jueves, 23 de julio de 2026

Y van 150


Bayreuth cumple 150 años entre un hitleriano 'Rienzi' y el perdón judío



El Bayreuther Festspiele, el principal teatro de la localidad bávara. / Enrico Nawrath
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 Gemma Casadevall    Bayreuth23 JUL 2026 15:55

Apostar por lo fácil nunca fue una opción para Katharina Wagner. En su concepto de perpetuar en Bayreuth el culto a su bisabuelo, Richard Wagner, confluyen ciertas dosis de provocación con el ansia renovadora y, por qué no, el 'morbo' de la sombra de Adolf Hitler sobre el templo que atrea a wagnerianos de todo el mundo.

Para el 150 aniversario del Festival de Ópera fundado en esa ciudad de provincias bávara por el compositor, apoyado en el mecenazgo de Luis II de Baviera, el Rey Loco, Katharina optó por transgredir varias normas de la casa. La apertura oficial de la temporada será, como todos los años, el 25 de julio, pero no con Wagner, sino con la Novena Sinfonía de Beethoven. La primera ópera wagneriana que surgirá de su mítico foso para la orquesta, el día 26, no será ninguna de las piezas estipuladas por el bisabuelo para ser representadas ahí. Será 'Rienzi', la preferida por Adolf Hitler para los congresos de su partido nazi en Núremberg.

Katharina Wagner, bisnieta del compositor y directora del Festival de Bayreuth. / EPC

"Es, sin duda, una obra contaminada. Hay muchos elementos en 'Rienzi' que la vinculan con el nacionalsocialismo. Pero hay muchos otros significados a examinar. Volvemos sobre la obra para analizarlos de nuevo", explicaba al diario Merkur Alexandra Szemerédy, directora escénica de la producción junto con Magdolna Parditka, dos debutantes en Bayreuth.




Alexandra Szemerédy, directora escénica de 'Rienzi', junto con Magdolna Parditka. Ambas debutan en Bayreuth. / Kristina Figge

"Es importante recordar todo lo horrible a lo que está ligado este festival", reconocía por su parte Katharina desde el sensacionalista diario Bild, tras hacer las paces pública y precipitadamente con una destacada figura de la comunidad judía, Michel Friedman.

Lo de recordar la estigmatización hitleriana de su festival, pero ignorando la "razón de Estado" o compromiso incondicional de la Alemania actual con Israel y la comunidad judía del país es algo que Bayreuth no puede permitirse. Katharina, crecida entre los jardines que envuelven el teatro y al frente del festival desde 2008, a punto estuvo de cometer ese error.

Por razones de seguridad trató de cancelar un acto de Friedmann, previo al estreno de 'Rienzi'. Fue tal el revuelo causado por el anuncio que la directora dio marcha atrás e incluyó de nuevo sus 'Voces silenciadas' en el programa de actos. Bajo ese título no solo se rinde tributo a los músicos judíos perseguidos, inhabilitados, asesinados o enviados al exilio por el Tercer Reich, sino que además se alude al delirante antisemitismo de Richard Wagner, puntal de la glorificación que le profesó Hitler.

Esperando al 'Anillo'

El arranque del 150 aniversario del tradicionalista festival operístico quedará así empaquetado entre varios preámbulos. Hay una etapa prólogo, el viernes 24, con el acostumbrado concierto al aire libre, gratuito y popular, que convierte los jardines de Bayreuth en un monumental picnic musical entre ciudadanos y visitantes. Lo dirigirá el español Pablo Heras-Casado. Le seguirá el sábado la Novena de Beethoven y el también habitual primer desfile de fieles, élite política alemana y bávara, además de farándula local.


Una imagen de la inauguración, en 2023, de 'Parsifal' dirigido por Pablo Heras-Casado. / EPC

Ya el 26, Friedman tendrá su "concierto-discurso" en una matinée. Por la tarde se estrenará, con Nathalie Stutzmann a la batuta, ese 'Rienzi' que, hasta ahora, nunca se representó sobre el teatro del bisabuelo Wagner. Habrá que esperar al lunes para 'El Oro del Rhin' y empezar desgranar con ello el nuevo 'Anillo del Nibelungo'. Seis días más tardará en representarse la última pieza de la tetralogía, 'El ocaso de los dioses'.

Mucha paciencia se exige a la ortodoxia wagneriana, ansiosa de expresar en ovaciones o pataletas de repudio su veredicto acerca de una escenografía que incluye toques de Inteligencia Artificial. La responsabilidad escénica es de Marcus Lobbe, mientras que la musical irá a cargo de la máxima batuta wagneriana del presente, Christian Thielemann. La inclusión de la IA es la siguiente papuesta innovadora de Katharina en un festival que siempre se dejó tentar por las nuevas tecnologías. El último experimento fueron las gafas de realidad virtual para el 'Parsifal' estrenado en 2023 y que se repone este año, de nuevo con Heras-Casado al frente de la orquesta.


El compositor i director d’orquestra alemany Richard Wagner, en una fotografia del 1861. | EL PERIÓDICO / EPC

El pasado nazi o el presente ultra

A Richard Wagner, fallecido en 1883 en Venecia, no se le puede responsabilizar del monstruoso régimen impuesto por Hitler tras su llegada al poder, en 1933. Fueron sus descendientes, y especialmente la nuera del compositor, la británica Winifred Wagner, quienes pusieron Bayreuth a los pies del dictador, quien residía en la casa familiar, la Villa Wahnfried, durante el festival.

Pero también es indudable que Richard Wagner cultivó un antisemitismo visceral, base de la adoración que profesó Hitler a su música. En la Villa Wahnfried, ahora un museo, se recuerda la línea directa entre el ensayo publicado en 1850 por el compositor titulado 'El judaísmo y la música', así como la devoción ideológica y hasta amorosa de Winifred Wagner con el Führer.



La canciller alemana, Angela Merkel y su marido, Joachim Sauer, a su llegada a Bayreuth en 2017. / RONALD WITTEK / EFE

Bayreuth se puso al servicio de Hitler desde antes de su llegada al poder. El dictador recompensó al festival con un generoso mecenazgo durante el Tercer Reich, señoreó por sus jardines con Wolfgang y Wieland Wagner -padre y tío de Katharina- y premió a sus oficiales y soldados heridos de guerra con entradas para 'Los Cantores de Núremberg'.

A Wolfgang y Wieland Wagner les correspondió refundar en la postguerra alemana el festival, que quedó bajo la tutela aliada de Estados Unidos. Década a década incorporaron batutas y directores escénicos judíos a su programa. La sombra del pasado ha seguido pesando sobre la empresa familiar. Con el agravante de que el festival llega a su 150 cumpleaños en plena efervescencia de una nueva ultraderecha, Alternativa para Alemania (AfD). Este partido, al que el resto del espectro político germano mantiene aislado políticamente, ocupa ahora el primer puesto en intención de voto a escala nacional.