Es ley de vida. Tenía que ocurrir. Pero ello no evitó cierta sacudida en el corazón. Friedrich Merz, el rival histórico de Angela Merkel, no solo había alcanzado la cancillería, sino también ese palco donde, según parece, se sentaron Luis II de Baviera, el Rey Loco, Adolf Hitler y también la ya ex canciller. A su sucesor directo en Berlín, el socialdemócrata Olaf Scholz, ni se le pasó seguramente por la cabeza tratar de ocupar su puesto. Por un lado, porque no se le conocían intereses wagnerianos. Por el otro, porque probablemente sabía que nunca sería nada más que un canciller de transición.
2026 será un año propicio para balances, despedidas o transición. Segundo año con Friedrich Merz tratando de liderar una tropa ajena. Habrán sido 27 veranos observando al por Bayreuth. En plenitud o incluso en ausencia.
viernes, 25 de julio de 2025
Merz, Weidel y otros postureos
Es ley de vida. Tenía que ocurrir. Pero ello no evitó cierta sacudida en el corazón. Friedrich Merz, el rival histórico de Angela Merkel, no solo había alcanzado la cancillería, sino también ese palco donde, según parece, se sentaron Luis II de Baviera, el Rey Loco, Adolf Hitler y también la ya ex canciller. A su sucesor directo en Berlín, el socialdemócrata Olaf Scholz, ni se le pasó seguramente por la cabeza tratar de ocupar su puesto. Por un lado, porque no se le conocían intereses wagnerianos. Por el otro, porque probablemente sabía que nunca sería nada más que un canciller de transición.
Bayreuth o como pasar la crónica a la luz del laptop, sin Iphone ni Wlan
Bayreuth se ríe con los 'Cantores' de Wagner, la ópera idolatrada de Hitler

El Festival de Bayreuth con el estreno de Los Maestros Cantores de Núremberg, con dirección musical de Daniele Gatti. EFE/ Bayreuther Festspiele / Enrico / EFE
Gemma Casadevall, Bayreuth (Alemania) 25 JUL 2025Unos ‘Maestros Cantores de Nuremberg’ que convierten en fiesta cómica, con aires de 'botellón' y festival de Eurovisión, la ópera de Richard Wagner en la que Adolf Hitler vio la victoria del ‘pueblo noble’ -el suyo- frente a usurpación ajena -la que atribuía a los judíos-: este es el concepto del alemán Matthias Davids, para una puesta en escena que se ríe de lo consabido. Fue el estreno que abrió la temporada del templo wagneriano de Bayreuth, con la sólida batuta del italiano Daniele Gatti y las voces de Georg Zeppenfeld, como el buen zapatero Hans Sachs, Michael Spyres, como Walther von Stolzing, y Michael Nagy, el del villano Beckmesser.
Su puesta en escena presenta a un héroe humilde, al que todo le viene cuesta arriba, confrontado un rival que, en realidad, es un patético cantante que ahuyenta con sus berridos al vecindario. Bayreuth agradeció con ovaciones la irreverencia de Davids, empeñado en convertir en ligera la ópera que instrumentalizó el Tercer Reich. El festín final fue un despliegue que incluía desde una inmensa vaca inflable de feria y clichés bávaros a concursos de belleza, personajes del bosque y hasta una réplica de la excanciller Angela Merkel, la más fiel visitante de Baureuth. Recibió una de esas ovaciones frenéticas que Bayreuth destina a sus héroes musicales, con algún abucheo a los responsables de la puesta en escena que trata de ser un musical pop, pero no acaba de lograrlo.
domingo, 20 de julio de 2025
De la Loveparade a Bayreuth, más el inexplorado Wacken
Alemania, templo veraniego del tecno, Wagner y el 'heavy'

Festival tecno en Berlín, el pasado sábado. / Gemma Casadevall
Gemma Casadevall, Berlín 20 JUL 2025 ¿Qué es más ‘cien por cien alemán’: la música tecno, la ópera de Wagner o el heavy metal? El calendario veraniego alemán da ocasión para buscar una respuesta a esa pregunta con pocas semanas de diferencia entre Berlín, Baviera y una aldea nórdica. El pasado sábado día 12, decenas de miles de acólitos bailaron de nuevo alrededor, delante, detrás o encaramados en alguno de los 35 potentes camiones difusores de música electrónica en la ‘Rave the Planet’, la sucesora de la ‘Loveparade’. El próximo día 25 se inaugura en Bayreuth, como ocurre desde hace casi siglo y medio, el Festival Richard Wagner, máximo exponente del culto al compositor. Y el primer fin de semana de agosto, una tranquila población llamada Wacken recibirá a la mayor concentración mundial de fanáticos del ‘heavy metal’. Son citas inexcusables para tres formas aparentemente opuestas de sumergirse en la ‘alemanidad’ pura, que atraen a casi tanto público internacional como anfitrión.
A la ‘Loveparade’, como a su fundador, el Dr. Motte, se les reconoce como señal de identidad del tecno surgido en Berlín, liberado del traumático corsé que fue el Muro. De esos orígenes hace ya suficientes años como para haber atravesado varias crisis. La exhibición de cuerpos danzantes y preferentemente semidesnudos, entre la Puerta de Brandeburgo y la Columna de la Victoria, se ha perpetuado incluso en ediciones lluviosas, como la de este año. En la lluvia se buscan explicaciones piadosas al bajón de afluencia: unos 100.000 asistentes, según la policía. Lejos de los 300.000 del año anterior y a distancia estratosférica del millón y medio de su año récord, 1999. De la pura evaluación visual se concluye que había muchos coetáneos de Matthias Roeingh, el nombre civil de Dr. Motte, de 65 años. Parte del personal más fiel al tecno rondaba esa edad, mientras que los más jóvenes simplemente ‘se movían’ a impactos de su música en un desfile gratuito y sin los habituales registros de bolsas y mochilas en sus accesos.
martes, 18 de marzo de 2025
Para cuándo el VAR aplicado a Wagner
Nadie con dos dedos de frente le disputará a Barcelona, y concretamente al Liceu, su espíritu wagneriano. En caso de duda, se recurre al artículo colgado por Jordi Maddaleno en su cuenta en X o en Bluesky ante la première del 'Lohengrin' de Katharina Wagner, Ahí queda constancia de que es la ópera romántica por excelencia de Richard Wagner. También de que fue la primera del compositor que se vio en Barcelona, en 1882. Desde entonces ha habido 242 funciones de la obra en el teatro de la Rambla.
De los vínculos entre el compositor y Barcelona da cuenta la existencia de un 'Club Wagner', con sede en el Eixample. Y la expectación ante el estreno quedó reflejada en la abultada presencia en la gala de un selecto grupo de críticos alemanes asiduos a Bayreuth, así como de un notable cómputo de compatriotas reconocibles como 'público corriente'.
Había expectación porque el 'Lohengrin' de Katharina, la biznieta, como se la suele llamar, llegó a la Rambla con cinco años de retraso. La pandemia obligó a aparcar el proyecto.
Todo estaba ahí. La ópera romántica por excelencia, la biznieta y un culebrón para animar los comentarios en los entreactos: la hostilidad entre Katharina y la soprano sueca Iréne Theorin, a la que la directora de Bayreuth no ha perdonado la peineta con que reaccionó a los abucheos del público del templo wagneriano, hace un par de años. La historia animó las previas al estreno. Theorin quedó proscrita del estreno por orden de Katharina; en su lugar se fichó a la finlandesa Miina-Liisa Värelä. Todo, incluido el culebrón, respondía a los esquemas de Bayreuth.
sábado, 30 de noviembre de 2024
Bayreuth 2024: la desmemoria de Merkel y otras tristesses
De pronto ese 25 de julio no teníamos a quién fotografiar en el palco de todos los años. A Markus Söder no, desde luego, aunque luego nos invite a la recepción de siempre, tras el estreno. Ahí donde uno podía comer, beber y hasta bailar como en ningún otro ‘land’ alemán. Baviera invita. El menú es los de todos los años. Pero todo el mundo acude.
O casi todo el mundo. Angela Merkel faltó a la prácticamente única cita donde se la había visto mientras fue jefa de la oposición, luego como canciller neófita, a continuación como imbatible líder alemana y europea o finalmente incluso jubilada del poder. No se había perdido Bayreuth en 2022, su primera temporada como excanciller; ni tampoco al siguiente año. Faltaba una pieza en ese Bayreuth al que uno va simplemente para demostrarse que en algún lugar del mundo todo sigue igual. O a hacerse la selfie de todos los años entre colegas.
Unos atribuían su ausencia a que estaba escribiendo esas memorias que, en realidad, se encargaba de ordenar y probablemente escribir Beate Baumann, la persona a quien Merkel había confiado durante décadas tanto lo de llevar del brazo a su ancianísima madre por el Bundestag a los detalles de cualquier visita de Estado. Otros lo atribuían a un cáncer de Joachim Sauer, la quintaesencia de la devoción wagneriana y probablemente el responsable de que Merkel asumiera como propio ese otro dogma.
El palco había dejado de tener el menor interés. Merkel seguramente escribía, co-escribía o delegaba en Baumann lo de sus memorias. La presentación del libro más esperado del año se anunciaba para noviembre. Por entonces se había hundido ya la coalición entre su perfecto sucesor, Olaf Scholz, los dóciles verdes y un aliado traidor, Christian Lindner. Es decir, el mismo líder liberal que en 2017 había dejado a Merkel en la estacada. La entonces reina de todos los consensos había creído atada la que habría sido su última coalición, una alianza inexplorada con verdes y liberales con la que escribir una nueva página en la historia de las constelaciones políticas alemana. Hasta que Lindner se levantó de la mesa y salió a explicar a los medios en plena noche, con ojos vidriosos, que mejor no gobernar que gobernar mal. A Merkel no le quedó otro remedio que recuperar la fórmula de la gran coalición.
A Merkel la dejó Lindner en la estacada antes de empezar. Con Scholz escaló el siguiente escaló: le había hecho creer que sería su aliado, para acabar reventando la coalición desde dentro. Scholz se hundía. En su lugar emergía de nuevo el derechista al que Merkel creyó haber arrinconado veinte años atrás. Friedrich Merz no se iba a conformar con llevar de las riendas del partido. Iba a por todas.
viernes, 29 de noviembre de 2024
Vía El Periódico, El Punt/Avui: El libro del año, el derrumbe de Scholz
Puro Deutsches Theater

L’excancellera alemanya Angela Merkel durant la presentació del seu llibre de memòries a Berlín MICHAEL KAPPELER / EFE.
Gemma C. Serra - Berlín, 27 novembre
Quan el 8 de desembre del 2021 va deixar la cancelleria alemanya, després de 5.860 dies com a cap de govern del país més poderós de la Unió Europea (UE), Angela Merkel ja havia deixat clar que no volia cap altre càrrec polític. La seva única aspiració era escriure les seves memòries, tant la part corresponent a la seva infància i joventut a l’Alemanya comunista com tot allò que va envoltar la seva carrera política. Recorre des de la seva vida a Templin, la ciutat de províncies on va viure, fins a Berlín, el centre del poder alemany, a més de totes les cimeres bilaterals i multilaterals que va compartir amb els líders, principalment masculins, d’arreu del món.
La llista dels bons i dels dolents era clara: Barack Obama era el gran preferit pel que fa al càsting de les figures positives; a Vladímir Putin i Donald Trump els corresponia l’altre cantó de la medalla. Per escriure el seu llibre, ha disposat no només de la seva memòria, sinó també de la persona que l’ha acompanyada des del 1992, quan va esdevenir per primer cop ministra del patriarca Helmut Kohl. Beate Baumann és aquesta persona de confiança, assessora i potser millor amiga de Merkel.
miércoles, 6 de noviembre de 2024
Un Tristán todo tristesse
„Tristán“ abre entre ovaciones y abucheos un Bayreuth escindido entre tradicionalismo y renovación
martes, 5 de noviembre de 2024
Un ruso entre tanta batuta femenina
Bychkov brilla en Bayreuth para un 'Tristán' plano

Representación de 'Tristán e Isolda' en el Festival de Bayreuth / Enrico Nawrath / Bayreuther Festspiele
Gemma Casadevall, Bayreuth (Alemania), 26.07.2024El maestro ruso-estadounidense Semyon Bychkov rescató al 'Tristán e Isolda' algo a la deriva que inauguró el Festival Richard Wagner de Bayreuth. El exigente público wagneriano repartió sus ovaciones entre la batuta y el dúo de voces formado por Andreas Schager y Camilla Nylund, mientras castigaba con abucheos a la producción. La recreación del drama del amor eterno, pero proscrito, obra del islandés Thorleifur Örn Arnarsson, con el dramaturgo suizo Andri Hardmeier formando tándem, resultó escenográficamente nula y estática, impropia de un festival más acostumbrado a sorprender que a aburrir.
Arnarsson presenta a su Tristán como un individuo deprimido y lastrado por el pasado, como el propio director explicó ante el estreno. El austríaco Schager parecía casi al borde de sus capacidades en su canto ante la muerte, lo mismo que la soprano finlandesa Nylund. Al dúo se le reconoció el esfuerzo por compensar con sus voces el minimalismo de la pieza de Arnarsson. Christa Mayer, en el papel de Brandane, y Olafur Sigurdarson, en el de Kurwenal, se ganaron asimismo las ovaciones del templo operístico que es Bayreuth, consagrado en exclusiva a ese compositor desde su fundación, hace casi siglo y medio.
lunes, 4 de noviembre de 2024
Picnic wagneriano
El wagneriano festival de Bayreuth se renueva con un „Tristán“ y tres batutas femeninas
El „Tristán“ inaugural, único estreno de esta temporada, estará dirigido por el ruso Semyon Byschkov, con dirección escénica del islandés Örn Arnarsson. Recreará así el drama romántico, con el experimentado Andreas Schager, una de las voces consagradas del festival wagneriano, y la finlandesa Camilla Nylund en los papeles protagonistas.
Completa el programa de la temporada el „Parsifal“ que estrenó el año anterior el maestro Pablo Heras-Casado, a quien se espera en cuatro años de nuevo en esa ciudad bávara para colocarse al frente del siguiente „Anillo“.
Claudia Roth y sus ocurrencias
Bayreuth o el inquebrantable culto a Wagner: la polémica por si el festival se debe abrir a otros compositores marca la cita

La excanciller alemana, Angela Merkel, y su marido, Joachim Sauer, que por primera vez en décadas no estarán en Bayreuth, a su llegada al festival en 2022. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall
Bayreuth 24 JUL 2024
"En Berlín no han entendido que a Bayreuth se viene a escuchar a Wagner y solo a Wagner", es la respuesta que desde el gobierno de Baviera se da a la "ocurrencia" de la ministra de Cultura del Ejecutivo de Olaf Scholz, la verde Claudia Roth, para "abrir" su festival de ópera a "otros compositores". El encargado de responder a la ministra es su colega bávaro, Markus Blume, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), ante cita más imprescindible del calendario wagneriano europeo: la apertura este jueves del Festival Richard Wagner sobre la Verde Colina de Bayreuth, la ciudad de provincias donde el genio ordenó construir su teatro. El mejor lugar del mundo para representar desde el 'Tristán' al 'Anillo del Nibelungo', 'Parsifal', 'Tannhäuser' o 'El holandés errante'.
Así viene siendo desde 1876, su primera temporada. El esquema es rígido: se abre el 25 de julio y se cierra el 28 de agosto, con un total de 30 galas y, en general, un solo estreno. En este año, el honor de la apertura corresponde al nuevo 'Tristán e Isolda', con la batuta del ruso Semyon Byschkov y dirección escénica del islandés Örn Arnarsson.
Que Roth levantara polémica ante la inauguración no es, en realidad, tan extraño en Bayreuth. Las controversias o líos sucesorios suelen alimentar los corrillos en los entreactos. Roth, nacida en Baviera y asidua al certamen desde mucho antes de convertirse en ministra, en 2021, debía ser consciente de ello al proponer saltarse el veto histórico a cualquier compositor que no sea el fundador. Fue una semana antes de la inauguración y mencionó como ejemplo innovador a 'Hansel y Gretel', la ópera de Engelbert Humperdinck sobre el cuento infantil de los hermanos Grimm.
jueves, 23 de noviembre de 2023
Bayreuth 2023: Merkel pervive, von der Leyen asciende, la cronista se multiplica
Segunda visita a Bayreuth ya como ex mujer más poderosa del mundo. Bajo un diluvio y, encima, con Ursula von der Leyen como nueva líder europea o incluso del mundo libre compartiendo escena. La temporada 2023 parecía un nuevo para Angela Merkel y su tradicional subida a la Verde Colina, esta vez empapada. El público con entrada se arremolinaba en el interior del teatro para ver la llegada de los ilustres; había obviamente poco pueblo llano esperando fuera y la prensa gráfica cumplía como podía, atrincherada entre plásticos, con su cometido.Merkel entró, como siempre, soberana. Saludaba bajo el paraguas transparente ideado supongo por el festival para hacer al menos mínimamente viable el trabajo de fotógrafos y cámaras. Lo mismo hizo von der Leyen. Ya en el interior, los medios acreditados teníamos de pronto la sensación de qué, por fin, Merkel nos miraba. Estábamos, como siempre, unas hileras por debajo del palco que en su día ocuparon Luis II de Baviera y Adolf Hitler, desde la refundación del festival destinado a la elite política del presente. La excanciller tenía ahí asegurado un puesto destacado, como su esposo Joachim Sauer. Pero en lugar de aparentar no vernos como otras veces, se asomaba ligeramente, sonreía y parecía ajena a las conversaciones del resto. Entre ellos, la presidenta de la Comisión Europea, la mujer que fue su ministra de Defensa y de la que se llegó a decir que la sucedería al frente de la familia conservadora alemana.Merkel parecía disfrutar de su retiro. Imposible saber si eso era una mera percepción benévola o si, por contra, se sentía destronada por su exministra y ahora líder europea. Sauer seguía, como siempre, en lo suyo. Como no había pueblo suficiente para aplaudir las llegadas era también imposible saber a quién de los dos grandes mujeres habrían aclamado más.
La atracción de la gala inaugural eran unas gafas de realidad aumentada -AR- teóricamente habilitadas para asistir al prodigioso "Parsifal" concebido por Jay Scheid. Dirigía Pablo Heras-Casado, el primer español en el mítico foso de Bayreuth desde que Plácido Domingo tomara la batuta para la 'Valquiria", en 2018.
Había cierto runrún malhumorado entre los asistentes. Solo uno de cada cinco tenía una de esas gafas, lo que en realidad no estaba claro si era un privilegio o acabaría siendo un engorro. Se esperaba, al menos, que Heras-Casado haría honor a su buena reputación como maestro wagneriano, tras el fiasco en que derivó su antecesor Domingo.
Via Efe: Pablo Heras-Casado, las malditas gafas AR y el Tannhäuser LGTBI
Probablemente Bayreuth sea, junto a Wacken, “lo más alemán” que ofrece en cuanto a festival el verano europeo. A Bayreuth, en Baviera, acude todos los años la elite wagneriana desde casi siglo y medio, del 25 de julio a finales de agosto. A Wacken, un idílico pueblecito del norte, se viaja en la primera semana de agosto a por el heavy metal puro. Son dos festivales de rituales diamentralmente opuestos -cierta etiqueta en el operístico; tatuajes, chalecos de cuero y demás estética heavy, en Wacken-. Pero son de algún modo identificables como representantes de la “alemanidad pura”, base del atractivo que les convierte en lugar de peregrinación anual para wagnerianos o heavys de todo el mundo.

Ambos festivales, el de ópera como el metálico, se vieron sacudidos este 2023 por tormentas torrenciales. En Wacken, una cuarta parte de sus 85.000 fieles se quedaron sin poder acceder al recinto, convertido en un barrizal. Los que lo lograron se pusieron de barro hasta las cejas. Pese a las dificultades, las entradas para 2024 se agotaron a las dos horas de abrirse su venta.
Butacas vacías
Al de Bayreuth llegó todo el mundo a su butaca… pero alguno se encontró con la sorpresa de que la de al lado estaba vacía. Que siguieran a la venta las entradas online para las sesiones del “Anillo del Nibelungo” llenó los comentarios de sus entreactos –de una hora de reloj, otra tradición de la casa-. Que esa siguiera siendo la situación hasta el cierre de la temporada, este 28 de agosto, causaba ya algo más que extrañeza. Hasta hace una década, Bayreuth presumía de unas listas de espera de hasta 15 años cada una de las casi 2.000 butacas del viejo teatro construido en 1872. Su temporada es corta y absolutamente codiciada. Con el paso a la venta online se aligeró un poco el suplicio de la espera. Pero seguían agotándose todos los contingentes.
La gerencia aumentó el precio de las entradas cerca de un 6 % --el nivel de la inflación media de 2022, explicó el festival-. Sigue siendo, sin embargo, más asequible que otros equivalentes –como Salzburg--, con localidades que van de los 350 a 210 euros, según categorías y piezas.
Wagner en 'formato Netflix'
Katharina Wagner, biznieta del compositor y directora del festival desde 2008 –primero en dirección colegiada con su hermanastra Eva Wagner-Pasquier y desde 2015 en solitario--, diseñó la temporada que ahora termina bajo el signo de la renovación. La abrió el “Parsifal” dirigido por Pablo Heras-Casado, el primer español que dirigía en el mítico foso de Bayreuth, después de que Plácido Domingo lo hiciera para la “Valquiria” en 2018.
Domingo escuchó algunos abucheos, mientras que Heras-Casado triunfó pese a que el concepto escénico de “Parsifal” fue todo lo contrario a exitoso. La ocurrencia de su artífice, Jay Scheid, de colocar a parte del público gafas de realidad aumentada –AR-- no gustó ni a los que las llevaban –uno de cada cinco-- ni a los que se quedaron sin ellas. Los primeros, porque la realidad virtual se convirtió en un estorbo; los segundos, por la sospecha de que tal vez se perdían algo. Al final no estaba claro si el privilegio consistía en disponer de las gafas AR o lo contrario.
Vía Efe, Correo, Periódico: Ucrania manda, los ultras pujan y la austeridad impone
El campo alemán se levanta contra la austeridad de Scholz

Tractores frente a la puerta de Brandenburgo, este lunes en Berlín. /FILIP SINGER / EFE
Gemma Casadevall, El Periódico, 18.12.2023
Los tractoristas desfilaron en distintas columnas por todo el centro urbano, incluido el distrito gubernamental y las inmediaciones de la emblemática Puerta de Brandeburgo. Llevaban pancartas con lemas como "Estamos hartos", "No juguéis con nuestra existencia" y "Estáis matando el campo".
La medida adoptada por el tripartito integrado por socialdemócratas, verdes y liberales atenta contra la existencia de grandes y pequeñas explotaciones, según los concentrados. Ante la concentración de los tractoristas habló el ministro de Agricultura, el ecologista Cem Özdemir, quien ha expresado su propio rechazo a la eliminación de esos subsidios.
El ministro tuvo que hacer frente a fuertes abucheos, pero también algunos aplausos en reconocimiento a su coraje por, al menos, salir a dar la cara ante el gremio afectado. "Ni estoy ni estuve nunca de acuerdo con estos recortes. El Gobierno conoce mi opinión y trabajaré para que sus efectos en el sector sean mínimos", afirmó.

Protesta de tractores en la calle 17 Junio de Berlín, este lunes. /FILIP SINGER / EFE
Sentencia del Constitucional
Tras cuatro semanas de fuertes tensiones, la coalición de Scholz anunció la semana pasada un acuerdo para resolver la crisis presupuestaria precipitada por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sin generar nueva deuda. El canciller advirtió que serían precisos algunos recortes, pero garantizó que no afectarían los grandes proyectos medioambientales y que se limitarían a subvenciones a "climáticamente dañinas".
El origen del problema es la sentencia del TC, que declaró anticonstitucional el desvío de un fondo inicialmente creado para paliar los efectos de la pandemia a otros destinos. Esta operación vulneraba los principios del freno a la deuda, un instrumento que limita el endeudamiento a un 0,35% del PIB, salvo en situaciones excepcionales, como fue la pandemia. El propósito del Gobierno de Scholz era destinar 60.000 millones de euros en créditos no utilizados en su momento para el Fondo de Renovación Tecnológica y Climática, lo que el TC estimó que vulneraba ese principio.
miércoles, 23 de noviembre de 2022
2022 Merkel, la de rojo y un legado con goteras
Todo estaba ahí. No importaba que la cancillería de Berlín no la ocupara ya una mujer crecida en el este comunista, conservadora y líder del partido de Konrad Adenauer y Helmut Kohl, sino un hamburgués algo robotizado y socialdemócrata, como Willy Brandt, Helmut Schmidt o Gerhard Schröder. Merkel seguía siendo la Señora de la Colina. También como casi siempre en Bayreuth, la acompañada su esposo, Joachim Sauer. Este año vestía uno de esos trajes de gala que alguno identificaba como „repetición“ del que lució en otra inauguración de temporada. Todo bien. Si algo se le valora a Merkel fue la falta de presunción. No verse obligada a estrenar un vestido cada año formaba es parte de su perfil; nadie lo interpretaría como un menosprecio al anfitrión.
Fuera de la nueva ligereza con que Merkel afrontaba su condición de líder retirada, estaba claro que ese 2022 no era un año más. Scholz, el socialdemócrata robotizado de Hamburgo había abierto su primer año en el poder con una larga lista de desafíos para su recién formado tripartito con verdes y liberales como socios. La coalición ‚Ampel‘ o semáforo nació entre dudas sobre la capacidad de convivencia entre el aliado verde -el partido de la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, y el de Economía, Robert Habeck- y el liberal Christian Lindner, en Finanzas. A Scholz no se le reconocían los dotes de consenso que tuvo Merkel. Le correspondería conciliar las ambiciones medioambientales ecologistas con el afán de recortar gasto liberal.
„Hoy hemos despertado en otro mundo“, reconocía Baerbock el 22 de febrero. Ese día se cumplieron todas esas amenazas rusas de las que EEUU, Ucrania, los países bálticos o Polonia llevaban años alertando, pero que la Alemania de Merkel creyó se podían manejar. La invasión a gran escala de Ucrania había empezado. Imposible seguir pensando que Vladímir Putin era un líder ‚manejable“. La amistad de intereses entre Putin y el socialdemócrata Schröder había generado una Alemania energéticamente dependiente de Moscú. Tras su derrota ante Merkel, en 2005, Schröder protagonizó un episodio de puertas giratorias que le colocó en los consejos de empresas controladas por el Kremlin. El gasoducto Nord Stream era una de esas piezas. Merkel no solo había mantenido en pie el primero de los gasoductos heredados de la amistad entre Putin y Schröder, sino que selló la construcción del Nord Stream 2. Ni la anexión de la península de Crimea, en 2014, le hizo replantearse esa relación de dependencia
martes, 22 de noviembre de 2022
Vía Efe: sin piedad para el "Anillo" serial de Schwarz
Bayreuth fulmina sin piedad el "Anillo" serial de Schwarz
Gemma Casadevall
Bayreuth (Alemania), 5 ago (EFE).- No hubo rescate para el "Anillo del Nibelungo" de Valentin Schwarz: al telón final "Ocaso de los Dioses" del austríaco le siguieron los atronadores abucheos que llevaba días reservándole el Festival Richard Wagner por su versión en formato "Netflix" de la tetralogía wagneriana.
Schwarz no había salido a saludar tras el estreno del "Oro del Rin", "La Valkiria" ni "Sigfrido". En rigor, tampoco es preceptivo hacerlo en el festival de Bayreuth, puesto que el "Anillo" es un ciclo y, como tal, todo juicio intermedio es prematuro.
Se hizo esperar para recibir el veredicto. Y cuando finalmente asomó, arropado por su equipo técnico y tras las cerradas ovaciones a solistas y orquesta, recibió el bufido casi unánime, durante casi dos minutos, del templo wagneriano.
El "Ocaso", plasmado en una piscina vacía, mohosa y precintada, cerraba el capítulo de una tetralogía plagada de infidelidades, traiciones y una infancia a merced de los bandazos adultos.
Se veía como inevitable que tras el telón se abalanzaría la tormenta sobre Schwarz, con 33 años y debutante en la casa. Cada una de las piezas anteriores había recibido su dosis de protestas, que además fueron "in crescendo", como lo fueron las ovaciones a la parte musical.
La batuta de Cornelius Meister tal vez no sea la más wagneriana entre las que se alternan en la presente temporada de Bayreuth. Pero la lógica del equilibrio hizo que se le recompensara con aplausos, mezclados con algún signo de protesta.
Meister había asumido la dirección de la tetralogía tras contraer la covid el maestro previsto, el finlandés Pietari Inkine. Ahí se ganó ya el obvio reconocimiento a su valor.
Mucho más que a Meister se ovacionó a todos los solistas de las 15 horas de "Anillo". Principalmente a Egin Silins y Tomasz Konieczny, que se alternaron el papel de Wotan; a Andreas Schager y Clay Hilley, los Sigfridos, a las Brunildas Iréne Theorin -con alguna excepción- y Daniela Köhler, y a la Siglinda Lise Davidse.
INFORTUNIOS, EMBARAZOS, SUICIDIOS, LIFTINGS Y SORPRESAS
El "Anillo" parecía perseguido por la mala suerte. Schwarz jugó a la sorpresa, al trasladar a los mitos wagnerianos a escenas que podían recordar a "Dallas" o a las series de "Netflix", según los referentes de cada generación de espectadores.
Fue un estreno accidentado. Al Wotan Konieczny hubo que buscarle un relevo para el tercer acto de "La Valkiria", tras desplomarse sobre una silla rota; también hubo que buscarle repuesto a Stephen Gould para el Sigfriedo del "Ocaso" de hoy, lo que recayó en el debutante Hilley.
lunes, 21 de noviembre de 2022
Via Efe y Avui: Un legado con goteras
De Merkel a Scholz: un año sin la jefa
Gemma Casadevall
Berlín, 7 dic (EFE).- El 8 de diciembre de 2021, Angela Merkel se despidió del poder tras 16 años al frente de la potencia europea; al aparentemente armonioso relevo de entonces ha seguido un año en que Alemania ha expuesto unas debilidades heredadas, que contrastan con la teórica solidez pasada.
El socialdemócrata Olaf Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas en la última gran coalición de la conservadora Merkel, asumió ese día el cargo en lo que parecía un ascenso de signo continuista entre dos líderes moderados aunque procedentes de familias políticas rivales.
Scholz había ganado las elecciones dos meses y medio atrás, había logrado armar sin grandes problemas un tripartito inédito a escala federal -entre socialdemócratas, verdes y liberales- y su relevo se ceñía a la lógica de la alternancia en el poder.
Antes de despedirse del cargo, Merkel había mantenido una última conversación telefónica con los líderes de EE.UU., Francia, Reino Unido e Italia -Joe Biden, Emmanuel Macron, Boris Johnson y Mario Draghi.
Los aliados occidentales expresaban, una vez más, su preocupación por los movimientos rusos junto a Ucrania, informó el portavoz de la aún canciller. Washington llevaba semanas alertando de los planes del presidente Vladímir Putin.
Scholz estaba dispuesto a dinamizar la llamada transición verde de la mano de un vicecanciller y ministro de Economía ecologista, Robert Habeck. El tercer socio, con el liberal Christian Lindner en Finanzas, vinculaba esa opción con impulsos para la industria del país.
UN EJÉRCITO DESFASADO
La guerra de Ucrania desbarató todos estos planes. Scholz mantuvo el 24 de febrero la línea tibia hacia Moscú, tal como había hecho Merkel incluso tras la anexión de Crimea, en 2014.
Tres días después, ante el Bundestag, anunciaba Scholz un paquete de inversiones de 100.000 euros para poner al día al Ejército alemán, tras décadas de recortes presupuestarios. Y rompía asimismo la norma de no suministrar armas a Ucrania para pasar a expresar el total apoyo al país agredido.
Los Verdes no solo respaldaban este cambio. Tanto Habeck como su correligionaria y ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, secundaban las reclamaciones de Kiev de un mayor apoyo, incluido con armamento pesado.
sábado, 20 de noviembre de 2021
2021 Wagner bajo la mascarilla
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| Foto @gemmacasa |
Regreso al templo
El mismo palco de todos los veranos, los mismos protagonistas. Angela Merkel y Joachim Sauer, en la apertura de temporada de Bayreuth. Nosotros fotografiando con el Iphone. Pero nada era como siempre. Lo de menos era la ausencia de la alfombra roja, el aplazamiento a la temporada 2022 del siguiente "Anillo" o el uso obligatorio de la mascarilla. En el aire -político- se respiraba un nerviosismo inusual en Baviera. Merkel no se encaminaba a su siguiente reelección, porque como llevaba diciendo desde 2018 tras las generales de septiembre y en cuanto se formase el siguiente gobierno dejaba el cargo. Al bloque conservador no le quedaba otra que emanciparse de su máquina de ganar elecciones. No había fecha clara para el adiós definitivo, lo de formar gobierno puede demorar meses. En 2017 Merkel tardó hasta seis meses hasta lograr su última "groko". Pero el pánico se había apoderado de sus filas. Se vislumbraba la posibilidad de quedar apeados.
Bayreuth había superado el año de sequía absoluta o cierre por la covid. Reabría para vacunados, pacientes recuperados y todo aquel que presentara un test negativo -las 3G, por Geimpfte, Genesene y Getestet-. Cada uno, detrás de su mascarilla. Abolidos los servicios de guardarropía y la toilette del teatro, con gastronomía exterior y a de pie, para los entreactos y con el popular chiringuito vecino convertido en centro de test y registro previo donde presentar los correspondientes certificados de vacunación.
Habríamos aceptado cualquier condición a cambio de estar de nuevo ahí. Habíamos tenido un año largo para acostumbrarnos a respirar bajo la mascarilla. Y meses de cierre total de tiendas, bares, restaurantes, ocio, teatros, cines y todo aquello que hasta la llegada de la covid a Europa parecía esencial.
Bayreuth reabría con un "Holandés errante" dirigido por Oksana Lyniv, la primera mujer que tomaba la batuta en el templo. Katharina Wagner se había restablecido de la enfermedad cuyo nombre seguía sin revelarse, pero que había añadido incertidumbre sobre del futuro del festival, Merkel y Sauer estaban de nuevo en el palco, cada uno bajo su mascarilla. Y, por qué no admitirlo, la nueva normalidad derivada de la covid tenía un par de ventajas: aforo reducido significa menos público robándote el aire y la visibilidad, sobre todo a los que menos abultamos.
miércoles, 17 de noviembre de 2021
Vía Efe Laschet-Baerbock-Scholz, emergencia climática y Abgang
Y Merkel pasó a excanciller
Gemma Casadevall
miércoles, 4 de noviembre de 2020
2020 Perdidos en la pandemie
domingo, 1 de noviembre de 2020
Vía Efe, De Turingia a la covid; entre conspiranoicos y una líder científica
Merkel cierra su ciclo europeo bajo el signo del desbloqueo, pero sin tregua en casa
lunes, 4 de noviembre de 2019
Bayreuth 2019: Sauer y otros guardespaldas
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| Foto Tobias Hase dpa |
viernes, 1 de noviembre de 2019
Vía Efe, Un lento adiós y mucho demonio, dentro o fuera
Gemma Casadevall
Un total de 5.143 días han pasado desde que Merkel se convirtió en la primera mujer y la primera persona crecida en el este de Alemania que alcanzó la Cancillería, el 22 de diciembre de 2005. Los mismos que detentó el poder, entre 1949 y 1963, Adenauer, el canciller fundacional de la República Federal de Alemania (RFA).
Merkel no tiene previsto ninguna celebración pública, afirma el popular diario "Bild", que destaca lo que le queda por delante hasta pulverizar la marca absoluta de 5.869 días. El periodo que estuvo Kohl en la Cancillería, desde el 1 de octubre de 1982 al 26 de octubre de 1998.
Son 726 días hasta igualar en tiempo a quien se considera el "canciller de la reunificación". Kohl dirigió el proceso político que arrancó de la caída del muro de Berlín -el 9 de noviembre de 1989- y derivó once meses después en la incorporación a la RFA del territorio de la República Democrática Alemana (RDA). Fue el primer canciller federal que gobernó una Alemania amplificada a 80 millones de habitantes.
domingo, 4 de noviembre de 2018
2018 Baño María, Groko in extremis y Sauer, paseando por las dunas
De nuevo Angela Merkel, en estado puro, de espaldas en su palco, consciente que unas hileras más abajo estábamos los del Iphone haciéndole fotos. Medios que no colgarían esa foto más allá del blog privado o asistentes al festival que sí pagaron por su entrada. Con los celulares se había perdido el antiguo rubor que suponía sacar la cámara y hacer alguna foto. Merkel, conversando con su catedrático wagneriano, Joachim Sauer. Merkel, intercambiando a saber qué secretos con su esbeltísima ministra de Defensa, Ursula von der Leyen. La mujer de la que años atrás se sostuvo iba a ser su sucesora. La madre de siete hijos, cintura de abispa, conservadora, aristócrata, exministra de la Familia, algo más arriesgada en cuestiones de paridad de género que su cautelosa jefa de gobierno y de partido.
| Foto @gemmacasa |
viernes, 2 de noviembre de 2018
Vía Efe, La prejubilación de Merkel, el picnic de Puigdemont y la travesía por Doñana
Merkel se pone fecha límite
Gemma Casadevall
| Foto @gemmacasa |
Berlín, 17 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, inició este 2018 lo que pretende sea una retirada ordenada, cumplidos ya trece años al frente de la primera potencia europea y debilitada -aunque no derrotada - por sus acrecentados enemigos internos y externos.
El año había arrancado con una Merkel determinada a lograr un gobierno estable para su cuarto mandato y terminó con la elección como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que dirigía desde 2000, de Annegret Kramp-Karrenbauer.
Con el relevo a favor de la leal AKK -como se denomina a la sucesora- se diluyó el fantasma de un fin abrupto de la legislatura, aunque persisten las dudas sobre si Merkel se mantendrá en el poder hasta las siguientes generales, previstas para 2021.
El mero anuncio hecho por la canciller, el pasado octubre, de que no optaría a su reelección como jefa del partido y tampoco aspirará a otro mandato como canciller calmó algo las prisas del ala derechista de su bloque conservador.
A Merkel se la vio desde entonces hasta liberada, concentrada en su papel de líder europea y global, y también más mordaz en el Parlamento (Bundestag), especialmente para arremeter sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
jueves, 1 de noviembre de 2018
Via Efe (I). Del decenio de Katharina a los abucheos a Plácido
Gemma Casadevall
| Foto @gemmacasa |
Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- Plácido Domingo debutó hoy como batuta wagneriana en el Festival Richard Wagner de Bayreuth con una triunfal "Valkiria" en que las voces impusieron su dominio sobre la escenografía de Frank Castorf y en medio de una ola de calor insólita en Baviera.
Los "bravos" se sucedieron para Catherine Foster, como Brunilda, y Greer Grimsley, el Wotan, en primera línea, así como también para Anja Kampe, la Siglinda, y Stephen Gould, su Sigmundo, mientras que a Domingo se le brindó una ovación de gala, salpicada de algún abucheo.
Debutar en el templo wagneriano por excelencia, acostumbrado a las batutas más avezadas en las óperas del compositor exclusivo de la casa, no es tarea fácil.
Tampoco para Domingo, quien regresaba al festival bávaro 18 años después de haber interpretado por última vez en ese lugar, entonces como tenor, el Sigmundo que ahora asumió Gould.
Salió airoso de la prueba, en un Bayreuth que esperaba con cierto escepticismo que por primera vez en la historia de la casa no se representara "El Anillo del Nibelungo" al completo, sino simplemente la segunda pieza.
La "Valkiria" con la que Domingo debutó como director wagneriano, a sus 77 años, es la pieza "superviviente" del "Anillo" que Castorf estrenó en ese festival, en 2013, entre tempestades de abucheos, algo suavizadas en sus posteriores reposiciones.





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