El atentado de Berlín coloca a Merkel bajo la presión de sus socios y de la ultraderecha
Berlín, 21 dic (EFE).- El atentado contra el mercadillo navideño de Berlín ha reavivado en Alemania el controvertido debate sobre la crisis de los refugiados y su gestión por parte de la canciller Angela Merkel, de nuevo presionada por sus socios bávaros y la derecha radical, que la responsabiliza sin pudor de la tragedia.
"Llevamos años pronosticándolo. Han dejado entrar a cientos de miles de refugiados sin control. Es la desintegración de Alemania", clamaba hoy el político ultraderechista Björn Höcke ante una pancarta con la frase "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse"- junto a la sede de Cancillería.
Höcke, líder en el "Land" de Turingia de Alternativa para Alemania (AfD) y representante de su ala más dura, había convocado una concentración de protesta a cien metros del edificio, a modo de ceremonia de duelo por los doce muertos del atentado.
"Exigimos que se expulse a los delincuentes y terroristas llegados aquí al amparo de Merkel", proseguía el representante de la derecha radical, en medio de un fuerte despliegue mediático y un par de seguidores asistentes a su convocatoria.
A su propia ceremonia ante la Cancillería asistió un pastor evangélico, que dijo acudir por iniciativa propia, no representando a esa Iglesia, para rendir homenaje a las "víctimas de la barbarie".
Las pancartas exigiendo que Merkel se vaya se alternaron con otras acusándola de "dictadora" -"por imponer un asilo que atenta contra su deber constitucional de proteger a su pueblo", según Höcke- o con el otro eslogan característico de la AfD, "Basta ya".
La líder del partido, Frauke Petry, no acudió a la concentración, pero ayer martes, cuando aún seguía detenido como único sospechoso del atentado un refugiado paquistaní, afirmó que el ataque había demostrado que Alemania "ya no es segura".
A la puesta en libertad del primer sospechoso siguió hoy una orden de detención europea contra el tunecino Anis Amri, quien a diferencia del anterior sí estaba bajo observación por presuntos vínculos con Estado Islámico (EI), la red yihadista que ayer reivindicó como propio el atentado.

























