martes, 22 de noviembre de 2022

Vía Efe: sin piedad para el "Anillo" serial de Schwarz


lunes, 21 de noviembre de 2022

Via Efe y Avui: Un legado con goteras

De Merkel a Scholz: un año sin la jefa 

Gemma Casadevall

Berlín, 7 dic (EFE).- El 8 de diciembre de 2021, Angela Merkel se despidió del poder tras 16 años al frente de la potencia europea; al aparentemente armonioso relevo de entonces ha seguido un año en que Alemania ha expuesto unas debilidades heredadas, que contrastan con la teórica solidez pasada.

       El socialdemócrata Olaf Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas en la última gran coalición de la conservadora Merkel, asumió ese día el cargo en lo que parecía un ascenso de signo continuista entre dos líderes moderados aunque procedentes de familias políticas rivales.

Scholz había ganado las elecciones dos meses y medio atrás, había logrado armar sin grandes problemas un tripartito inédito a escala federal -entre socialdemócratas, verdes y liberales- y su relevo se ceñía a la lógica de la alternancia en el poder.

Antes de despedirse del cargo, Merkel había mantenido una última conversación telefónica con los líderes de EE.UU., Francia, Reino Unido e Italia -Joe Biden, Emmanuel Macron, Boris Johnson y Mario Draghi.

Los aliados occidentales expresaban, una vez más, su preocupación por los movimientos rusos junto a Ucrania, informó el portavoz de la aún canciller. Washington llevaba semanas alertando de los planes del presidente Vladímir Putin.

Scholz estaba dispuesto a dinamizar la llamada transición verde de la mano de un vicecanciller y ministro de Economía ecologista, Robert Habeck. El tercer socio, con el liberal Christian Lindner en Finanzas, vinculaba esa opción con impulsos para la industria del país.

UN EJÉRCITO DESFASADO 

La guerra de Ucrania desbarató todos estos planes. Scholz mantuvo el 24 de febrero la línea tibia hacia Moscú, tal como había hecho Merkel incluso tras la anexión de Crimea, en 2014. 

Tres días después, ante el Bundestag, anunciaba Scholz un paquete de inversiones de 100.000 euros para poner al día al Ejército alemán, tras décadas de recortes presupuestarios. Y rompía asimismo la norma de no suministrar armas a Ucrania para pasar a expresar el total apoyo al país agredido.

Los Verdes no solo respaldaban este cambio. Tanto Habeck como su correligionaria y ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, secundaban las reclamaciones de Kiev de un mayor apoyo, incluido con armamento pesado.

sábado, 20 de noviembre de 2021

2021 Wagner bajo la mascarilla


Foto @gemmacasa


Regreso al templo

+ Pelea de gallos, armonía verde y Scholz como vía continuista

+ Templin


El mismo palco de todos los veranos, los mismos protagonistas. Angela Merkel y Joachim Sauer, en la apertura de temporada de Bayreuth. Nosotros fotografiando con el Iphone. Pero nada era como siempre. Lo de menos era la ausencia de la alfombra roja, el aplazamiento a la temporada 2022 del siguiente "Anillo" o el uso obligatorio de la mascarilla. En el aire -político- se respiraba un nerviosismo inusual en Baviera. Merkel no se encaminaba a su siguiente reelección, porque como llevaba diciendo desde 2018 tras las generales de septiembre y en cuanto se formase el siguiente gobierno dejaba el cargo. Al bloque conservador no le quedaba otra que emanciparse de su máquina de ganar elecciones. No había fecha clara para el adiós definitivo, lo de formar gobierno puede demorar meses. En 2017 Merkel tardó hasta seis meses hasta lograr su última "groko". Pero el pánico se había apoderado de sus filas. Se vislumbraba la posibilidad de quedar apeados.

Bayreuth había superado el año de sequía absoluta o cierre por la covid. Reabría para vacunados, pacientes recuperados y todo aquel que presentara un test negativo -las 3G, por Geimpfte, Genesene y Getestet-. Cada uno, detrás de su mascarilla. Abolidos los servicios de guardarropía y la toilette del teatro, con gastronomía exterior y a de pie, para los entreactos y con el popular chiringuito vecino convertido en centro de test y registro previo donde presentar los correspondientes certificados de vacunación.

Habríamos aceptado cualquier condición a cambio de estar de nuevo ahí. Habíamos tenido un año largo para acostumbrarnos a respirar bajo la mascarilla. Y meses de cierre total de tiendas, bares, restaurantes, ocio, teatros, cines y todo aquello que hasta la llegada de la covid a Europa parecía esencial.

Bayreuth reabría con un "Holandés errante" dirigido por Oksana Lyniv, la primera mujer que tomaba la batuta en el templo. Katharina Wagner se había restablecido de la enfermedad cuyo nombre seguía sin revelarse, pero que había añadido incertidumbre sobre del futuro del festival, Merkel y Sauer estaban de nuevo en el palco, cada uno bajo su mascarilla. Y, por qué no admitirlo, la nueva normalidad derivada de la covid tenía un par de ventajas: aforo reducido significa menos público robándote el aire y la visibilidad, sobre todo a los que menos abultamos.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Vía Efe Laschet-Baerbock-Scholz, emergencia climática y Abgang

 Y Merkel pasó a excanciller

Gemma Casadevall




Berlín, 16 dic (EFE).- Alemania, pero también Europa, se despidieron este 2021 del liderazgo de Angela Merkel, una etapa de 16 años marcada por un estilo atípico de ejercer el poder, sacudida en su última etapa por la lucha contra la pandemia y que deja como asignatura pendiente de modernizar su país.
Merkel cumplió su compromiso de seguir en su puesto hasta la investidura de un sucesor. El 8 de diciembre la relevó el socialdemócrata Olaf Scholz, 5.860 días después de haberse convertido en la primera mujer que accedía a la Cancillería alemana. Era también la primera persona crecida en territorio comunista que lo lograba y la más joven entre sus antecesores, con 51 años.
Unas horas antes de la investidura de Scholz, Cancillería hacía público un comunicado sobre una última conversación entre Merkel con los líderes de EE.UU., Francia, Italia y el Reino Unido -Joe Biden, Emmanuel Macron, Mario Draghi y Boris Johnson- a propósito de los movimientos rusos junto a Ucrania.
El ucraniano es uno de los conflictos que no ha podido zanjar la líder que marcó la pauta en la crisis de la zona euro o ante la emergencia migratoria de 2015. A la primera de esas crisis respondió con la tenaza de la austeridad; a la segunda, manteniendo abiertas las fronteras a los refugiados cuando otros las cerraban.
La primera ola de la covid-19 la revalorizó como líder de referencia. La mostró como una política de formación científica y capacidad de análisis, mientras otros mandatarios daban bandazos. Pero ello no evitó a Alemania la furia de la segunda y la tercera olas; la cuarta sorprendió al país con cierto vacío de poder, entre una canciller en funciones y un sucesor que aún no funcionaba.
Su legado está por escribir, puesto que es la historia la que coloca a un político en su lugar. Pero parece indiscutible que esta líder, a la que tanto se criticó por lenta como por imparable, marcó un estilo de ejercer el poder, basado en el consenso y no en la confrontación.

LA LÍDER GLOBAL

Merkel no superó por diez días el récord de permanencia en el poder de Helmut Kohl (1982-1998). Dejó el cargo como la más longeva entre los líderes occidentales y a la que solo superó, en veteranía, uno de sus "ogros" internacionales, el ruso Vladímir Putin.
Representó al eje transtatlántico con cuatro líderes estadounidenses -George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Biden- y al franco-alemán con cuatro franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarzoky, François Hollande y Macron-; cuidó las relaciones con cinco británicos -Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron, Theresa May y Johnson- y con tres españoles -José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez-.
La lista se eternizaría con Italia -ocho primeros ministros-. En su ronda de despedidas, a escala internacional o nacional, habrá acumulado más reconocimientos, títulos "honoris causa", premios o regalos de los que caben en ninguna estantería.

LA AGENDA ALEMANA

A la investidura de Scholz asistió desde la tribuna de visitantes del Bundestag, ya que tampoco optó al escaño de diputada que, desde 1990, tuvo por Stralsund, la ciudad del este alemán donde arrancó su carrera tras la caída del muro de Berlín.
Desde esa tribuna recibió la ovación de los diputados, con excepción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que el espectro parlamentario mantiene aislado.
Su último año como canciller ha sido duro. No solo por la pandemia, sino también por las devastadoras inundaciones con más de 180 muertos en el oeste del país. La catástrofe hizo patente los estragos de la emergencia climática y recordó el incumplimiento alemán de los objetivos de reducción de emisiones.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

2020 Perdidos en la pandemie


Foto @gemmacasa

Silencio en la verde colina


+ Merkel, revalorizada y con la sucesión aparcada


De pronto, el silencio. La pandemia nos cambió la vida a muchos. A otros se la arrancó. En Bayreuth se renunció a tratar de llevar adelante un programa alternativo, al aire libre, como sí hicieron otros. De pronto se impuso el silencio sobre un festival incuestionable en tiempos de paz, al que se acudía aunque diluviase o bajo olas de calor irrespirables. Los únicos visitantes de la verde colina en este verano bávaro fueron un puñado de "amigos", la Gesellschaft der Freunde von Bayreuth, la sociedad en que se juntan mecenas interesados o wagnerianos de todo el mundo. El teórico sostén de un festival al que a lo largo de su historia no faltaron ni los subsidios públicos ni los patrocinadores privados. 
Un grupito de esos Freunde, obviamente locales, se reunían por la mañana ante el teatro vacío, ocupaban un par de butacas, leían para los cuatro turistas que sabían del evento algún texto de las cartas de Richard o cualquier otro documento; se interpretaba alguna pieza o escuchaba algo grabado. Nada más. 
Éramos pocos los que nos habíamos animado, pese a todo, a acercanos a Bayreuth. Ni Angela Merkel ni su wagneriano esposo ni nadie de la plana mayor bávara estaba ahí. Habría sido una grave irresponsabilidad, en una clase política seguidora -pese a algún disenso- de la máxima de Merkel: precaución, no viajéis si no es imprescindible, menos aún hagáis turismo. Todo eso, pese a que Alemania había superado con más o menos buena nota la  primera oleada de la covid.  Italia y España confinaban a su población, en Nueva York se acumulaban los féretros, pero Alemania parecía algo menos vulnerable que otros países comparables. Mientras nuestras familias, en nuestro país de oriegen, relataban de sus "escapadas" a la calle para tirar la basura o pasear el perro, nosotros, los alemanes, no nos privábamos del paseo por el parque, incluso de a dos y copa de vino "to go" incorporada. 

La canciller había abierto el año con un cisma interno por el voto cómplice de su partido con la ultraderecha en Turingia, la región del este donde Alternativa para Alemania (AfD) seguía al líder de un ala más radicalizada, Björn Höcke. La bestia negra también para los llamados moderados del partido, capaz de escenificar una toma de poder (regional) con reminiscencias hitlerianas y al que sólo la Izquierda se atrevía a no estrechar la mano.

El cisma se llevó por delante a AKK, Annegret Kramp Karrenbauer, la leal pero débil sucesora a la que Merkel había querido colocar dirección a la Cancillería. Se reabría el pulso sucesorio por el legado de la líder global. Pero ni siquiera eso era ya tan imperativo como la lucha contra la covid-19.

Cualquier otra crisis parecía de pronto un asunto nimio. Aparcable. Merkel se revalorizaba ante los ciudadanos. Ya no se hablaba de su "Dämmerung", el ocaso, sino de líder de referencia que sabía explicar a sus ciudadanos qué era eso del aumento exponencial de infecciones, mientras el resto de líderes daba bandazos. Las redes sociales se llenaban de minutos de gloria de Merkel explicando, sin perder la calma, pero con toda claridad, la que se nos avecinaba.

Junio fue benigno aún. Alemania abrió alguna ventanita al turismo; tras meses de paseos en bici por el bosque reabrieron las piscinas. Pero Bayreuth no escenificó absolutamente nada. Katharina Wagner estaba de baja, enferma, sin que se supiera qué mal la aquejaba. Imposible preguntar. Pensar en voz alta, especular sobre un asunto privado era de mal tono. Viajar por Baviera no estaba vetado. Tampoco Bayreuth. Pero a qué acercarse a un templo wagneriano en silencio?

domingo, 1 de noviembre de 2020

Vía Efe, De Turingia a la covid; entre conspiranoicos y una líder científica

Merkel cierra su ciclo europeo bajo el signo del desbloqueo, pero sin tregua en casa


Gemma Casadevall

Berlín, 11 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, cerró su último semestre de liderazgo europeo bajo el signo del desbloqueo y el consenso, su señal de identidad, mientras busca desesperadamente cómo frenar una pandemia sin tregua navideña en Alemania.
Hungría y Polonia levantaron su veto al presupuesto de la Unión Europea (UE) para 2021-2017 (1,07 billones de euros) y, con ello, se dio vía libre al fondo de recuperación post-pandemia (750.000 millones de euros).
Fueron precisas intensas negociaciones, dirigidas por la presidencia de turno alemana y una serie de concesiones a Budapest y Varsovia, que rechazaban vincular el flujo de fondos al respeto al estado de Derecho. El mecanismo de condicionalidad se mantiene, pero se garantiza que no habrá "arbitrariedades" y sí vía de recurso al Tribunal de Justicia de la UE.
"Me quité una piedra del corazón", resumió Merkel, tras unas maratonianas negociaciones que "bien merecieron una noche en vela". Ha sido un trabajo arduo, en el curso del cual han quedado claras las "heridas profundas" existentes entre algunos socios, pero en las que nunca se perdió de vista "el respeto mutuo", aseguró.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Bayreuth 2019: Sauer y otros guardespaldas

Foto Tobias Hase dpa


Merkel, ante la Dämmerung dificilmente postergable

+ Los temblores, como síntoma; escenas de un matrimonio


Sola ante el teatro, con el nuevo rey sol bávaro -Markus Söder- y la esposa de éste rellenando espacios. La presencia del matrimonio bávaro hacía aún más evidente la ausencia del habitual acompañante de Angela Merkel. No había explicación oficial ni oficiosa para el por qué no acudía este año el catedrático Joachim Sauer a la apertura de la temporada. Por qué iba a haberla, si la visita de todos los años de Merkel y su marido estaba calificada de privada.

Merkel, sola, en el estreno del divertido y algo estridente "Tannhäuser" de Tobias Kratzer, en formato road movie a bordo y con una furgoneta como protagonista.  Era un mal año para Merkel, evidentemente el de la tantas veces proclamada y luego postergada "Dämmerung". 
A su "Groko" -gran coalición- le surgía una avería tras otra. Que a sus socios de gobierno socialdemócratas les fuera aún peor no era exactamente un alivio. La combativa Andrea Nahles había tirado la toalla como presidenta de un partido, el socialdemócrata, adscrito a las conspiraciones internas. Serían ya diez los revelos en la cúpula del partido desde tiempos de Gerhard Schröder.
Pero también era flagrante la crisis de liderazgo en el bloque conservador de Annegret Kramp Karrenbauer, AKK, como llamaba todo el mundo, especialmente los medios extranjeros, a la sucesora de Merkel al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU), 

Y, de pronto, Merkel empezó a temblar. En el sentido literal de la expresión. Primero fueron varios minutos de sacudida mientras se rendía honores militares al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Imposible desviar la mirada de la mujer prototipo de autocontrol, que de pronto se sostenía las manos desesperadamente tratando de neutralizar esos espasmos. Desde el gobierno no se dio más explicación oficial, fuera de que la canciller estaba bien y capacitada para el pleno ejercicio de todas sus funciones. Le siguieron varios episodios más de temblores. Cada aparición pública de la líder se convirtió en un ejercicio mediático de atención, a la espera del siguiente episodio. De pronto había que seguir cada uno de sus pasos o recepciones por si se reproducía lo que parecía la plasmación física de la "Dämmerung".

La canciller que nunca rehuía las preguntas de los medios seguía sin explicar qué ocurría. En lugar de eso hizo ejercicio de pragmatismo y optó por aparecer sentada en una silla para recibir a sus sucesivas visitas de Estado o cualquier otro punto de su abultada agenda oficial. La líder que cada semana recibía a dos o tres líderes europeos o del resto del mundo, además de pronunciar discursos ante foros, repartir o recibir premios, etc, o visitar escuelas seguía con su agenda.  Del mismo modo que aparecieron intempestivamente se dieron por resueltos los temblores. Sin explicación de ningún tipo. 

Algunos lo relacionamos luego con la muerte de su madre. Herlind Kasner. La viuda del pastor protestante Horst Kasner había fallecido a los 90 años, en la ciudad donde vivía desde 1957, Templin. Su hija estaba en esos días entre reuniones con el presidente francés Emmanuel Macron, tratando de arreglar el "brexit" y otros asuntos oficiales. No alteró su agenda pública. La noticia saltó varios días después, a través de la revista "Superillu". El gobierno confirmó.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Vía Efe, Un lento adiós y mucho demonio, dentro o fuera

Foto @gemmacasa


Merkel deja atrás a Adenauer y se orienta al siguiente récord

Gemma Casadevall

Berlín, 22 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, igualó este domingo la marca de permanencia en el poder del patriarca conservador Konrad Adenauer y se orienta ya hacia el récord absoluto en esa disciplina, cuyo titular es Helmut Kohl.
Un total de 5.143 días han pasado desde que Merkel se convirtió en la primera mujer y la primera persona crecida en el este de Alemania que alcanzó la Cancillería, el 22 de diciembre de 2005. Los mismos que detentó el poder, entre 1949 y 1963, Adenauer, el canciller fundacional de la República Federal de Alemania (RFA).
Merkel no tiene previsto ninguna celebración pública, afirma el popular diario "Bild", que destaca lo que le queda por delante hasta pulverizar la marca absoluta de 5.869 días. El periodo que estuvo Kohl en la Cancillería, desde el 1 de octubre de 1982 al 26 de octubre de 1998.
Son 726 días hasta igualar en tiempo a quien se considera el "canciller de la reunificación". Kohl dirigió el proceso político que arrancó de la caída del muro de Berlín -el 9 de noviembre de 1989- y derivó once meses después en la incorporación a la RFA del territorio de la República Democrática Alemana (RDA). Fue el primer canciller federal que gobernó una Alemania amplificada a 80 millones de habitantes.

domingo, 4 de noviembre de 2018

2018 Baño María, Groko in extremis y Sauer, paseando por las dunas





De nuevo Angela Merkel, en estado puro, de espaldas en su palco, consciente que unas hileras más abajo estábamos los del Iphone  haciéndole fotos. Medios que no colgarían esa foto más allá del blog privado o asistentes al festival que sí pagaron por su entrada. Con los celulares se había perdido el antiguo rubor que suponía sacar la cámara y hacer alguna foto. Merkel, conversando con su catedrático wagneriano, Joachim Sauer. Merkel, intercambiando a saber qué secretos con su esbeltísima ministra de Defensa, Ursula von der Leyen. La mujer de la que años atrás se sostuvo iba a ser su sucesora. La madre de siete hijos, cintura de abispa, conservadora, aristócrata, exministra de la Familia, algo más arriesgada en cuestiones de paridad de género que su cautelosa jefa de gobierno y de partido.

Foto @gemmacasa
Los privilegiados con entrada robábamos un par de escenas de Vips comportándose como humanos. Los entreactos seguían siendo espacio compartido con la ciudadanía. Bayreuth se había acostumbrado a las exigencias de los dispositivos de seguridad. Los ciudadanos sin entrada había encontrado su hueco para acceder, aunque fuera a cierta distancia y sin posibilidad de pedir autógrafo, a los jardines que envuelven el teatro. La farándula local exhibía sus trajes esperpénticos, mientras Merkel, von der Leyen y la clase política bávara se mantenían en lo clásico. Nada escapaba a los rituales.

Katharina Wagner cumplía sus diez años al frente del festival, Neo Rauch estrenaba un "Lohengrin" luminoso y triunfal y Plácido Domingo volvía a la casa, ahora como director, al frente de la "Valkiria". Esto último me dio la segunda oportunidad de una segunda entrevista con el tenor. Habían pasado 18 años desde el día en que se me concedió el honor en un entreacto en esa misma plaza. Entonces estaba ahí en calidad de tenor, ahora de director. Un eterno galán ya más que plateado, que seguía siendo o creyéndose seductor y del que costaba la suyo despegarse al término de la entrevista -"qué planes tienes ahora, un paseíto tal vez?", le preguntaba a la periodista, con un toque de insistencia que podía interpretarse, o no, como propia de un galán, por lo menos, pegajoso.
La segunda entrevista, como la primera, no dio para nada relevante. Pero, también como entonces, el triunfo era tenerla. Otra cobertura justificada, a ojos de los jefes.

Foto @gemmacasa

Era la tercera vez que vería a Plácido saludando al final de su actuación. La primera fue en 1995, entonces como "Parsifal" a las órdenes de Giuseppe Sinoppoli; le siguió la "Valkiria" del 2000 y ahora la propia-. Era la primera vez que Bayreuth le abucheaba en mi presencia. El festival volvía a hervir bajo temperaturas extremas -"ópera al baño maría", en definición que nunca me cansaré de agradecerla a mi experimentada colega Rosa Massagué-. En Bayreuth no había contemplaciones para un director no habilitado para Wagner, fuera o no Plácido.


viernes, 2 de noviembre de 2018

Vía Efe, La prejubilación de Merkel, el picnic de Puigdemont y la travesía por Doñana

Merkel se pone fecha límite

Gemma Casadevall


Foto @gemmacasa


Berlín, 17 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, inició este 2018 lo que pretende sea una retirada ordenada, cumplidos ya trece años al frente de la primera potencia europea y debilitada -aunque no derrotada - por sus acrecentados enemigos internos y externos.
El año había arrancado con una Merkel determinada a lograr un gobierno estable para su cuarto mandato y terminó con la elección como jefa de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que dirigía desde 2000, de Annegret Kramp-Karrenbauer.
Con el relevo a favor de la leal AKK -como se denomina a la sucesora- se diluyó el fantasma de un fin abrupto de la legislatura, aunque persisten las dudas sobre si Merkel se mantendrá en el poder hasta las siguientes generales, previstas para 2021.
El mero anuncio hecho por la canciller, el pasado octubre, de que no optaría a su reelección como jefa del partido y tampoco aspirará a otro mandato como canciller calmó algo las prisas del ala derechista de su bloque conservador.
A Merkel se la vio desde entonces hasta liberada, concentrada en su papel de líder europea y global, y también más mordaz en el Parlamento (Bundestag), especialmente para arremeter sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).

jueves, 1 de noviembre de 2018

Via Efe (I). Del decenio de Katharina a los abucheos a Plácido



Plácido debutó a la batuta en Bayreuth con una "Valkiria" triunfadora

Gemma Casadevall
Foto @gemmacasa

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- Plácido Domingo debutó hoy como batuta wagneriana en el Festival Richard Wagner de Bayreuth con una triunfal "Valkiria" en que las voces impusieron su dominio sobre la escenografía de Frank Castorf y en medio de una ola de calor insólita en Baviera.
Los "bravos" se sucedieron para Catherine Foster, como Brunilda, y Greer Grimsley, el Wotan, en primera línea, así como también para Anja Kampe, la Siglinda, y Stephen Gould, su Sigmundo, mientras que a Domingo se le brindó una ovación de gala, salpicada de algún abucheo.
Debutar en el templo wagneriano por excelencia, acostumbrado a las batutas más avezadas en las óperas del compositor exclusivo de la casa, no es tarea fácil.
Tampoco para Domingo, quien regresaba al festival bávaro 18 años después de haber interpretado por última vez en ese lugar, entonces como tenor, el Sigmundo que ahora asumió Gould.
Salió airoso de la prueba, en un Bayreuth que esperaba con cierto escepticismo que por primera vez en la historia de la casa no se representara "El Anillo del Nibelungo" al completo, sino simplemente la segunda pieza.
La "Valkiria" con la que Domingo debutó como director wagneriano, a sus 77 años, es la pieza "superviviente" del "Anillo" que Castorf estrenó en ese festival, en 2013, entre tempestades de abucheos, algo suavizadas en sus posteriores reposiciones.

sábado, 4 de noviembre de 2017

2017 De Carlos Gustavo a la señora del Damentoilette

Foto Reuters



Un paraguas llamado Steinmeier

+del derrumbe del "efecto Schulz" a la efervescencia ultra

Pocas veces se la vió tan determinada. Empuñando un enorme paraguas negro, en  lugar de dejar el cometido a los múltiples personajes desplegados a tu alrededor y asignados a estas tareas. Como si nada ni nadie pudiera cruzarse en su camino. Concentrada en atravesar el diluvio tan deprisa como le permitiera el traje de gala color bronce. A tiempo para advertir que su esposo, el catedrático, bajo su propio y enorme paraguas verde oscuro, se había abotonado mal el smoking. Bajaron por separado, cada uno con su paraguas, de la mini-van. Bajo el portalón se juntaron para la tradicional foto de todo los años, sin tiempo a enmendar Joachim Sauer el fusiforme abotonamiento.

Del césped quemado por la sequía de años anteriores se había pasado a una alfombra roja empapada entre diluvios. El año se había abierto con la designación del socialdemócrata Martin Schulz como teórico animal político superior capaz de derribarla sin mayores contratiempos. El socialdemócrata que de un soplo iba a terminar con la máquina de ganar elecciones que hasta entonces había sido Angela Merkel, pensaron los estrategas. No formaba parte de la gran coalición, por lo que tenía las manos libres para atacarla.
Eso había sido a principios de año. Antes de llegar a julio el "efecto Schulz" se había esfumado por completo. El expresidente del Parlamento Europeo no era el animal superior que iba a finiquitar la "era Merkel". Faltaban, como siempre ocurre en Bayreuth en año electoral, dos meses para los comicios nacionales.

Barrie Kosky, judío, abría la temporada con unos "Maestros cantores" por los que desfilaban todo tipo de fetiches wagnerianos. Merkel y Sauer desafiaban los diluvios igual que en los años precedentes habían desafíado las sequías y los jardines resecos. Pero sobre Merkel se sucedían los chaparrones. Unas semanas antes que el protocolario paso por Bayreuth había presidido un tumultuoso G20 con asistencia de varios lobos globales ansiosos por devorarla -Donald Trump, Recep Tayyip Erdogan y Vladimir Putin- y con Hamburgo alzado en batalla campal. 

Foto @gemmacasa
Del teórico "efecto Schulz" capaz de derribarla parecía que iba a zafarse. Pero la furia ultraderechista la perseguía. Lo mismo ocurría con sus cada vez más desgastados incómodos -o incomodados- socios de coalición. Hasta donde se sabía, Merkel no  había perdido la capacidad de ganar elecciones. En el Bayreuth del diluvio era la reina entre príncipes, compartiendo mesa con el de Suecia y comiendo, bebiendo y hablando sin parar. La capacidad para engullir y beber sin dejar de hablar era otra de sus señales de identidad. No tan biografiada, Pero observada tanto en las cenas a las que se asiste a distancia como en las que convierte en encuentro con los medios en los congresos de su partido.

Foto @gemmacasa
Merkel era la reina compartiendo banquete en el Steigenberger con Carlos Gustavo de Suecia. Pero  también era la Mutti que se bajaba al pueblo. "La Bundeskanzlerin podría ir a los servicios de su palco o de la lounge. Pero prefiere bajar aquí. Ella sabrá por qué lo hace", me comentó la amable señora de la Damen Toilette, casi tan veterana en su tarea como Merkel en la de gobernar. Efectivamente, a la Bundeskanzlerin se la veía en los entreactos en los servicios. Tal vez no en la apertura de temporada. Pero sí en las galas sucesivas, cuando se alivian los dispositivos de seguridad y la etiqueta. Con el mismo quimono de diez o doce años antes, al parecer su prenda preferida, me la topé en las escaleras de la Damen Toilette. Como todo el mundo dejó su monedita en el platito tras salir de la cabina. Como todo el mundo, saludó a la veterana empleada que pasaba el paño sobre cada toilette tras su uso. Como todo el mundo subió la escalera. "Cada una de las señoras con las que se cruza contará luego en su casa, a sus amigas, en la peluquería que compartió toilette con la canciller. No digamos ya lo que comentará la que se topa con la canciller saliendo de la cabina justo en la que se dispone a entrar".

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Vía Efe Reelección con goteras y obituario

Merkel busca el sí del derrotado Schulz para buscar una mayoría estable 


Gemma Casadevall

Berlín, 30 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, abrieron hoy una vía de diálogo, diez semanas después de las elecciones generales y ante la evidencia de que solo ellos pueden negociar un gobierno estable para la primera economía europea.

Foto dpa
A las 19.00 GMT, noche cerrada en Berlín y bordeando los cero grados, la líder de la Unión Cristianodemócrata (CSU), el del Partido Socialdemócrata (SPD) y el de la Unión Socialcristiana bávara (CSU), Horst Seehofer, acudieron a su cita con el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, para tantear salidas que eviten nuevas elecciones.
Era una reunión sin más imágenes que las de la entrada y la salida de los políticos al Palacio de Belleveu presidencial, que se prolongó algo más de dos horas, al término de las cuales y de acuerdo a lo previsto no hubo declaraciones, puesto que cada uno de los líderes evaluará lo abordado primero con su partido.
Teóricamente no debería haber escollos insalvables entre tres formaciones que han gobernado juntas en la primera y en la tercera legislatura de Merkel, además de seguir haciéndolo en funciones y en varios de los 16 estados federados del país.
Pero tanto conservadores como socialdemócratas han sufrido una fuerte erosión, ya que si en la primera coalición de Merkel sumaron el 70 % de los votos, ahora estarían en el 53 %, en medio del ímpetu de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
La canciller tanteó primero una coalición inédita, con los verdes y los liberales, pero fracasó tras cinco semanas de contactos, mientras que Schulz, inicialmente determinado a ir a la oposición, ha tenido que abrirse al diálogo a instancias del presidente.
Steinmeier ha cobrado una inusitada relevancia, en un país donde la Constitución reserva al presidente un papel representativo y neutral, ya que deja en suspenso su militancia durante su mandato.

viernes, 4 de noviembre de 2016

2016 Golpe de realidad



Foto @gemmacasa privat


Baviera bajo el terror 

+ Merkel, a por el cuarto

Finalmente la realidad atrapó a Bayreuth. 2015 fue probablemente un año decisivo en la "era Angela Merkel". Pero los efectos de su decisión de no cerrar fronteras y de la frase "Wir schaffen das" -"lo lograremos"- see plasmaron con toda contundencia en 2016.
 
Imposible escapar a la realidad, ni siquiera en el interior del teatro de Richard. En lugar de desfile de políticos y farándula, recibía al asistente un cartel dedicado a las víctimas de los actos violentos "en los últimos días". 

La frase era premeditadamente ambigua. Cabían en ese recuerdo los nueve inmigrantes asesinados tres días antes en un centro comercial de Múnich por un adolescente germano-iraní. Fue en el aniversario de la matanza del ultraderechista noruego Anders Behring Breivik en el doble atentado de Utoya y Oslo, con 77 muertos. O a los heridos de un tren regional sobre los que se lanzó un afgano de 17 años armado con un hacha, también en Baviera, unos días antes. O a los asistentes a un festival al aire libre en Ansbach, a 20 minutos en tren de Bayreuth, 17 de los cuales resultaron heridos cuando un sirio de 27 años detonó la bomba que llevaba en la mochila. 

El adolescente germano-iraní que tal vez quería emular al ultraderechista noruego se suicidó de un tiro en la cabeza. El afgano del tren regional cayó abatido por la policía. El de Ansbach no causó ninguna otra muerte que la suya propia. Estos dos últimos eran refugiados llegados con la crisis migratoria de 2015.
Foto @gemmacasa

La noticia de este último atentado, el de Ansbach, se produjo justo cuando entraba en mi hotel de Bayreuth, la víspera de la apertura, decidida a soltar mi portátil sobre la cama y dormir. No era la primera vez que el mundo real del presente invadía mi propósito de sumergirme en Wagner en el mejor lugar del mundo para escuchar sus óperas, en definición de Richard. En esta ocasión llevaba ya demasiados días seguidos de atentados y muertes.
Llegaba a mi festival de tantos veranos tras pasar un par de horas en Duisburg, a 313 kilómetros, para hablar con los padres de una de las muchachas españolas muertas en el túnel de la "Loveparade" exactamente cinco años atrás. Visitarlo fue espeluznante. Un túnel vacío, tétrico, en el que habían muerto de asfixia y pánico 21 muchachos, atrapados en la ratonera producto de la desidia de las autoridades más la avaricia del organizador. 

Lo que menos podía desear al entrar en la habitación del hotel era abrir de nuevo el ordenador para lanzar la noticia del atentado de Ansbach. Había recibido -y tratado de ignorar- en mi móvil algún urgente sobre una ambigua "explosión" en una ciudad bávara por la casualmente había pasado mi tren camino a Bayreuth. Lo siguiente fue resignarme a abrir ordenador y buscar informaciones fiables para trasladar los urgentes a mi redacción. Sobre la cama del hotel, de madrugada, mirando la franja roja de los informativos alemanes y el apoyo de una buena colega de guardia compartiendo la historia, probablemente en posición parecida, con el portátil sobre las rodillas, pero desde la cama de su casa.

La vecindad de esa ciudad bávara con Bayreuth significaba que al día siguiente me pasaría por ahí para tratar de contar esa historia, hablar con algún testigo, antes de vestirme más o menos bien, subir a la colina y asistir a la apertura de la temporada del festival al que todos los años me empeñaba en ir, con o sin golpe de realidad, con o sin noticias paralelas que atender.      

martes, 1 de noviembre de 2016

Vía Efe Furias fundamentalistas

El atentado de Berlín coloca a Merkel bajo la presión de sus socios y de la ultraderecha


Gemma Casadevall

Foto dpa

Berlín, 21 dic (EFE).- El atentado contra el mercadillo navideño de Berlín ha reavivado en Alemania el controvertido debate sobre la crisis de los refugiados y su gestión por parte de la canciller Angela Merkel, de nuevo presionada por sus socios bávaros y la derecha radical, que la responsabiliza sin pudor de la tragedia.
"Llevamos años pronosticándolo. Han dejado entrar a cientos de miles de refugiados sin control. Es la desintegración de Alemania", clamaba hoy el político ultraderechista Björn Höcke ante una pancarta con la frase "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse"- junto a la sede de Cancillería.
Höcke, líder en el "Land" de Turingia de Alternativa para Alemania (AfD) y representante de su ala más dura, había convocado una concentración de protesta a cien metros del edificio, a modo de ceremonia de duelo por los doce muertos del atentado.
"Exigimos que se expulse a los delincuentes y terroristas llegados aquí al amparo de Merkel", proseguía el representante de la derecha radical, en medio de un fuerte despliegue mediático y un par de seguidores asistentes a su convocatoria.
Para Höcke y el vicepresidente del partido, Alexander Gauland, asimismo presente en la concentración, el oficio interconfesional celebrado ayer en la Gedächtniskirche -una emblemática iglesia junto al mercadillo donde ocurrió el ataque el lunes-, al que asistió la plana mayor de la política alemana, fue "una farsa".
A su propia ceremonia ante la Cancillería asistió un pastor evangélico, que dijo acudir por iniciativa propia, no representando a esa Iglesia, para rendir homenaje a las "víctimas de la barbarie".
Las pancartas exigiendo que Merkel se vaya se alternaron con otras acusándola de "dictadora" -"por imponer un asilo que atenta contra su deber constitucional de proteger a su pueblo", según Höcke- o con el otro eslogan característico de la AfD, "Basta ya".
La líder del partido, Frauke Petry, no acudió a la concentración, pero ayer martes, cuando aún seguía detenido como único sospechoso del atentado un refugiado paquistaní, afirmó que el ataque había demostrado que Alemania "ya no es segura".
A la puesta en libertad del primer sospechoso siguió hoy una orden de detención europea contra el tunecino Anis Amri, quien a diferencia del anterior sí estaba bajo observación por presuntos vínculos con Estado Islámico (EI), la red yihadista que ayer reivindicó como propio el atentado.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

2015 Decenio sin tregua


Foto @gemmacasa privat
Dämmerung o Teflón

+ de la bienvenida al refugiado a Pegida


Angela Merkel no iba a tener un decenio fácil. Se acercaba el momento de recordar los diez años de su llegada al poder. La solidez, el liderazgo sin estridencias, tal vez el desgaste: los periodistas preparábamos la pieza inexcusable para el 22 de noviembre, el día en que se cumplían los diez años del doble hito histórico, primera mujer y del este al frente de la Cancillería alemana.
Sólo que los años no son solo un suma y sigue. Tienen que discurrir.
 
Foto @gemmacasa
El 25 de julio Bayreuth abría la temporada como venía haciéndolo siempre, con o sin asistencia de Merkel. El teatro seguía desde el año anterior bajo un andamio en formato de simulacro de fachada mientras se avanzaba en su renovación. Una mala jugada para quienes se acercaban por primera vez al templo. Fotografiar el andamiaje tenía su punto macabro, por mucho que se tratara de enfocar a los músicos, en el balcón, a punto de anunciar el fin del entreacto. El mismo balcón desde al que luego, en la siguiente pausa, se accedería para hacerse la selfie o pedirle a un japonés que te tome una foto. Los japoneses están predestinados para este cometido. Se da por hecho que no saldrán corriendo con tu celular, porque los suyos son mejores que el tuyo. Y se da por hecho que sacan buenas fotos, puesto que sacan tantas.
 
Era la primera vez en que no viajaba sola a Bayreuth. El departamento de prensa no da entrada de acompañante ni siquiera a los más fieles seguidores mediáticos. Pero por fin había accedido a una de las codiciadas entradas para el público. A mi acompañante le tocó la primicia de fotografiar la fachada simulacro. Lo hizo con pasión.  Le presenté, uno a uno, todos los restaurantes, chiringuitos, bares al sol y solariums que me habían salvado del hambre en mis visitas anteriores, una vez enviada mi crónica. La terraza del Steigenberger donde pre-escribía mis crónicas, en los entreactos, mientras los asistentes de verdad, lo que pagaron por su entrada, comían o al menos tomaban su tempempié. El aparcamiento-picnic donde los más ahorradores abren el maletero del coche y sacan su tentenpié. El puesto de helados de chocolate, el de champagne de verdad y el del falso, el kebab último recurso junto a la Hauptbahnhof. 

Nos fotografió un japonés desde el balcón donde la fanfarria sale a marcar el fin del entreacto. Nos entregamos al universo wagneriano en pleno. Recorrimos el recién renovado museo de la Wahnfries Haus. No hay como ir acompañado para revisitar todo aquello que conocemos. 

Merkel nos daba la espalda, como siempre, desde su palco. Todos la fotografiábamos sin disimulo ya desde la llegada a la cultura universal de los celulares. Era parte del ritual. 

Fue otro final de julio de calor agobiante. Katharina era, por fin, dueña y señora en solitario. Eva se había desprendido de la dirección bicéfala. La biznieta más biznieta estrenaba, además, un "Tristán" más bien opaco, pero con grandes voces.
 
Baviera era por entonces un derechismo hasta civilizado. La ultraderecha se concentraba en Dresde, cuna de un movimiento que tal vez habría sido esperpéntico y fugaz, de no ser que todos los medios nos lanzamos a seguir cada uno de sus "lunes". Pegida, los llamados Patriotas contra la Islamización de Occidente, salía todos los lunes por la capital sajona. Del puñado de islamófobos pasamos a decenas de miles, en proporción parecida al crecimiento del circo mediático.

El esperpento de Pegida y sus cómplices, los medios, fue un preámbulo del que acabó resultando el año más difícil para Merkel. Siria ardía desde hacía años. Pero ese verano la crisis migratoria dejó de ser un tema informativo para hacerse realidad a Alemania. Los refugiados avanzaban. Baviera era su puerta de ingreso. La canciller de hierro no cerró fronteras mientras otros lo hacían. Y los lobos se lanzaron sonre Merkel.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Vía Efe De Pegida al "Wir schaffen das", más Tsipras y Katharina


Una Merkel en estado puro y necesitada de la UE para frenar el flujo de refugiados


Gemma Casadevall


Foto @gemmacasa

Karlsruhe (Alemania), 15 dic (EFE).- La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha calmado las aguas en sus filas conservadoras con el compromiso de reducir el flujo de refugiados que recibe el país, cuestión que, sin embargo, solo podrá plasmar en la práctica con el apoyo de sus socios europeos.
La jefa del Gobierno alemán cerró hoy el congreso de dos días de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) en Karlsruhe (suroeste) como ganadora absoluta y con una sumisión incondicional de los suyos, que dejaron en nada las precedentes críticas internas a su gestión de la crisis de los refugiados.
Su apuesta por una "reducción sensible" del flujo de refugiados -en un año en que Alemania ha recibido un millón de peticionarios-, sin imponer límites cuantificables al asilo, recibió la aprobación de los 1.000 delegados, con apenas dos votos disidentes.
"Hay unanimidad en la necesidad de buscar soluciones. El león bávaro a veces ruge demasiado alto. Pero también busca la cohesión", afirmó el secretario general de la CDU, Peter Tauber, en declaraciones a la televisión pública Ard, durante el congreso.
Baviera, el "Land" (estado federado) por el que entra en Alemania el grueso de los solicitantes de asilo, viene exigiendo la imposición de un tope o la retención antes de entrar en el país de los peticionarios de asilo sin posibilidades de que se les admita como tales.
El líder bávaro, Horst Seehofer, presidente de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), hermanada con la CDU, insistió en ello en su intervención como invitado en Karlsruhe, con críticas más tenues que otras veces, pero igualmente firmes.
La estrategia de Merkel para conseguir la reducción de esos contingentes pasa por medidas nacionales, europeas e internacionales, recordó la canciller ante el partido que preside desde 2000.

martes, 4 de noviembre de 2014

2014 Tintorería

Foto David Ebener, dpa

La Bundeskanzlerin del Maracaná

+ adiós, Guido

Se perdió Angela Merkel en Brasil festejando el Mundial conquistado por Alemania? O fue en su fiesta de cumpleaños? Lo primero ocurrió el 13 de julio, en Maracaná. Un único gol de Götze, frente al cero Argentino, dio a la "Mannschaft" la Copa del Mundo. Lo segundo ocurrió el 17 de julio, como todos los años. Solo que esta vez era aniversario redondo. La canciller cumplía 60.

Foto Image Action

El caso es que Bayreuth se quedó ese año sin su visitante más globalizada para una apertura sin estreno y, encima, salpicada por una avería técnica que obligó al desalojo del teatro. Una media hora, lo suficiente desatar los augurios de una "Dämmerung" en Bayreuth. En el templo de Richard cuesta digerir todo lo que queda fuera de programa. Algo así se encajaba como una blasfemia. 
Tal vez ahí el propio festival respiró de pronto aliviado por el perfil bajo. Evacuar el palco de la canciller habría desatado urgentes en las agencias de prensa. 

La agenda de la canciller justificaba sobradamente la ausencia. Había sido de nuevo la "Cosima de los estadios". Los mandamases futbolísticos habían tenido que tragarse una vez más el júbilo de la intrusa. Merkel había vibrado con la Mannschaft de Joachim Löw desde el graderío brasileño y descendiendo luego a los vestuarios para llevarse con ella una de esas fotos que todos quisiéramos tener. Merkel, rodeada de campeones del mundo recién salidos de la ducha. De ahí se fue a una cumbre climática a Perú, a continuación vino una de esas cumbres de la Unión Europea (UE) donde aparentemente sin la jefa nada funciona. Y celebró los 60 con una sesión casi académica en la Konrad Adenauer Haus, la sede de su partido.
Foto Alliance dpa

No, Merkel no acudía ese año a abrir Bayreuth. El festival abría, también como todos los años, el 25 de julio. No incluía ningún estreno esa temporada. Una buena canciller aprieta, pero no ahoga. No castigaría Bayreuth con su ausencia absoluta. Pero se reservó una aparición ya entrado el festival, para alguna de las piezas del conocido "Anillo" de Frank Castorf. Como si quisiera demostrar que no le guardaba rencor a la producción del dramaturgo berlinés, enredado ese año en una controversia interna con las herederas Wagner, Katharina y Eva.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Vía Efe. Un Mundial, un cumpleaños, una avería, un obituario

Castorf: "Si vuelven a hacerme esto no vuelvo más"

Foto Stephanie Lehmann


Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El director teatral Frank Castorf acudió al Festival Richard Wagner envuelto en la polémica tras acusar de injerencia al certamen, pero aparentemente dispuesto a una tregua ante el reestreno de su "Anillo del Nibelungo".

"Mi abogado hablaba de poner una denuncia por la vía de urgencia. Seguramente sería rechazada, pero los procesos más hermosos son aquellos que se pierden", comentaba a Efe el dramaturgo, relajado y como de paseo por la Verde Colina que rodea al teatro fundado por Wagner en Bayreuth, donde mañana se repondrá "El Oro del Rhin".
"La verdad es que ahora mismo no veo una necesidad imperiosa de hacerlo. Pero si vuelven a hacerme algo así no vuelvo más por aquí", añadía Castorf, de 63 años, y por segunda temporada consecutiva en el elitista festival de esa ciudad bávara.
El dramaturgo y director general de la Volksbühne -el Teatro del Pueblo del antiguo sector este de Berlín- alude a la controversia desatada por lo que considera injerencia de Katharina Wagner, codirectora del festival junto a su hermana Eva Wagner-Pasquier.
Más concretamente, a la exclusión de su elenco del solista Martin Winkler -el Alberich de la temporada pasada-, sin su consentimiento, más la pretensión de imprimir algunos retoques a su "Anillo", profusamente abucheado por el público de Bayreuth en su estreno.
"Winkler se comprometió con pasión con mi proyecto", apunta, para insistir que no aceptará tijeretazos. "Si pretenden que mi obra es suya, deben llevarla adelante sin mí. A ver qué ocurre", añade.

lunes, 4 de noviembre de 2013

2013 Imbatible, global, de azul

Foto Daniel Karmann dpa

Un "Anillo" al baño maría

+ Reelección, adiós liberal, rentrée Steinmeier


Qué se pone una cuándo se sabe que se avanza hacia la siguiente reelección. Sin querer parecer prepotente, pero irradiendo optimismo. Algo azul, favorecedor, alegre, veraniego. 

Bayreuth no era etapa fácil. A 38 grados, fuera, que podían sentirse como 50 dentro, especialmente a los que se nos reserva butaca en las hileras centrales, las de la prensa. Alemania celebraba ese el bicentenario del nacimiento de Richard. Daniel Barenboim seguía sin volver a la colina y lo celebró en Berlín. La sobrina rebelde, la proscrita Nike, lo hizo desde Leipzig.

Era un año especial para todos. Bayreuth abrió con la reposición de un llevadero "Holandés", el del año anterior. Pero luego vendría el estreno de un "Anillo del Nibelungo", hito operístico del año. Lo firmaba Frank Castorf, que obviamente buscaría escandalizarnos. Con o sin provocación sumaría veinte horas de tetralogía y sus correspondientes entreactos de una hora. La única garantía de supervivencia era la batuta de Kirill Petrenko. 

Castorf cumplió. Colocó torres petroleras, estrellas soviéticas, puticlubs y cocodrilos folladores en el "Anillo". Público y solistas sucumbían al baño maría. Las últimas fuerzas tras cada una de las piezas se reservaron a ovacionar a Petrenko y despedazar a Castorf. Todo en orden.

La verde colina se asfixiaba también. Era uno de esos veranos en que en Alemania, ese país donde a los extranjeros nos parece que siempre llueve y demasiado, se disparan las alarmas por el cambio climático y se habla de pertinaz sequía. 

Cuando se estrena un "Anillo" acudir a Bayreuth es inexcusable. Son al menos seis jornadas -sumando apertura más la jornada de tregua que suele intercalar el festival en la tetralogía-. Da tiempo para varias visitas al Kreuzsteinbad, la magnífica piscina que recuerda a todo berlinés que Baviera juega en otra liga. Y para revisitar parques, jardines, exposiciones, museos, incluido el del vecino a la Wahnfriedhaus, el afrancesado Jean Paul.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Vía Efe (II). El año más Merkel, Obama incluido

Merkel cierra un año como líder global e inmune a las crisis


Gemma Casadevall

Berlín, 18 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, logró en 2013 la reelección para su tercera legislatura tras rozar la mayoría absoluta en los comicios generales de septiembre y cerró el año preparada para perpetuar su dominio a escala interna y global, aparentemente inmune a las crisis.
La canciller y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, defensor férreo de la austeridad, seguirán siendo -previsiblemente hasta 2017- los rostros de una fortaleza alemana que se interpreta unas veces como motor y otras como freno en la Unión Europea (UE).
Con 59 años, y desde 2005 al frente de la primera economía europea, Merkel obtuvo el 22 de septiembre un 41,5 % de votos, el mejor resultado en décadas para la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), lo que no le evitó verse abocada a formar una gran coalición.
La canciller y candidata única de la CDU/CSU había afrontado la campaña electoral salpicada por el escándalo del ciberespionaje de EE. UU., incluido a su propio móvil, como se desprendió del goteo de filtraciones procedentes del exanalista de la NSA Edward Snowden.
Berlín reaccionó mostrando estupor ante el gran socio transatlántico y la presunta "traición" del presidente estadounidense, Barack Obama, pero también con respuestas contradictorias a las sospechas de connivencia entre los servicios de espionaje recíprocos.
En Merkel no hicieron mella ni el escándalo continuado en torno a los papeles de Snowden ni, a escala económica, las estadísticas ilustrativas de que, tras la solidez de las cifras macroeconómicas se apunta una alarmante precariedad laboral y social en Alemania.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Vía Efe (I), Las Wagner, Castorf y el berlinés Barenboim

El vaso medio lleno, medio vacío, de las herederas Wagner

Gemma Casadevall

Foto @gemmacasa
Bayreuth (Alemania), 1 ago (EFE).- El "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf cosechó algo más que los abucheos rituales del tradicionalista Festival de Bayreuth, algo que salpica a las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier al frente de una empresa volcada al culto a su bisabuelo.
Bronca atronadora, anoche, con el "Ocaso de los dioses", en un teatro cuya fachada amenaza ruina y con el vecino Museo Richard Wagner a merced de las grúas, en vías de ampliación: estos fueron los puntos feos más visibles del 102 Festival de Ópera de Bayreuth.
Nada que ver con lo que se espera de un edición del certamen programado como plato fuerte del bicentenario del nacimiento del compositor, cuya música es tan venerada por unos como odiada por otros pero al que se considera cumbre del germanismo operístico.
La temporada se abrió el 25 de julio con una reposición del "Holandés errante" de Jan Philipp Gloger abucheado en su estreno, en 2012, y mejor asimilada en su segunda temporada en cartel.
Luego llegó Castorf con un "Anillo" efectista, en el que el director berlinés pretendió trazar un viaje planetario por la lucha por el poder y la corrupción, trasladada al oro negro, el petróleo.
La producción recibió la primera tanda de abucheos con "El Oro del Rin", luego "La Valkiria" calmó algo las aguas, para desatarse la siguiente tempestad con un grotesco "Sigfrido" con kalashnikov y cerrarse el ciclo en bronca atronadora, con el "Ocaso".
Castorf, que no había salido a saludar hasta entonces, lo encajó con arrogancia, desafiando los abucheos del templo wagneriano desde el escenario entre gestos de "no habéis entendido nada".

domingo, 4 de noviembre de 2012

2012 Saber repetir


La historia tras la foto 

+ Siguente ronda de besos franco-alemanes y de presidentes desterrados


Tal vez nunca lo sabrá. Pero el 25 de julio de 2012, a las 17:44, alguien le tomó a Angela Merkel la foto de su vida. No la de su aparatoso descenso de la limusina, obra de algún fotógrafo profesional. Más bien la que sirve de portada de este blog, copyright @gemmacasa, privat.

En una misma tarde, casi a la misma hora  o apenas unos minutos después a Merkel se la podía sacar en descenso precario de la Minivan-VW, su vehículo oficioso en Bayreuth, o como una reina. Dependía del fotógrafo. O del momento.
 
Lo de esperar ante el teatro la llegada de los famosos había pasado por entonces a la historia. Los alrededores del teatro seguían siendo territorio compartido por el amado público mirón, ciudadanos de Bayreuth que suben a pasar la tarde, y la nube de medios luchando por su espacio. 
Foto Marc Müller dpa

Pero los imperativos de seguridad hacían inviable lo de estar esperando afuera hasta el último minuto, o sea, cuando entraban los famosos de verdad, y llegar a tiempo para plantarse en la butaca antes del clic-clac con que en la casa se bloquean las puertas a la hora marcada, ni un minuto más. El teatro construido por orden Richard no era precisamente de acceso fácil. Sus butacas están casi tan pegadas entre sí como en tiempos de Luis II, el Rey Loco. Hay que sortear empinadas escaleras, peldaños de madera que crujen al paso de quien las sube, más luego importunar a desconocidos compañeros de hilera, que no se sentarán hasta que no llegue el último ocupante de la hilera de butacas afectada. Forma parte del ritual atender al completo.

No, a Merkel ya no convenía esperarla para verla entrar ante el teatro, entre aplausos del amado público mirón y sonrisas de vuelta  al ciudadano o a las cámaras. De la sana convivencia entre mirones, ciudadanos y fotógrafos se había pasado a cordones de seguridad. Pero nada impedía -aún- a los visitantes con entrada verla cruzar, desde el interior del teatro, la puerta de acceso. 

En el minuto 44, de las 17 horas, del 25 de julio un rayo de sol la iluminó desde la espalda. Reflejos dorados sobre su medio perfil, la eterna media melena perfectamente peinada, saludando sonriente, como siempre en Bayreuth, con Joachim Sauer a su espalda. 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Vía Efe. Vuelve Kohl, Hollande asume y Tsipras desafía


Kohl y Schäuble, aniversario entre fuego amigo

Gemma Casadevall
Foto dpa
Berlín, 25 sep (EFE).- El excanciller Helmut Kohl se reencontró hoy con la democracia cristiana alemana, en el 30 aniversario de su llegada al poder, y en ausencia de Wolfgang Schäuble, el exdelfín que dejó de hablarle por el escándalo de la financiación irregular en sus filas.
El patriarca de la Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) pisó por primera vez en diez años la sala del grupo parlamentario conservador, entre ovaciones de los presentes, encabezados por la canciller, Angela Merkel.
"Estoy de nuevo aquí, esta es mi casa", dijo el político, de 82 años, en el primer gran acto de los previstos en el aniversario del 1 de octubre de 1982 en que se convirtió canciller de Alemania, al que seguirá el jueves un homenaje en la Fundación Konrad Adenauer.
Entre los diputados presentes no estaba Schäuble -actual ministro de Finanzas-, lo que no hubiera dado pie a mayores comentarios -participaba en Helsinki en un foro sobre el euro-, si no fuera porque la cita se había programado como una oportunidad para cerrar el capítulo de "fuego amigo" entre ambos.