
El Festival de Bayreuth estrenó este domingo una nueva puesta en escena de 'Rienzi', ópera temprana de Richard Wagner. / ENRICO NAWRATH
Gemma Casadevall Bayreuth (Alemania)27 JUL 2026 El Festival Richard Wagner de Bayreuth apostó fuerte en su 150 aniversario: se estrenaba 'Rienzi', una ópera nunca representada en el templo wagneriano y la preferida de Adolf Hitler. Podía derivar el experimento en abucheos por su desafío a la ortodoxia o a la política. En lugar de eso, Bayreuth vivió una de esas noches de estreno de éxtasis, ovaciones y pataletas de satisfacción –como se expresa en ese teatro el agrado-, con un 'Rienzi' provocador. En lugar de ensalzar al poderoso, el mensaje que Hitler quiso verle a la obra, traslada la historia del tribuno italiano del siglo XVI al mundo actual para asistir al derrumbe de un usurpador de la democracia.
El 'Rienzi' diseñado por dos jóvenes escenógrafas, Alexandra Szemeredy y Magdolna Pardikta, con el dramaturgo Markus Kiesel en el equipo, es un ultra o un trumpista que llega al poder aupado por las urnas. Trasgrede la democracia y usurpa el parlamentarismo para imponer su propia tiranía. Los prodigios técnicos técnicos de Bayreuth hacen deslizar ante el espectador a seguidores, funcionarios o ciudadanos corrientes pendientes o intoxicados por su teléfono móvil, mientras el entorno frívolo del moderno tribuno desmonta la democracia.
La impecable batuta de Stutzmann
La batuta de Nathalie Stutzmann, firmemente aposentada en la nómina de directores de Bayreuth, rozó la perfección. Lo mismo ocurrió con las voces de Andreas Schager y Gabriela Scherer y Jennifer Holloway. Que 'Rienzi' no se hubiera representado hasta ahora en ese festival no tiene nada que ver con una presunta estigmatización –sí se pone en escena, cuando corresponde, su otra pieza favorita, 'Los Maestros Cantores de Núremberg'-. La explicación es que el propio Wagner no lo incluyó en su canon de nueve piezas –entre ellas, la tetralogía del 'Anillo del Nibelungo'- establecido para el "teatro perfecto" que mandó construir en esa ciudad de provincias bávara.
Su biznieta, Katharina Wagner, directora del festival desde 2008, se liberó del canon para este aniversario. Su opción ha sido tan bien recibida que cuesta creer que no vaya a representarse, como se ha dicho, en futuras temporadas.
La historia del tirano obsesionado en desmantelar la democracia podía ser la de Hitler y el Tercer Reich. O la del mundo actual. En su derrumbe hay un mensaje de nuevo comienzo. Esa probablemente es la lectura que necesita el espectador del presente, a no ser que sea devoto de la ultraderecha en sus múltiples variantes, en América o en Europa.
Redención frente al antisemitismo
Había gran espectación ante 'Rienzi', el primer estreno de la temporada al que seguirá a lo largo de la semana el nuevo 'Anillo' con imágenes generadas por Inteligencia Artificial. Tuvo dos étapas prólogo destinadas a reflexionar sobre el antisemitismo que profesó Richard Wagner y que convirtió Bayreuth en espacio ideal para la propaganda nazi. La primera etapa fue la gala inaugural del sábado, que no se consagró a Wagner, sino a la Novena Sinfonía de Beethoven, en alternancia con discursos de rechazo al antisemitismo tanto de Katharina Wagner como del canciller alemán, Friedrich Merz, o del primer ministro de Baviera, Markus Söder. Todo llevaba el sello de excepcional, desde Beethoven a los discursos de líderes sobre el escenario. El mensaje de la elite política no es únicamente de rechazo al régimen nazi, sino la alerta ante efervescencia de la ultraderecha actual en las urnas.
Ya el domingo por la mañana, horas antes del estreno de 'Rienzi', hubo un homenaje a los músicos judíos víctimas del nazismo. Le siguió una gala cuyo protagonista fue el destacado miembro de la comunidad judía alemana Michel Friedmann. En un discurso de más de una hora, recorrió Friedmann su historia familiar y la del antisemitismo. Recordó que no es un fenómeno estrictamente alemán, sino global. Pero también la responsabilidad de Alemania para impedir que se produzca un nuevo Auschwitz. "Wagner no fue un nazi. Murió demasiado pronto para serlo. Pero sus familiares sentaron las bases para que su música fuera instrumentalizada por los nazis", recordó. "Katharina Wagner ha cambiado la cultura del recuerdo. Estamos ante un nuevo Bayreuth", dijo. Selló así su reconciliación con la biznieta del compositor, quien primero canceló su sesión, alegando motivos de seguridad, pero luego rectificó y le brindó su teatro para una sesión que, en lo musical, aportó la batuta de Semyon Bychkov.
Había gran espectación ante 'Rienzi', el primer estreno de la temporada al que seguirá a lo largo de la semana el nuevo 'Anillo' con imágenes generadas por Inteligencia Artificial. Tuvo dos étapas prólogo destinadas a reflexionar sobre el antisemitismo que profesó Richard Wagner y que convirtió Bayreuth en espacio ideal para la propaganda nazi. La primera etapa fue la gala inaugural del sábado, que no se consagró a Wagner, sino a la Novena Sinfonía de Beethoven, en alternancia con discursos de rechazo al antisemitismo tanto de Katharina Wagner como del canciller alemán, Friedrich Merz, o del primer ministro de Baviera, Markus Söder. Todo llevaba el sello de excepcional, desde Beethoven a los discursos de líderes sobre el escenario. El mensaje de la elite política no es únicamente de rechazo al régimen nazi, sino la alerta ante efervescencia de la ultraderecha actual en las urnas.
Ya el domingo por la mañana, horas antes del estreno de 'Rienzi', hubo un homenaje a los músicos judíos víctimas del nazismo. Le siguió una gala cuyo protagonista fue el destacado miembro de la comunidad judía alemana Michel Friedmann. En un discurso de más de una hora, recorrió Friedmann su historia familiar y la del antisemitismo. Recordó que no es un fenómeno estrictamente alemán, sino global. Pero también la responsabilidad de Alemania para impedir que se produzca un nuevo Auschwitz. "Wagner no fue un nazi. Murió demasiado pronto para serlo. Pero sus familiares sentaron las bases para que su música fuera instrumentalizada por los nazis", recordó. "Katharina Wagner ha cambiado la cultura del recuerdo. Estamos ante un nuevo Bayreuth", dijo. Selló así su reconciliación con la biznieta del compositor, quien primero canceló su sesión, alegando motivos de seguridad, pero luego rectificó y le brindó su teatro para una sesión que, en lo musical, aportó la batuta de Semyon Bychkov.