dirección colegiada con su hermanastra Eva Wagner-Pasquier y desde 2015 en solitario--, diseñó la temporada que ahora termina bajo el signo de la renovación. La abrió el “Parsifal” dirigido por Pablo Heras-Casado, el primer español que dirigía en el mítico foso de Bayreuth, después de que Plácido Domingo lo hiciera para la “Valquiria” en 2018.
Domingo escuchó algunos abucheos, mientras que Heras-Casado triunfó pese a que el concepto escénico de “Parsifal” fue todo lo contrario a exitoso. La ocurrencia de su artífice, Jay Scheid, de colocar a parte del público gafas de realidad aumentada –AR-- no gustó ni a los que las llevaban –uno de cada cinco-- ni a los que se quedaron sin ellas. Los primeros, porque la realidad virtual se convirtió en un estorbo; los segundos, por la sospecha de que tal vez se perdían algo. Al final no estaba claro si el privilegio consistía en disponer de las gafas AR o lo contrario.
Vía Efe, Correo, Periódico: Ucrania manda, los ultras pujan y la austeridad impone
El campo alemán se levanta contra la austeridad de Scholz

Tractores frente a la puerta de Brandenburgo, este lunes en Berlín. /FILIP SINGER / EFE
Gemma Casadevall, El Periódico, 18.12.2023
Miles de tractores llegados de toda Alemania colapsaron este lunes el centro de Berlín, en una primera protesta masiva contra los recortes aprobados por la coalición de Olaf Scholz para resolver su crisis presupuestaria. Las protestas del campo alemán se concentran en la eliminación de los subsidios al diésel agrícola, uno de los puntos acordados por el tripartito ante el bloqueo de 60.000 millones de euros derivado de una sentencia del Tribunal Constitucional (TC).
Los tractoristas desfilaron en distintas columnas por todo el centro urbano, incluido el distrito gubernamental y las inmediaciones de la emblemática Puerta de Brandeburgo. Llevaban pancartas con lemas como "Estamos hartos", "No juguéis con nuestra existencia" y "Estáis matando el campo".
La medida adoptada por el tripartito integrado por socialdemócratas, verdes y liberales atenta contra la existencia de grandes y pequeñas explotaciones, según los concentrados. Ante la concentración de los tractoristas habló el ministro de Agricultura, el ecologista Cem Özdemir, quien ha expresado su propio rechazo a la eliminación de esos subsidios.
Los tractoristas desfilaron en distintas columnas por todo el centro urbano, incluido el distrito gubernamental y las inmediaciones de la emblemática Puerta de Brandeburgo. Llevaban pancartas con lemas como "Estamos hartos", "No juguéis con nuestra existencia" y "Estáis matando el campo".
La medida adoptada por el tripartito integrado por socialdemócratas, verdes y liberales atenta contra la existencia de grandes y pequeñas explotaciones, según los concentrados. Ante la concentración de los tractoristas habló el ministro de Agricultura, el ecologista Cem Özdemir, quien ha expresado su propio rechazo a la eliminación de esos subsidios.
El ministro tuvo que hacer frente a fuertes abucheos, pero también algunos aplausos en reconocimiento a su coraje por, al menos, salir a dar la cara ante el gremio afectado. "Ni estoy ni estuve nunca de acuerdo con estos recortes. El Gobierno conoce mi opinión y trabajaré para que sus efectos en el sector sean mínimos", afirmó.

Protesta de tractores en la calle 17 Junio de Berlín, este lunes. /FILIP SINGER / EFE
Sentencia del Constitucional
Tras cuatro semanas de fuertes tensiones, la coalición de Scholz anunció la semana pasada un acuerdo para resolver la crisis presupuestaria precipitada por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sin generar nueva deuda. El canciller advirtió que serían precisos algunos recortes, pero garantizó que no afectarían los grandes proyectos medioambientales y que se limitarían a subvenciones a "climáticamente dañinas".
El origen del problema es la sentencia del TC, que declaró anticonstitucional el desvío de un fondo inicialmente creado para paliar los efectos de la pandemia a otros destinos. Esta operación vulneraba los principios del freno a la deuda, un instrumento que limita el endeudamiento a un 0,35% del PIB, salvo en situaciones excepcionales, como fue la pandemia. El propósito del Gobierno de Scholz era destinar 60.000 millones de euros en créditos no utilizados en su momento para el Fondo de Renovación Tecnológica y Climática, lo que el TC estimó que vulneraba ese principio.
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