El campo alemán se levanta contra la austeridad de Scholz

Tractores frente a la puerta de Brandenburgo, este lunes en Berlín. /FILIP SINGER / EFE
Gemma Casadevall, El Periódico, 18.12.2023
Los tractoristas desfilaron en distintas columnas por todo el centro urbano, incluido el distrito gubernamental y las inmediaciones de la emblemática Puerta de Brandeburgo. Llevaban pancartas con lemas como "Estamos hartos", "No juguéis con nuestra existencia" y "Estáis matando el campo".
La medida adoptada por el tripartito integrado por socialdemócratas, verdes y liberales atenta contra la existencia de grandes y pequeñas explotaciones, según los concentrados. Ante la concentración de los tractoristas habló el ministro de Agricultura, el ecologista Cem Özdemir, quien ha expresado su propio rechazo a la eliminación de esos subsidios.
El ministro tuvo que hacer frente a fuertes abucheos, pero también algunos aplausos en reconocimiento a su coraje por, al menos, salir a dar la cara ante el gremio afectado. "Ni estoy ni estuve nunca de acuerdo con estos recortes. El Gobierno conoce mi opinión y trabajaré para que sus efectos en el sector sean mínimos", afirmó.

Protesta de tractores en la calle 17 Junio de Berlín, este lunes. /FILIP SINGER / EFE
Sentencia del Constitucional
Tras cuatro semanas de fuertes tensiones, la coalición de Scholz anunció la semana pasada un acuerdo para resolver la crisis presupuestaria precipitada por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sin generar nueva deuda. El canciller advirtió que serían precisos algunos recortes, pero garantizó que no afectarían los grandes proyectos medioambientales y que se limitarían a subvenciones a "climáticamente dañinas".
El origen del problema es la sentencia del TC, que declaró anticonstitucional el desvío de un fondo inicialmente creado para paliar los efectos de la pandemia a otros destinos. Esta operación vulneraba los principios del freno a la deuda, un instrumento que limita el endeudamiento a un 0,35% del PIB, salvo en situaciones excepcionales, como fue la pandemia. El propósito del Gobierno de Scholz era destinar 60.000 millones de euros en créditos no utilizados en su momento para el Fondo de Renovación Tecnológica y Climática, lo que el TC estimó que vulneraba ese principio.
Mientras socialdemócratas y verdes apuntaban a suspender o reformar el techo a la deuda, los socios liberales --el partido del ministro de Finanzas, Christian Lindner-- insisten en que dicho instrumento es intocable.
La línea de austeridad impuesta por el departamento de Lindner ha implicado tener que reformular los presupuestos de 2024, con un ahorro de 17.000 millones de euros, así como aprobar un presupuesto adicional para este 2023. Scholz ha garantizado que, salvo emergencias derivadas del discurrir de la guerra de Ucrania, el próximo año se respetará con ello el freno a la deuda.
Junto a los subsidios al diésel se han eliminado con efectos inmediatos las subvenciones a la compra de automóviles eléctricos con las que se pretendía favorecer la transición ecológica del parque automovilístico.
Los Verdes son, por el momento, los socios del tripartito que resultarán más afectados por la línea de austeridad. Los recortes afectan principalmente al Ministerio de Economía y Protección del Clima, que dirige el verde Robert Habeck, con rango de vicecanciller en la coalición de Scholz. Sin embargo, el propio Habeck ha advertido que no puede volver a tocarse lo acordado, puesto que fue muy dificultoso llegar a esos consensos.
¿Podrá gobernar la extrema derecha en Países Bajos?

Geert Wilders, este jueves. /JOHN THYS / APF
Gemma Casadevall
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El ultraderechista Geert Wilders se propone llevar a su Partido de la Libertad (PVV) a la jefatura del Gobierno neerlandés desde la posición de primera fuerza lograda en las elecciones parlamentarias del miércoles. Tendrá apenas 35 escaños del total de 150 del Parlamento de La Haya, pero luchará por encontrar los aliados que precisa para asegurarse la mayoría parlamentaria. Fue un triunfo contra pronóstico, puesto que los sondeos apuntaban a un ajustado empate por el primer puesto entre los liberales del primer ministro saliente Mark Rutte, el bloque socialdemócrata-verde de Frans Timmermanns o el nuevo centro de Pieter Omtzigt. Su principal desafío ahora es dar la vuelta a la situación con la que llegó a este triunfo: los partidos del centro-derecha estaban dispuestos a aceptarlo como socio, pero le descartaban como jefe del próximo gobierno.
Wilders parecía el primer sorprendido por ese primer puesto y sus 35 escaños, que traducido en porcentaje supone un 23,4 % de los votos. Está a distancia considerable del segundo puesto, que corresponde al exvicepresidente de la Comisión Europea Timmermans, con 25 escaños -o un 15,6 %-. Los liberales de Rutte, ahora liderados por la ministra de Justicia Dilan Yesilgöz, sufrieron un fuerte descalabro y quedaron terceros, con 24 escaños, seguidos del centro de Omtzigt, con 20. El fragmentado parlamento neerlandés tiene otra decena de partidos entre los que puede maniobrar Wilders en busca de aliados. Solo otros dos, el llamado partido de los granjeros, BBB, y el liberal izquierdista D66 -socio del saliente Rutte- tienen un número más o menos respetable de escaños -7 y 10, respectivamente-.
Wilders tiene a su favor que su principal bandera, el frenazo a lo que denomina “tsunami migratorio”, es en buena parte compartida por las principales fuerzas del centro y la derecha. Dilan Yesilgöz, la candidata de los liberales que aspiraba a tomar el relevo a Rutte, no resultó aparentemente lo bastante convincente para ese espectro electoral pese a que también defendía la línea dura en política migratoria, desde su condición de mujer nacida en Ankara y llegada al país de niña, junto a sus padres, dos refugiados. Tras más de veinte años en la escena política neerlandesa, Wilders tenía a su favor la visibilidad adoptada por su partido, de los más consolidados entre la familia radical europea, y también el hecho de haber moderado algo su furibundo discurso anti-Islam.
De no conseguir Wilders el respaldo que busca, la segunda opción correspondería teóricamente al bloque socialdemócrata-verde de Timmermans, en ese caso con el apoyo de otras tres formaciones centristas o incluso alguna más. Debería esperar su turno, es decir, el fracaso del pujante Wilders, y tendría ante sí una negociación previsiblemente árdua. Pero en el panorama neerlandés esto tampoco es exactamente una novedad. El liberal Mark Rutte precisó 271 días hasta formar su última coalición -con cuatro partidos-. El resultado fue una constelación frágil, que acabó prematuramente disuelta, precipitó la convocatoria de elecciones anticipadas y el anunciado adiós de Rutte al puesto. Queda por ver cuándo se consumará su retirada.
El ideario de Wilders no solo se marca como objetivo el cierre de mezquitas y otras formas de atenazar a la comunidad musulmana, además de restringir el asilo. También es profundamente euroescéptico y entre sus señales de identidad está la salida de Países Bajos de la Unión Europea (UE) o “Nexit” -o salida neerlandesa del bloque-. Esto es más que improbable que ocurra, incluso si llega a dirigir el próximo gobierno. El resto de formaciones de centro o derecha susceptibles de convertirse en sus aliadas rechazan esa opción. Mark Rutte ha sido en sus 13 años en el poder un quebradero de cabeza para muchos de sus socios, especialmente los del sur. Ha practicado sin remilgos la llamada frugalidad fiscal o austeridad extrema. Pero entre la clase política neerlandesa domina la percepción de que el país y sus 17 millones de ciudadanos están entre los socios mimados de la UE.
Donald Tusk y los desafíos de un relevo en el poder aún virtual
El líder opositor de Polonia, Donald Tusk, durante la firma del acuerdo de coalición, este viernes en Varsovia. /ATTILA HUSENJOW / SOPA IMAGES / DPA
Gemma Casadevall, El Periódico, 12.11.2023
La nueva Cámara de diputados polaca, el Sejm, quedará constituida este lunes, con el ultraconservador Mateusz Morawiecki como aspirante designado a liderar el próximo gobierno. El presidente, Andrzej Duda, optó por encargar la formación del nuevo gobierno a su correligionario y primer ministro saliente, a pesar de que el gubernamental partido Ley y Justicia (PiS) no tiene el respaldo de una mayoría parlamentaria. El bloque de la oposición europeísta liderada por Donald Tusk firmó ya un pacto de coalición virtual el pasado viernes, pero le corresponderá esperar previsiblemente unas semanas antes de poder hacer efectivo un relevo en el poder que lleva implícitos muchos desafíos, incluido a escala europea.
1. El partido más votado frente a la esperanza europeísta
El PiS es el partido del presidente Duda, aunque formalmente dejó su militancia en suspenso al asumir el puesto. Fue el más votado en las elecciones del pasado 15 de octubre, pero no tiene la mayoría necesaria ni aliados perceptibles. Tendrá 194 del total de 430 escaños del Sejm y tampoco cuenta a priori con el apoyo de la ultraderechista y libertaria Confederación, con 18 puestos, que se decanta por seguir su propio camino en la oposición. El bloque opositor europeísta controla 248 puestos. Pero tras ese teórico bloque hay tres alianzas: la Plataforma Cívica de Tusk, con 157 diputados, mientras que el resto corresponden a la Tercera Vía centrista y la Nueva Izquierda o Lewica. Son más de 12 partidos los que se 'esconden' en ese bloque o suma de alianzas, con abismos ideológicos importantes y un anhelo común, el de impedir otra legislatura dominada por el PiS, tras ocho años en el poder. Morawiecki dispone de 14 días desde la sesión constituyente para tratar de encontrar aliados o voto tránsfuga. Tusk deberá esperar a que se consume su fracaso antes de tener su propia opción ante el Sejm, lo que puede llevar semanas.
2. El reencuentro con Bruselas
Tusk aglutina el deseo de cambio y sobre todo de reconciliación con las instituciones europeas tras confrontación continuada representada por el PiS. Se ha comprometido a liderar el reencuentro con Bruselas, que ha bloqueado los fondos pospandemia destinados a Varsovia. Son muchos los obstáculos que tendrá que sortear, de alcanzar el poder, para lograrlo. Deberá revertir los aspectos más ásperos de una reforma del poder judicial que vulnera la independencia de la justicia, a ojos de la Comisión Europea (CE), lo que no será fácil con una mayoría precaria y sin controlar tampoco el Senado. Tampoco le será cumplir la promesa de echar atrás la reforma del aborto, que bajo el PiS ha quedado prácticamente prohibido en Polonia. Dentro de la Tercera Vía, su principal aliado, hay corrientes conservadoras que no lo respaldarán, mientras que para la izquierdista Lewica es condición indispensable, lo mismo que debe serlo poner fin al acoso a los colectivos LGTBI practicado con el PiS en el poder.
3. Cómo divorciarse de la Iglesia y de los medios afines
Tusk tiene ante sí asimismo el desafío de lograr una separación entre Estado e Iglesia, firme aliada de la ultraconservadora PiS. Polonia está entre los países más declaradamente católicos de la Unión Europea (UE). Un 92% de su población lo es y, dentro de ese gran bloque, un 85% se reconoce como practicante de sus preceptos. Las movilizaciones masivas contra la práctica prohibición del aborto sorprendieron, sin embargo, a quienes daban por monolítica a la católica sociedad polaca. Romper esos vínculos no le será fácil, como tampoco lo será desmantelar la sumisión de los medios de comunicación afines al partido en el poder. Desde 2015, el PiS ha llevado a cabo una remodelación de los medios, especialmente la radiotelevisión pública TVP y Radio Polskie, además de la agencia de noticias PAP, mientras que los críticos se han visto sometidos a fuertes presiones desde el partido gubernamental.
4. La cohabitación con Duda
Tusk se propone retomar el poder, tras haber sido primer ministro polaco entre 2007 y 2014, año en que pasó a presidir el Consejo Europeo. Le corresponderá cohabitar con un presidente originario del PiS. Ya conoció esa experiencia en su primera etapa al frente del Gobierno. Entonces el presidente era Lech Kaczynski, hermano gemelo del actual líder del PiS, Jaroslaw, y halcón ultraconservador. A esa etapa de cohabitación correspondió la catástrofe aérea del aeropuerto ruso Smolensk, en que murió el entonces jefe del Estado y los restantes 194 ocupantes del avión presidencial. Fue un trauma nacional del que Jaroslaw Kazcynski sigue responsabilizando a Tusk --al que imputa negligencias en los preparativos del viaje-- y a Rusia. De llegar al poder deberá cohabitar con Andrjez Duda, más moderado que los Kazcyznki dentro de la familia ultraconservadora, pero a quien corresponde sancionar las leyes, incluidas las derogaciones o modificaciones de reformas impulsadas por el PiS.
Termina una cumbre compleja entre proclamas de éxito, incluidas las de Zelenski
Gemma Casadevall
Vilna, 12 jul (EFE).- La cumbre de la OTAN de Lituania, una cita compleja en un país fronterizo con Rusia y Bielorrusia, se cerró con calificativos de éxito entre los aliados y también del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pese a que no logró un calendario para el ingreso en la Alianza.
Los líderes de los 31 países aliados, más Suecia -pendiente de completar su proceso de integración tras lograr que Turquía levante su bloqueo- no cursaron la invitación formal a un ingreso que ansiaba Zelenski.
Su declaración final indica que la Alianza estará "en posición de extender una invitación a Ucrania para unirse a la Alianza cuando los aliados lo acuerden y las condiciones se cumplan".
Se descarta que ello pueda ocurrir mientras el país esté en guerra, ya que implicaría convertir a la OTAN en parte de ésta, y además incluye una serie de condiciones en materia de gobernanza, lucha contra la corrupción y desarrollo "democrático" de sus fuerzas armadas.
Zelenski acudió el martes a la capital lituana precedido por unos mensajes difundidos en su cuenta en twitter en que expresaba su decepción y calificaba de "absurdo" que no se concretara una hoja de ruta de la integración.
Al cierre de la cumbre, este miércoles, el presidente ucraniano calificaba de éxito lo conseguido en sucesivos encuentros bilaterales con líderes de la alianza, con el conjunto de la OTAN y también del G7.
"Es un éxito que Ucrania necesitaba y que tiene un gran significado", manifestó Zelenski, subido a un escenario junto a los líderes del Grupo de los Siete: Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Alemania.
Zelenski expresó su agradecimiento por el apoyo "muy práctico" que el G7 ha prestado a Ucrania y que, según él, se plasma en unas garantías de seguridad a largo plazo, aunque el texto sólo menciona "compromisos de seguridad" en áreas como entrega de armamento, entrenamiento de las fuerzas armadas y el intercambio de información de inteligencia.
El texto queda muy lejos de cualquier compromiso que pueda parecerse al artículo 5 del tratado atlántico, el principio que establece que un ataque a un miembro de la OTAN representa uno a toda la organización.
Pero, a escala de la OTAN, Kiev ha conseguido que se dé luz verde a varias medidas para acercar a Ucrania a la Alianza, como la creación formalizada hoy del Consejo OTAN-Ucrania, el nuevo foro que eleva las relaciones políticas entre las dos partes.
Zelenski logró además de sus encuentros bilaterales más ayuda militar: el Reino Unido y Australia se comprometieron hoy a enviar más carros de combate, mientras que Alemania prometió 770 millones de euros en ayuda militar, Noruega anunció 220 millones de euros y Francia dijo que mandará misiles Scalp a Kiev.Las posiciones eran divergentes, con Polonia y Alemania como exponente una vez más de las diferencias entre los aliados europeos, pese al compromiso común de ayudar a Ucrania "todo el tiempo que sea preciso", el mantra del secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg.
Vilna "ha acercado poderosamente a Ucrania hacia la OTAN", concluyó el presidente polaco, Andrzej Duda, cuyo país defendió posiciones cercanas a Kiev en cuanto a marcar un calendario para el ingreso.
El alemán Olaf Scholz, que descartaba una hoja de ruta para el ingreso por estar el país en guerra, calificó asimismo de "éxito" el resultado de la cumbre: "Son tiempos de grandes desafíos y Europa está bajo fuertes presiones", afirmó el canciller, quien destacó que Zelenski había valorado como "éxito" lo alcanzado en Vilna, tanto a escala de la OTAN como del G7.Para el presidente francés, Emmanuel Macron, en Vilna se ha demostrado que "la aspiración de Ucrania a unirse a la Alianza será respetada" y que se ha abierto la vía "más directa" para su adhesión. EFE gc-bpm-vil/jam/jl
Los nórdicos celebran el desbloqueo a Suecia que "completa" el flanco báltico de la OTAN
Gemma Casadevall
Vilna, 11 jul (EFE).- Los líderes de los países nórdicos y bálticos celebraron hoy el desbloqueo turco al ingreso de Suecia en la OTAN, algo que "completa" la defensa del flanco regional de la Alianza Atlántica fronteriza con Rusia y su aliada Bielorrusia.
"Con la incorporación de Suecia toda nuestra región nórdica queda integrada en la OTAN", apuntó el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, tras el anuncio del desbloqueo de Turquía al ingreso de su país vecino, materializado en la víspera de la cumbre de la organización en Vilna.
"Nuestra pertenencia a la OTAN se completa con la de Suecia", afirmó por su parte el presidente finlandés, Sauli Niinisto, cuyo país solicitó el ingreso el año pasado, en paralelo al de Suecia, pero que logró consumarlo el pasado abril, mientras que Estocolmo seguía pendiente de Ankara.
El desbloqueo a la incorporación de Suecia fue calificado de "éxito histórico" por parte del anfitrión de la cumbre, Lituania, cuyo presidente, Gitanas Nauseda, recordó que con ello se refuerza todo el flanco regional respecto a las amenazas que suponen Moscú y su aliado, Minsk.
"Rusia es la mayor amenaza para la OTAN y la incorporación de Suecia completa nuestra seguridad", afirmó la primera ministra estona, Kaja Kallas, mientras que su colega letón, Karins Krisjanis, destacó la labor "conjunta" que prestan los aliados a la defensa báltica.
Actualmente, hay once miembros de la OTAN con soldados desplegados en la región báltica, recordó Krisjanis, cuyo país, como Lituania y Estonia, insistía en la necesidad de reforzar la defensa de ese flanco desde mucho antes del inicio de la invasión de Ucrania.
El desbloqueo al ingreso de Suecia se anunció el lunes, tras un encuentro en Vilna entre el primer ministro del país nórdico, Ulf Kristersson, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.
"Fue una buena negociación", destacó este martes Kristersson, para expresar a continuación su confianza en una "rápida ratificación", aunque sin concretar una fecha.
Suecia tiene pendiente la ratificación de Turquía y también de Hungría, país que ya ha avanzado que se trata de una "cuestión técnica".
"La conclusión del proceso de ratificación es ahora una cuestión técnica", indicó este martes el ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, a través de su cuenta en facebook.
Hungría había advertido previamente que no sería el último entre los 31 miembros de la Alianza en completar ese proceso.
La incorporación de ambos países nórdicos se encarriló en la cumbre de Madrid de 2022, pero mientras que Finlandia acude a Vilna como miembro de pleno derecho, Suecia lo hace aún como país invitado.
Stoltenberg calificó de "histórica, antes de empezar" la cumbre de la capital lituana, en alusión al desbloqueo turco al ingreso de Suecia anunciado ayer desde la capital lituana.
"El mensaje más importante es que esta cumbre ya es histórica antes de empezar, porque ya tenemos en marcha la adhesión de Suecia", aseguró Stoltenberg sobre una cita que se centrará en el apoyo a Ucrania, el incremento de la inversión militar y el refuerzo de los planes regionales para una disuasión y defensa eficaces.
Sobre el acuerdo para que Turquía levantara su veto al país nórdico, al que acusaba de no hacer lo suficiente para combatir el terrorismo, Stoltenberg dijo que "la gente piensa que es muy misterioso, pero no lo es", y aseguró que ambas partes han "intensificado" su cooperación contra esa lacra.
Preguntado por si en la decisión de Erdogan había influido la posible entrega de aviones de combate F-16 por parte de Estados Unidos, el político noruego dijo que esa "es una decisión de Estados Unidos y Turquía ha dejado muy claro que no ve ninguna relación".
"Acojo con satisfacción cualquier diálogo entre Turquía y Estados Unidos sobre los F-16, pero eso no forma parte del acuerdo que alcanzamos ayer", comunicó.
En esta cumbre, los aliados darán su apoyo a Ucrania frente a la guerra de agresión de Rusia y tomarán decisiones con las que esperan acercar a Kiev a la OTAN sin llegar todavía a plantear su adhesión. EFE
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Vilna, ante una cumbre de la OTAN en 30 kilómetros de Bielorrusia
Marina Ferrer, El Periódico, 10.07.2023
“La inestabilidad procedente de Rusia no es algo nuevo para nosotros. La respiramos en nuestras fronteras desde mucho antes de la guerra de agresión lanzada sobre Ucrania”, recordaba Gabrielius Landsbergis, titular de Asuntos Exteriores lituano, en la reunión ministerial con sus colegas de la OTAN en Oslo, preparatoria para la cumbre de la Alianza Atlántica que acoge su país los próximos martes y miércoles. Vilna, la capital lituana, está a 30 kilómetros de la frontera con Bielorrusia, el aliado del Kremlin al que teóricamente iba a trasladarse el líder del grupo mercenario Wagner, Yevgueni Prigozhin, tras su conato de sublevación contra Vladímir Putin.Y a 160 kilómetros de Kaliningrado, el exclave ruso cuyo corredor fronterizo comparten Lituania y Polonia.
El reforzamiento de sus fronteras empezó efectivamente antes del 24 febrero de 2022, con el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania. Unos meses antes, tanto Lituania como Letonia y Polonia procedieron a levantar vallas en sus fronteras ante la llamada “guerra híbrida” lanzada por el dictador Aleksandr Lukashenko. Es decir, los centenares de refugiados principalmente sirios impulsados desde Minsk hacia miembros de la UE y la OTAN, que además del miedo histórico y fundamentado a Moscú comparten su rechazo a la llegada de esa inmigración irregular.
Que la cumbre de la Alianza tenga lugar en Vilna es una forma de plasmación geográfica de la amenaza exterior sobre las exrepúblicas soviética que, tras la disolución de la URSS, se incorporaron en cuanto pudieron al bloque occidental. Dos de sus vecinos nórdicos, Suecia y Finlandia, se aferraron en cambio a la neutralidad militar hasta que la invasión de Ucrania les precipitó a solicitar el ingreso –que Estocolmo no ha consumado aún, porque Turquía y Hungría siguen sin ratificarlo. Ahora Landsbergis reclama también aquello que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ansía para su país: la incorporación de Ucrania en la Alianza.
“Nuestro objetivo es allanar el camino de Ucrania a la OTAN. No es el momento de mostrarnos débiles”, afirmó el ministro de Exteriores, en línea con su colega ucraniano, Dmytro Kuleba.
Lituania lleva reclamando que se refuerce el flanco este casi desde su ingreso en la Alianza (en 2004, como Estonia y Letonia). Lo hace desde su condición de país sin fuerza aérea propia y que aspira al estacionamiento permanente de brigadas de la OTAN. Alemania ha respondido con la promesa de enviar 4.000 soldados de forma permanente a Lituania, pero precisa la luz verde de la Alianza. Algo que teóricamente debe salir de la cumbre de Vilna.
El despliegue sería a medio plazo. Además de la autorización de los 31 miembros de la Alianza militar, la oferta alemana está condicionada a que Lituania organice la logística y alojamientos precisos para ellos y sus familias.
La Bundeswehr, o fuerzas aéreas alemanas, protegerá el espacio aéreo lituano con sus Eurofighter durante la cumbre de Vilna, además de tener desplegado en el aeropuerto de Vilna tres sistemas de defensa Patriot, 250 soldados y helicópteros militares. España aporta sus sistemas de defensa Nasam, mientras que Francia contribuirá con sus propios cazas, lo mismo que la recién incorporada Finlandia. Según fuentes lituanas, habrá 12.000 militares velando por la seguridad de la cumbre y sus 31 líderes, encabezados por el estadounidense Joe Biden.
La presencia de los “wagneritas” en una nueva base en Bielorrusia no se ha confirmado, pero sí la de armamento nuclear ruso estacionado en territorio del gran aliado rde Putin precisamente coincidiendo con los preparativos de la cumbre. Para Vilna, como para la base de la OTAN en Bruselas, no hay indicios de que el Kremlin pretenda “utilizarlos”.
“Si Prigozhin o parte de los Wagner terminan en Bielorrusia tendremos que reforzar aún más el flanco oriental”, ha insistido el presidente lituano, Gitanas Nauseda. El jefe del Estado báltico, en el poder desde 2019, comparte con su ministro de Exteriores tanto la línea del ferviente atlantismo como el respaldo a un ingreso de Ucrania. Se da por hecho que no habrá una “invitación formal” a Kiev a integrarse en la organización en esta cumbre. Es la postura defendida por el secretario general, Jens Stoltenberg, por Washington y por Berlín. La sustenta además el famoso Artículo 5 de la OTAN, el de la Defensa Compartida, según el cual un ataque a un miembro es considerado como un ataque al conjunto de la organización que, por tanto, obliga al resto a defenderlo. El ingreso de un país en guerra implicaría convertir a la OTAN en parte de ella.
Nauseda, Landsbergis y la jefa de su Gobierno, Ingrida Simonyte, serán los anfitriones de una cumbre superlativa, en un país con 2,7 millones de habitantes y que a principios de junio parecía abocado a un final prematuro de su coalición entre democristianos, liberales y el llamado Partido de la Libertad, todos ellos conservadores. Landsbergis llegó a defender ante el Seimas, Parlamento, la convocatoria de elecciones anticipadas, tras una serie de escándalos de corrupción entre cargos municipales. La propuesta del ministro no prosperó. Pero en medios lituanos se apunta a que la crisis resurgirá a medio plazo, en un panorama político muy fragmentado aunque de puertas para afuera cualquier rifirrafe interno parece nada comparado con la amenaza superior que es Rusia.
Merkel recibe el máximo honor alemán entre amigos e incondicionales
Marina Ferrer, El Periódico, 17.04.2023
La excanciller alemana Angela Merkel recibió de manos del presidente del país, Frank-Walter Steinmeier el máximo honor que se dispensa en su país a un político, la Gran Cruz del Mérito. Lo hizo rodeada de incondicionales y en ausencia de antiguos rivales, incluidos lo internos.
Steinmeier, quien fue ministro de Exteriores de Merkel antes que presidente, el ahora canciller y extitular de Finanzas en su último mandato, Olaf Scholz, o la presidenta de la Comisión Europea (CE), su exministra de Defensa, Ursula von der Leyen, ocupaban los puestos de honor. Algo más en la retaguardia estaban rostros ajenos al ámbito político, como el exseleccionador de fútbol Jürgen Klinsmann, algún familiar y también colegas del mundo científico, al que perteneció Merkel antes de llegar a la política y al que sigue perteneciendo su esposo, el catedrático de Química Joachim Sauer.
Más que esas presencias, la comidilla de la ceremonia fue la ausencia del líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU, Friedrich Merz, así como del resto de la cúpula actual del partido que la excanciller dirigió durante 18 años.
Steinmeier se extendió en los méritos y logros políticos de Merkel, recordó su liderazgo europeo a través de sucesivas crisis, así como varias características de su personalidad -la discreción, la ausencia de vanidad y su talento para el consenso. La homenajeada dedicó una breve alocución a agradecer la presencia de sus invitados, empezando por Scholz.
Fue una ceremonia sobria, pese a ser la Gran Cruz del Mérito la máxima distinción que se otorga en Alemania. Existe otra Gran Cruz de rango mayor, pero que la recibe de forma automática todo presidente al acceder a ese cargo, por lo que no tiene el rango de un reconocimiento.
Hasta ahora la Gran Cruz del Mërito solo la habían recibido Konrad Adenauer, en el poder entre 1949 y 1963, y Helmut Kohl, en el cargo de 1982 a 1998. Que tanto estos dos excancilleres como Merkel pertenecieran a la CDU y que, por contra, no la recibieran ni el socialdemócrata Willy Brandt ni su sucesor y correligionario Helmut Schmidt ha sido ya motivo de reflexión estos días.
La ceremonia en el Palacio de Bellevue fue de carácter más bien reducido, pero había trascendido la lista de los 20 invitados convocados por la condecorada. Entre ellos destacaban algunos de sus exministros más cercanos -como el exjefe de la Cancillería, Helge Braun, y el del Interior, Thomas de Maizière- dos asesoras y secretarias que fueron casi parte de su familia –Eva Christiansen y Beate Baumann-. Y otro puntal en sus años en el poder, su exportavoz del gobierno, Steffen Seibert.
Pero, al margen de estas figuras reconocibles como de su “entorno”, lo más clamoroso fue la ausencia de Merz, a quien Merkel arrinconó al asumir las riendas de la CDU, en el 2000. En cuanto la excanciller se retiró de la vanguardia política, su antiguo rival volvió a la carga.
De Merkel se dijo en sus 16 años en el poder -2005 a 2021- que “socialdemocratizó” a la derecha moderada alemana. Un año y medio después de su retirada política, en la CDU apenas quedan huellas del centrismo que representó Merkel.
La OTAN entreabre un poco más la puerta a Ucrania, pero sin fecha
Marina Ferrer, El Periódico, 21.04.2023
La OTAN está dispuesta a entreabrir un poco más la puerta a un futuro ingreso de Ucrania, pero sin marcarse fechas concretas y sugiriendo que ésto ocurrirá cuando haya ganado una guerra en la que la Alianza está, de facto, cada vez más implicada.
“Ucrania tiene un puesto en la OTAN. Ahora lo fundamental es que gane”, afirmó su secretario general, Jens Stoltenberg. Para ello es fundamental “abordar una y otra vez algo tan aburrido como la logística”, añadió en la apertura de la reunión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania. Se celebraba como en las anteriores citas en Ramstein, la mayor base militar de EEUU en Europa. Acudían ministros, secretarios de Estado y otros representantes de 50 aliados occidentales de Kiev -entre ellos, la titular española de Defensa, Margarita Robles-.
Por logística entienden Stoltenberg, como el resto de los presentes, material militar. Tanques, munición o, en el caso de los socios polacos, también los cazas de fabricación soviética MiG-29.
El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, cerró la sesión anunciando un supertaller para los “Leopard” en territorio polaco, cerca de la frontera con Ucrania. El secretario de Estado de EE.UU., Lloyd Austin, avanzó que en pocas semanas llegarán a territorio alemán los “Abrams”, los carros de combate de fabricación estadounidense equivalentes a los “Leopard” germanos. Desde ahí se brindará la instrucción previa a soldados ucranianos en su manejo, como se hizo con los “Leopard2” antes de enviarlos a Kiev. Tanto Pistorius como Austin insistieron, cada uno por su lado, en que lo prioritario es apoyar la defensa antiaérea ucraniana. Algo que para Varsovia o Kiev remite a la lentitud exasperante en la toma de decisiones que desde el inicio de la guerra se atribuye principalmente a Berlín.
En Ramstein confirmó Stoltenberg que había invitado al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para acudir a la próxima cumbre de la OTAN en Vilnius, la capital lituana. Que acuda o no el invitado estará obviamente sujeto a la situación en el frente.
La reunión en la base estadounidense estaba precedida por la visita “sorpresa” de Stoltenberg a Kiev el jueves. Que el secretario general de la Alianza estrechara la mano a Zelenski en la capital ucraniana fue rápidamente utilizado por Moscú para alimentar su argumentario de que se está tratando de “arrastrar” a ese país al bloque euroatlántico.
“La OTAN sigue mostrando su esencia agresiva, de la que advertíamos antes del inicio de la operación militar especial”, afirmó desde Moscú un portavoz del Kremlin este viernes, en paralelo a la reunión de Ramstein.
La llegada de Stoltenberg a esa base militar estadounidense, convertida en cuartel general operativo para el apoyo militar a Ucrania, dio continuidad a los contenidos expresados el día anterior en Kiev. Ahí confirmó el secretario general de la OTAN la invitación a Zelenski para la cumbre en Lituania, país que, como el resto de los bálticos y Polonia, reclaman el máximo apoyo a Ucrania e incluso un ingreso “exprés” en el bloque.
“Le invité a la reunión y me alegro de que haya aceptado”, afirmó Stoltenberg la reunión del Grupo de Contacto. “El futuro de Ucrania está en la familia euroatlántica”, añadió a continuación. A modo de mensaje de saludo, el secretario de Defensa estadounidense Austin insistía en la determinación de los aliados occidentales a mantener todo el apoyo a Kiev “para protegerse de los misiles rusos”.
En Vilnua debe formalizarse cómo se abre esa puerta a Ucrania, aunque el camino será distinto al iniciado el año pasado, en Madrid, con Finlandia y Suecia.
Con estos dos socios de la Unión Europea (UE) la cuestión era relativamente fácil: cumplían objetivamente todas las condiciones previas para su integración, además de tener de antemano la condición de país “asociado”. Finlandia logró la adhesión como miembro de pleno derecho en un tiempo récord -unos diez meses- y su bandera fue izada junto a las de los otros 30 socios el pasado mes de marzo. Suecia sigue pendiente de que Hungría y Turquía retiren sus objecciones a su ingreso. Ankara insiste en exigir de Estocolmo la extradición de lo que considera “terroristas” kurdos, entre otros, acogidos en territorio sueco.
Pero incluso sin haberse consumado aún la incorporación de Suecia como miembro de pleno derecho, el país nórdico participa activamente en las operaciones de la OTAN en su flanco nórdico y báltico. Esta semana se iniciaron las mayores maniobras desde hace 25 años en territorio sueco, con participación de 26.000 soldados de 14 países. Las operaciones discurren tanto en el sur como en el norte del país, incluida la estratégica isla de Gotland, en el Báltico.
Asimismo de facto se ha reforzado toda la frontera con Rusia o su aliada Bielorrusia desde los países afectados. Finlandia había empezado a construir sus 200 kilómetros de valla -del total de 1.340 kilómetros compartidos con Rusia- antes de convertirse formalmente en miembro de la OTAN. Polonia ha empezado a electrificar y reforzar asimismo la vigilancia en la franja compartida con el enclave ruso de Kaliningrado. Y los estados bálticos hicieron ya lo propio en la que les corresponde con Bielorrusia a raíz de la llamada “guerra híbrida”, meses antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania, cuando desde Minsk empezó a “impulsarse” la llegada de refugiados hacia esos miembros de la UE, la mayoría de los cuales quedaron atrapados en tierra de nadie.
A esas declaraciones públicas de Scholz había precedido una fuerte discusión interna a escala de su gobierno, según "Spiegel", en que el canciller atribuyó ciertos "ímpetus belicistas" a los defensores de entregar más y más armas a Ucrania. No queda claro, admite ese medio, si por "belicistas" entendía el canciller a los socios de su coalición que más presionaron a favor de los envíos de los "Leopard", los Verdes, o a aliados que, como Polonia, también le apretaron las tuercas hasta que liberó sus carros de combate. Varsovia está, de nuevo, entre los primeros miembros de la OTAN dispuestos a entregar los cazas que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pide a sus aliados occidentales.
"La cuestión está cerrada. No hay nada que añadir", aseguró ayer el ministro de Defensa, Boris Pistorius. "Los contenidos de este tipo de reuniones son confidenciales", recordóó por su parte la viceportavoz de Scholz, Christine Hoffmann, requerida este lunes a aclarar si el canciller había utilizado o no el término "belicistas" y, en caso afirmativo, a quiéén se refería.
El nerviosismo de Scholz respecto a un posible envío de cazas parecería exagerada. Así como los "Leopard2" implican directamente a Alemania, tanto si son tanques propios como ajenos, en el caso de los aviones de combate podría inhibirse. No hay una petición expresa a Alemania, ni a sus fuerzas áereas ni a sus fabricantes.
Pero el mismo día en que Scholz anunció su disposicióón a enviar 14 "Leopard2" de sus fuerzas armadas --del total de 88 o dos batallones que deben salir de los aliados, principalmente europeos- , el canciller afirmó desde el Bundestag (Parlamento federal) que no habría envío de aviones. "No habrá ninguna participación directa de soldados de la OTAN en la guerra de Ucrania", sostuvo. No era la primera vez que hacía este tipo de afirmaciones. De hecho, le ha correspondido repetirlo cada vez que Alemania ha atravesado lo que durante bastante tiempo fueron las "líneas rojas"" en materia de Defensa. Desde el momento en que accedió el gobierno de Scholz a suministrar armas a Ucrania, en los días siguientes al inicio de la invasióón, a las sucesivas autorizaciones a entregar carros dichos ligeros o defensivos, como los "Marder" y los "Gepard".
Con ello se quebró ya la norma general de no entregar armas a regiones en guerra. De los blindados ligeros y los sistemas de defensa antiárea se pasó a los carros de combate. Sin haberse llegado a concretar siquiera la aportación que hará cada país aliado, se entró a hablar de cazas e incluso de submarinos -que sí podrían ser alemanes-.
Lo interesante, desde la perspectiva interna alemana, es que los motores de esas líneas rojas que ha ido cruzando Scholz, generalmente a regañadientes, no son ni su Partido Socialdemócrata (SPD) ni sus socios del Partido Liberal (FDP), que tradicionalmente representan los intereses de la industria y, en ese caso, el poderío exportador. Han sido los Verdes, el partido de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, y de su ministro de Economía, Robert Habeck, con rango de vicecanciller y al frente de un departamento al que corresponde aprobar toda exportación.
Ambas figuras del partido ecologista alemán han respaldado con vigor las peticiones de armas de Zelenski. Y fue Baerbock quien, en el momento en aparentemente Scholz aún dudaba, afirmó ante un medio francés que su país no bloquearía una solicitud de entrega de sus "Leopard" a Polonia, en caso que presentarla. Horas después, se anunciaba de Cancillería la luz verde al envío de los "Leopard2".Baerbock se avanzó así a la decisión del canciller, lo que según medios alemanes ha provocado un fuerte malestar en Scholz. Se asegura que hay una gran tensión entre ambos, ministra y jefe del gobierno. No es la primera vez que Baerbock va por delante de Scholz. Y tampoco la primera que, desde Cancillería, se recuerda a la ministra que las líneas marco de política exterior no las fija su Ministerio, sino su jefe.




