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| Foto: alliance dpa |
2026 será un año propicio para balances, despedidas o transición. Segundo año con Friedrich Merz tratando de liderar una tropa ajena. Habrán sido 27 veranos observando al por Bayreuth. En plenitud o incluso en ausencia.
domingo, 4 de noviembre de 2001
2001 Digno de Wagner
jueves, 1 de noviembre de 2001
Vía Efe: Nike y un hermoso Lohengrin
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| Foto: Bayreuth Festspiele |
Bayreuth se divierte con los "Maestros" y olvida la etiqueta
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- Los wagnerianos no sólo se divirtieron con "Los maestros cantores de Núremberg", sino que también olvidaron la rigurosidad de la etiqueta en la inauguración del Festival de Opera Richard Wagner, que fue una gala redonda de conjunción de voces y juego escénico La opera más popular del repertorio de la casa convirtió la apertura del certamen, la noche del miércoles, en una fiesta, rematada por una ovación con rango de homenaje a Wolfgang Wagner, nieto del compositor y director del festival.
La historia de amor entre el "aprendiz de cantor" Walther von Stolzing -Robert Dean Smith- y Eva -Emily Magee- tuvo proporción de gran espectáculo y los wagnerianos coronaron a su primer "héroe" de la temporada: Robert Holl, que bordó el papel de Hans Sachs.
sábado, 4 de noviembre de 2000
2000, La segunda mujer más feliz de Bayreuth
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| Foto: alliance dpa |
Ni lo uno ni lo otro habrían justificado para mis patronos el dispendio que supone seis días de hotel en Bayreuth, más dietas, etc. Son cuatro las piezas, pero en medio suele programarse un día de “descanso”, lo que junto a la jornada previa acaba sumando seis pernoctaciones. Sin duda un detalle del festival al sector hotelero de esa ciudad de provincias bávara que todos los años, por cuatro semanas y media, se convierte en punto de peregrinación global.
Sí justificaba el viaje la presencia de un Sigmundo llamado Plácido Domingo. Era de cobertura obligada para un medio español, que acabó en jugada perfecta. En lo personal, porque la Siglinda de Sigmundo Domingo era Waltraud Meier, la más excelsa mezzosoprano a la que se puede aspirar en Bayreuth. La hija predilecta del festival.
El déspota Wotan acababa de matar a Sigmundo; el tenor español no tenía nada mejor que hacer hasta el fin de su "Walkiria", por lo que dedicó cortesmente al medio español un espacio de tiempo en ese entreacto. Acudió a la cita aún enfundado en su traje, el pelo revuelto, entre cenizas y abriendo un seductor abrazo en dirección a la maravillada periodista.
La entrevista no sería gran cosa. Pero el mero hecho de tenerla era superar la reválida con sobresaliente. Era, por lo demás, la segunda ocasión que veía a Domingo aclamado en Bayreuth. La primera fue en 1995, en el "Parsifal" de Wolfgang Wagner y Sinopoli. Mi segundo ascenso al templo, donde el simple hecho de tener, por fin, una entrada era ya un triunfo. Ahora a ese privilegio se había incluido el de la entrevista y un estrecho abrazo del astro entre bambalinas, como se suele decir en esa terminología algo cursi cultural cuando no sabe uno exactamente como definir el lugar.
Para el segundo descanso se iba al rústico “Mohren Blau”, colina abajo. Otro sitio donde tomarse una cerveza sin arruinarse, mientras nuevos ricos o ricos de verdad se reparten por los restaurantes oficiales vecinos, principalmente el Steigenberger. La entrevistadora de Sigmundo Domingo era ese año la mujer más afortunada de Bayreuth.
Felicidad entre lobos
La segunda mujer con razones suficientes para sentirse afortunada era Angela Merkel. Seguía siendo un cuerpo extraño, tanto en política como en Bayreuth. No encajaba en la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Konrad Adenauer o Helmut Kohl. Tampoco en el templo wagneriano de Wolgang Wagner y la elite bávara. Pero se había apuntado el primer hito histórico. 1999 se cerró para ella y su partido con la ya incónica columna en la “FAZ” reclamando la “emancipación” del partido de Kohl, el coloso caído en descrédito. 2000 se había abierto con la confesión en la televisión pública, la ARD, del delfín del anterior, Wolfgang Schäuble. Reconocía haber sido el receptor de un donativo del comerciante de armas Karlheinz Schreiber, la pieza clave en ese entramado de donantes anónimos de Kohl. Aceptaba así explícitamente haber mentido ante el Bundestag, donde unos meses antes había sostenido lo contrario. Una semana después de la confesión, la cúpula de la CDU pedía a Kohl que dejara en suspenso la presidencia de honor mientras no diera la lista de sus donantes. A las pocas horas, el patriarca renunciaba al último cargo que se había autootorgado, pensando que adornaría su jubilación z convencido de que su presencia siempre sería imprescindible.
miércoles, 1 de noviembre de 2000
Vía Efe: Entreacto con Domingo y otras dos
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| Foto: Schott Music |
Domingo y Flimm humanizan los mitos del "Anillo"
Por Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 28 jul (EFE).- Plácido Domingo triunfó ante el público wagneriano con una interpretación de "La Walkiria" más humana y cercana al mundo presente, de acuerdo a la versión de "El Anillo del Nibelungo" que presenta en Bayreuth Jürgen Flimm.
La segunda pieza de la tetralogía de Richard Wagner ratificó la noche del jueves el éxito que tuvo "El oro del Rhin", el día antes, y gratificó al auditorio bayreuthiano con la voz del tenor español, que reaparecía en el festival bávaro tras cinco años de ausencia.
Acompañado por Waltraud Meier, en el papel de Siglinda, y con Alan Titus, en el de Wotan, Domingo moldeó un sensible Sigmundo, con aires poco "wagnerianos" -en el sentido dogmático de la palabra-, que tocó la fibra del templo operístico alemán.
"El secreto de esta nueva producción está en Flimm, un hombre de teatro, que trabaja con los intérpretes desde una perspectiva muy sensible. Con él, desaparece el gesto exagerado "a la antigua" y se impone la cercanía humana", manifestó a EFE el tenor, al término de su interpretación y aún envuelto en su traje de Sigmundo.
jueves, 4 de noviembre de 1999
1999 Señora Sauer
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| Foto: alliance dpa |
Sonrisa de recién casada
+ El brindis de Lafontaine, el maletín del tesorero y la columna de la "Faz"
Nada que no pudiera esperar. Wolfgang, el refundador, llevaba en el puesto desde 1951. Cumplía los 80 en agosto. Pero no iba a retirarse, según sus cuentas, antes de 2001.
Como todos los años, la plana mayor de la política bávara desfiló hasta el granero más caro del mundo, como se apodaba al teatro que mandó construir Richard Wagner en esa ciudad de provincias bávara y donde abrió su primer festival, en 1874.
Ahí estaba la farándula local entre ricos de rigurosa etiqueta, menos ricos tratando de estar a la altura, algún intruso y también algún ministro del gobierno que un año antes había apeado del poder a Helmut Kohl. Los machos alfa de la recién estrenada coalición roji-verde, Gerhard Schröder y Joshka Fischer, no se contaban entre los afines al granero. Pero delegaban la presencia en otros.
El desfile inaugural incluyó a Angela Merkel. Acababa de cumplir los 45. Llevaba apenas nueve años en política y había pasado ya por dos ministerios con Kohl -primero, el de la Familia, Juventud, etc; luego Medioambiente-. Pero seguía siendo "das Kohls Mädchen", la muchacha de Kohl. La hija del pastor protestante, crecida en una parroquia perdida de territorio comunista, a una hora de Berlín, resumían sus biógrafos. La científica que saltó a la política en cuanto cayó el muro. Ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Kohl en 1990; ese mismo año se hizo con su primer escaño de diputada en Stralsund, un distrito báltico. De ahí pasó a ministra del canciller necesitado de rostros jóvenes del este, a ser posible de mujer. Ella cumplía todos los requisitos. Fue una carrera prodigiosa.
Adecentando lo privado
Merkel era todo eso, había sido ministra de dos legislaturas de Kohl. De esa posición había pasado a la de secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU). Sin hacer ruido, apuntalada en su ya por encontes reconocido talento para organizar e inagotable capacidad de trabajo. Las horas que hiciera falta. Tal como había aprendido en ese austero hogar del pastor protestante del este alemán donde creció.
El 30 de diciembre de ese mismo año se casó Angela Merkel con Joachim Sauer, cinco años mayor que ella. Formaban pareja de hecho desde un tiempo no determinado. En cualquier caso, superior a lo que un partido conservador puede encajar sin impacientarse para su secretaria general. Sin hijos, por parte de ella. Con dos hijos varones, adultos, per parte de él.
Por Bayreuth apareció Merkel con esa sonrisa de recién casada. La pareja no era nueva. Se conocían desde 1984, aproximadamente; a Sauer le había dedicado Merkel una mención de agradecimiento por la "mirada crítica" que echó a la tesis en Ciencias Físicas con que se doctoró, en 1986. Sauer era por entonces un científico destacado en Física Cuántica, llevaba unos tres años divorciado y tenía dos hijos. No se sabe mucho más. La discreción en lo privado era ya por entonces señal de identidad para Merkel. Mucho más iba a serlo para Sauer y familiar precedente.
lunes, 1 de noviembre de 1999
Vía Efe: La previa y el "Tristán" póstumo de Müller
Gemma Casadevall
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| Foto: Getty Images |
Bayreuth (Alemania), 23 jul (EFE).- La guerra de sucesión en casa de los Wagner animará la apertura del elitista festival operístico alemán de Bayreuth, que este domingo abre su edición número 88 con el estreno del "Lohengrin" de Keith Warner y Antonio Pappano.
Los wagnerianos de todo el mundo, congregados un año más en la verde colina de la ciudad bávara, tendrán tema de conversación donde aligerar la descarga de emotividad que desprende el drama de amor entre el Caballero del Santo Grial y la hermosa Elsa.
El conflicto entre los herederos de Richard Wagner, latente desde hace años, se disparó a punto de levantarse el telón del "granero" más caro del mundo, como se apoda al teatro construido en 1873 por el compositor alemán para representar el "Anillo del Nibelungo".
Wolfgang Wagner, nieto del genio y director del festival desde 1966, no quiere soltar sus riendas por lo menos hasta el 2001 y sólo está dispuesto a dejarse ayudar en esta hazaña por su ex-secretaria y actual esposa, Gudrun, 25 años más joven que él.
A estos planes se opone su sobrina Nike, hija del fallecido Wieland Wagner, el artífice de la resurrección en la postguerra, concretamente en 1951, que pocos años antes había sido el "jardín operístico" de la elite hitleriana.





